Capacitación a estudiantes en el día de la conservación de suelos

El 7 de julio es el día Nacional de la Conservación del Suelo. El Instituto Nacional de la Mate (INYM) lo celebra compartiendo una jornada de concientización orientada a los jóvenes en el Instituto Salesiano Pascual Gentilini, en San José, Misiones.
Desde las 9 de la mañana, técnicos del INYM y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) capacitarán e intercambiaran conocimientos sobre la problemática del suelo agrícola con estudiantes de escuelas de orientación agraria de Misiones y Corrientes. Al finalizar la disertaciones, los jóvenes redactarán un documento donde volcarán sus inquietudes y propuestas para enfrentar y revertir el proceso de pérdida de productividad de los suelos de la región.

El Día de la Conservación del Suelo fue establecido en 1963 por decreto de la Presidencia de la Nación en memoria de Hugh Hammond Bennet, investigador estadounidense que trabajó constantemente en busca de la preservación de la integridad del recurso natural suelo, cuya importancia es vital para la producción agropecuaria.

El INYM viene trabajando en ese sentido desde el año 2007, cuando aprueba el Programa Regional de Asistencia al Sector Yerbatero y se establece como uno de los ejes principales de trabajo atender el recurso suelo en los yerbales. Es así como instrumenta la Red de Productores Evaluadores, en conjunto con el INTA, con grupos de diez productores con un técnico, para realizar un diagnóstico del recurso y enseñar e incentivar a los productores a devolver fertilidad al recurso.

La experiencia realizada por 420 colonos de la zona productora fue positiva: se reinstaló en los productores, el principio de la conservación y manejo adecuado del suelo del yerbal, como manera indispensable de producir mejor, y éstos por primera vez obtuvieron un análisis de suelo integral, con una explicación de los resultados y futuras tareas a realizar para revertir algunos parámetros, en forma didáctica y fácil de entender.

Como dato relevante, el Programa del INYM arrojó como resultado casos testigos de pequeños productores con altos rendimientos en sus plantaciones a través de un manejo sustentable (por ejemplo, basado exclusivamente en la incorporación al suelo de materia orgánica).

Por otra parte, y siempre con el mismo objetivo, el INYM financia un semillero de cubiertas verdes en San Pedro. En la actualidad 15 productores siembran y cosechan en unas 40 hectáreas semillas de nueve tipos cubiertas verdes: poroto sable, mucuna, nabo forrajero, ryegrass, avena, crotalaria, mucuna enana, caupí variedad san francisco y mucuna ceniza. Además, variedades de maíces. De esta forma, están retomando una tradición que lentamente se fue perdiendo en las chacras misioneras, la de generar y cultivar las propias semillas. Esto se realiza a traés del Instituto de Desarrollo Social y Promoción Humana (INDES).

Otra de las actividades que apuntan a fortalecer el sector son las charlas gratuitas a los productores y alumnos de las Escuelas de la Familia Agrícola, la mayoría hijos de agricultores. Son brindadas por expertos en el manejo de suelo, de agua y de la planta de yerba mate y en todos los casos, están acompañados de un fuerte componente ambiental . Se enseña a conservar y a recuperar no sólo los yerbales, sino también el agua y el monte.

Por último, en el Día de la Conservación del Suelo el INYM desea recordar a Alberto Roth, el inmigrante suizo que en la década del 30 revolucionaba la región con sus ideas: dejar en pie la ‘maleza’ era una buena opción para cuidar la salud del suelo y mantener la productividad de los yerbales. Más de 70 años después, las enseñanzas de Roth  siguen vigentes.

La experiencia de Luis
A pocos kilómetros del casco urbano de la localidad de Guaraní se encuentra la chacra de la familia Bielakowicz, donde es posible observar un buen ejemplo de cómo se puede recuperar un yerbal a partir de un cambio en el manejo del suelo y de la cosecha.

La chacra tiene unas 25 hectáreas, de las cuales 8 hectáreas corresponden a yerba mate, con plantas que en algunas parcelas promedian los 50 años.
“En el peor momento sacamos apenas 21.000 kilos de hoja verde, mientras que en la última zafra llegamos a casi 71.000 kilos”, comentó Luis Napoleón Bielakowicz, quien a sus 36 años mantiene firme su convicción de seguir viviendo en la chacra que comparte con sus padres.

¿A qué se debió este cambio tan notorio en los rindes?. Una de las causas fue el proceso de mejoramiento de suelos; una tarea que desde el año pasado cuenta con el apoyo del INYM, a través del Prasy. “En esta parcela -describe- lo que hicimos fue incorporar ramas y cubiertas verdes para evitar la erosión porque el terreno tiene una gran pendiente”.

En otro lote, el yerbal se ve mucho mejor. Una gran masa de materia orgánica cubre el suelo y la recuperación es tal que Luis se animó a replantar. “Donde quedaba espacio hice replante porque antes la densidad era de cuatro por cuatro, para trabajar mejor con los bueyes”, explica.
En sus yerbales combinó diversas variantes de cubiertas verdes como alforjón, rye gras,  poroto sable y avena; estos dos últimos aportados por el INYM, a través del PRASY.

Una vez que consolidó el trabajo con el suelo, dejando de lado la rastra y el arado, comenzó a cambiar el sistema de rebajes y de cosecha; también con el asesoramiento de los técnicos del INYM. Con el nuevo manejo, en cada   poda alrededor del 30% de la hoja queda en planta, con lo cual se garantiza el buen rinde de las posteriores cosechas. “Costó bastante, pero los resultados fueron muy buenos”, resume optimista.

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