El Mercado Consignatario operará con cheques diferidos y warrants

La primera etapa del Mercado Consignatario yerbatero, que será anunciada el miércoles por el gobernador Maurice Closs, consiste en un complejo esquema financiero alimentado por la Provincia, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) y el banco Macro. Tendrá dos formas de operar: a través de warrants y de cheques diferidos. No habrá consignación física de la yerba.
En total se involucrarán alrededor de 90 millones de pesos, de los cuales 60 se volcarán en forma de crédito para la compra de materia prima, 20 quedarán como garantía y los otros 10,8 cubrirán los intereses. También lo podrán usar las empresas integradas.
Para ambas operatorias (warrants y cheques diferidos) el banco Macro actuará como agente financiero, el Inym se hará cargo de subsidiar las tasas de interés -para ello destinará 10,8 millones por año- y la Provincia aportará 20 millones que quedarán como garantía y se usarán solamente en caso de que el banco no pueda cobrar los créditos.
La implementación a través de cheques diferidos prevé que el secadero cobre el dinero a través de un depósito bancario y en un solo pago, de manos de la entidad financiera al momento de entrega de su canchada al molino.
Al mismo tiempo, la industria deberá liberar un cheque diferido a un año por el monto de la compra y el Inym hará lo propio por el monto que correspondiera por intereses. Transcurrido un año, el industrial y el instituto deberán «levantar» los cheques.
En caso de registrarse incumplimiento de pago por parte del industrial, el banco podrá cobrar del fondo de garantía dispuesto por la Provincia, para lo que deberá ceder a la administración provincial sus derechos sobre el cheque impago. A la Provincia le tocará entonces reclamar ante la justicia por el mencionado cheque. En caso de que el nivel de incobrabilidad fuera tal que se agotara el fondo de garantía de 20 millones, será el banco quien tendrá la tarea de recuperar todos los cheques impagos que superen esa cifra.
Bajo el esquema de warrants, el banco liberará créditos contra yerba canchada que deberá permanecer consignada en galpones del propio secadero o molino. Para ello el Inym capacitará a inspectores cuya tarea será controlar calidad, volumen y condiciones de almacenamiento del producto consignado. Si todo marcha como corresponde, esa yerba se venderá después de un año de estacionamiento y el banco cobrará el dinero que puso en crédito. Si ese no fuera el caso, el banco deberá rematar la yerba para recuperar el dinero del crédito.

La segunda etapa
Según las estimaciones de la subcomisión que analizó la puesta en marcha del Mercado Consignatario, sería necesario poner alrededor de 300 millones de pesos en financiamiento para garantizar una efectiva regulación del mercado yerbatero. La operatoria prevista para la primera etapa volcará poco más de 70 millones, número significativo pero todavía insuficiente para que la herramienta genere el impacto que se espera.
Para llegar a la meta de los 300 millones, la Provincia y el Inym ya  avanzaron en gestiones para involucrar a la Nación. Para el acto del miércoles, donde se anunciará la primera etapa del Mercado, comprometió su presencia el ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez  comprometió su presencia y para los primeros días de septiembre se espera la visita de personal del Banco Nación.
Los técnicos de la entidad que conduce Juan Carlos Fábrega, llegarán a la provincia para analizar los pormenores de la actividad yerbatera y estudiar la viabilidad de que esa casa bancaria se convierta en agente financiero en una segunda etapa del Mercado Consignatario.

Al cubrir con fondos propios las tasas de interés correspondientes a los créditos para la compra de materia prima, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), a los efectos prácticos, estará subsidiando el costo financiero del estacionamiento de la canchada que se comercialice a través del Mercado Consignatario.
Aquellos molinos que utilicen el mecanismo de cheques diferidos, podrán pagar por la canchada que compren recién un año después de haberla recibido, sin por ello abonar un sobrecosto. De ese modo tendría la posibilidad de disponer de yerba con un año de estacionamiento al mismo precio que cuesta el producto recién salido de secadero, o incluso a menor valor si durante el transcurso del año el Inym definiera un incremento para la materia prima.
Vale aclarar empero, que los costos de tener el material almacenado (utilización de depósitos, controles, etc) sí correrá por cuenta de la industria.

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