Crece la demanda exterior de yerba

“Lentamente crece el mercado externo y los vemos desde el Inym  (Instituto Nacional de la Yerba Mate) y la firma Piporé y en las ferias a las que asistimos”. Así se refería ayer Raúl Karaben al tema de la producción, oferta y colocación del producto “madre” de la economía misionera.
La yerba mate pasa por fases muy singulares: por un lado, sus genuinos representantes son maltratados de una manera soez e impresentable por un funcionario nacional y por otro, las distintas partes de la cadena productiva intentan encontrar “el agujero en el mate”, esto es, lograr que el sector mejore en productividad, aumente su renta y haya una mejor distribución de los beneficios.
“La verdad es que no viajé a Buenos Aires para ver a (el secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno porque ya me había enfrentado a él la vez anterior que vino a Misiones. Él necesita quedar bien con los 20 millones de habitantes que haya en Capital Federal y Buenos Aires. Y representa una vez más la confrontación campo-ciudad”, señaló Karaben, que a la par de sus tareas profesionales como contador, integra el directorio del Inym y es socio de la Cooperativa de Santo Pipó que entrega al mercado su marca estrella “Piporé”.

Una demanda externa
Para este conocedor del mercado yerbatero, la salida puede estar en la colocación del producto en el exterior.
“Es que hay que tenerlo claro: La entrada y salida del negocio de la yerba mate no es sencillo. No es decir: ‘hoy planto yerba y si me va mal, el otro año planto otro producto’. No: la yerba necesita de cinco a siete años para entrar en producción. No es la soja o el maíz”.
Así, aunque la producción pase por sus avatares y los dirigentes sean tratados como delincuentes por un funcionario de escasos modales, la yerba busca sus nichos. “A esta altura, ya tenemos mercados medianamente consolidados en Moscú, en Ucrania, Arabia Saudita, en Emiratos Árabes…”
Y acotó el caso de Venezuela. “Allí los sirios también se instalaron con el tema del petróleo. Y cuando fueron, llevaron consigo la yerba. Hoy exportamos en forma regular a Venezuela varios contenedores al año”, ejemplificó.
“Argentina es el principal productor y exportador mundial, y durante los últimos cinco años las ventas vienen creciendo a un ritmo de casi el 75%”, señalaban los últimos reportes nacionales.
De hecho, el propio Karaben fue entrevistado por la cadena británica BBC por dicha cuestión.
Grupo Amanda, Piporé y Establecimiento las Marías son los principales protagonistas de la expansión de la yerba mate a los mercados no tradicionales.

Escasez en ciernes
Mientras los productores especulan con la retención de la entrega de la materia prima para presionar un alza en los valores (por escasez inducida), la otra parte de la ecuación (aumento de la demanda) parece ser una alternativa genuina.
“Es probable y ojalá que falte yerba ya que el precio va a ir para arriba. Y el Brasil tumbó muchísimos yerbales y plantó soja. A 300 kilómetros de la frontera cruzando por el estado de Río Grande, antes había yerbales y ahora sólo quedan algunas plantas al borde de la ruta y el resto es soja”, acotó.
Según sus impresiones, hoy mucha de la yerba mate que Brasil vende al mundo utiliza materia prima misionera.
Pero Karaben, luego de reflexionar, acotó que no cree que vaya a escasear materia prima aunque suba la demanda.
“En principio, no va a faltar yerba. Hay muchos yerbales con bajos rendimientos que no se cosechan. Pero en cuanto sube el precio, a esas plantaciones se las fertiliza y se agrega un 25% de producción. En la medida que mejore el precio, esto es lo que ocurrirá”, adelantó.
Los expertos consideran que las posibilidades de crecimiento en el mercado interno son acotadas: es muy difícil aumentar el consumo de yerba mate más allá de los siete u ocho kilos per capita al año. “El consumo interno del mate es muy estable”, afirmó la economista Carolina Schuff, analista del sector de la yerba de la consultora Abeceb.com.
“Nos queda el mercado externo”, remató Karaben.

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