El ordenamiento territorial

Con sus apenas 29.800 Km2. la provincia de Misiones es una de las más pequeñas de la Argentina.  Enclavada entre nuestros vecinos Paraguay y Brasil donde el 90% de sus fronteras es con estos dos países, situación que conlleva a una especie de determinismo que geopolíticamente debe ser tenido en cuenta cuando se establezcan políticas firmes de planes de desarrollo en el largo plazo y en que dada la inclinación y tradición de sus habitantes vinculadas a la explotación de la tierra con sus tradicionales cultivos de la yerba mate, té, tabaco y forestaciones y donde la restricción de la expansión de las fronteras agropecuarias tienen serias limitaciones fundamentadas en la conformación de carácter orográfico del suelo misionero. Si queremos  tener un crecimiento sustentable de nuestra producción es necesario establecer con urgencia un ordenamiento territorial que establezca pautas y normas para la utilización de nuestro suelo y en ese sentido, se podrían establecer algunas pautas y metas:
1) El sector agrícola debe agregar valor a su producción y sacar la mayor rentabilidad a su unidad productiva manteniendo y conservando  la productividad de la tierra para que la misma pueda seguir generando riqueza a largo de los años, lo cual conlleva a la necesidad de planificar los cultivos centrando la producción en tierras aptas, a aquellos de mayor valor de rentabilidad por hectárea. Lamentablemente en el pasado, medidas como la desgravación del impuesto a las ganancias de los cultivos forestales, hizo que las mejores tierras de Misiones, fueran adquiridas por empresas foráneas que la dedicaron a los cultivos forestales y cuando el crecimiento de la población y la necesidad de producir alimentos se hacía sentir en la Provincia, las tierras disponible para ello fueran las de menor aptitud agrícola para ese fin.
2) Recuperar parte de tierras productivas aptas para una agricultura intensiva, debe ser parte de la política agrícola de la Provincia. Proponer el canje y en última instancia la expropiación de franjas irrigables a lo largo de ríos y arroyos para destinarlas a horticultura, floricultura, fruticultura y otros cultivos intensivos, que producen mayor rentabilidad que una forestación,amén de ocupar mayor cantidad de mano de obra, ya que una hectárea de horticultura necesita al menos seis personas para su explotación adecuada, mientras que cien hectáreas de forestación pueden ser manejadas por dos  personas con la maquinaria apta para ello. Se crearía así una política para impulsar una acción que tienda a bajar el desempleo y el traspaso de una renta proveniente de planes sociales y una fundamentada en el trabajo y la productividad del agricultor. El trabajo y como se dice usualmente, el ganarse el pan con el sudor de la frente, tiene una relación directa con la dignidad del trabajador y con la estabilidad de una familia orgullosa de si misma.
3) La intrusión, un grave problema casi crónico de nuestra Provincia debido a la permisividad y la falta de aplicación de las leyes, fenómeno que no se da en ningún lugar del mundo, conspiran para un ordenamiento territorial sustentable, económica y ecológicamente. La invasión de tierras en la zona Norte en los departamentos de General Belgrano, Guaraní, 25 de Mayo y otros por parte de brasileños de procedencia no recomendable para crear colonias permanentes ya que los mismos son integrantes de los grupos combativos de los sin tierra y otros en conflicto con sus autoridades respectivas y que llegados a nuestra provincia se dedican a la tala de las maderas valiosas y la plantación por uno o dos años de tabaco para abandonar las parcelas ocupadas e intrusar otra fracción por lo que si se piensa otorgarles el uso de una propiedad, sería razonable solicitar antecedentes de los mismos a las autoridades brasileñas. Distinta fue la emigración brasileña al Paraguay donde hijos de agricultores que veían coartadas sus posibilidades de progreso por falta de tierras, adquirieron las mismas en el Alto Paraná  paraguayo pagando las mismas para convertirlas en productivas praderas de soja. Triste futuro el de nuestra provincia si fuera habitada por los desplazados e inadaptados de países vecinos.
4) El Estado Misionero, dentro de un contexto de Reforma Agraria, debe crear chacras o unidades productivas en diversas regiones de Misiones con planes específicos de desarrollo agrícola/industrial o turismo que pueden ser de 25 hectáreas, con un plan de trabajo específico según su ubicación y ventajas comparativas. La venta u otorgamiento de las tierras deben condicionarse a su inserción en un plan de desarrollo a largo plazo y el otorgamiento de los títulos definitivos, estará condicionado al cumplimiento de dichos planes.
5) Este esquema vislumbra un aumento significativo de la producción misionera y la inserción en la misma de una parte de agricultores que por sus propios medios no podrían incluirse en el sistema productivo. El otorgamiento de créditos para estos emprendimientos, no deben estar sujetos a la rentabilidad bancaria de las tasas, pues con resultados positivos se desplazan una porción importante de población dependiente de planes sociales.

Miguel Schmalko
Asesor y ex presidente de la FEBAP (Federación Económica Brasil Argentina Paraguay)

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