La mujer rural como clave en el desarrollo productivo

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Carmen Barrios es encargada de un vivero hortícola que funciona en la localidad de Gobernador Roca. Su trabajo diario comienza con la siembra y el control permanente de la producción. Como muchas mujeres en Misiones son las encargadas de asegurar el alimento en el hogar, dividen su tiempo entre las tareas domésticas, el laboreo de la tierra y la crianza de los hijos.

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GOBERNADOR ROCA. Carmen Barrios es encargada de un vivero hortícola que funciona en la localidad de Gobernador Roca. Su trabajo diario comienza con la siembra y el control permanente de la producción. Como muchas mujeres en Misiones son las encargadas de asegurar el alimento en el hogar, dividen su tiempo entre las tareas domésticas, el laboreo de la tierra y la crianza de los hijos.

En días calurosos “no hay sábados ni domingos libres” ya que la tarea de control  y riego debe ser permanente, reconoce Carmen. “Hay que estar encima de las plantas”, remarcó Carmen, quien se crió  en la chacra y asegura que desde los ocho años ya usaba la motosierra. “Es un trabajo duro pero una se acostumbra. En el pueblo no voy a saber vivir”, manifestó.

Esta productora también es la encargada de la cosecha. Junto a su grupo familiar se asegura de tener la mercadería en excelente estado para su posterior comercialización.  Una de sus hijas vive en Posadas y colabora con la atención al público en el puesto que la familia tiene en el Mercado Concentrador. Algunos días el trabajo lo realiza su hijo, ya que ambos se encuentran cursando la facultad y deben coordinar los horarios entre el estudio y el trabajo.

Otra de sus hijas, que va a la escuela secundaria por la tarde, colabora con las tareas del hogar, ya que su madre debe ocuparse, la mayor parte del tiempo, del cuidado de la producción. “Siempre hay algo para hacer, no termina el trabajo. Hay que cuidar que las medias sombras no se caigan, entre otras cosas. Trabajamos hasta que oscurece”, relató Carmen, al enumerar algunas de las actividades cotidianas que realiza.

Según la ONU, en los países en desarrollo, las mujeres rurales suponen cerca del 43 por ciento de la mano de obra agrícola y producen, procesan y preparan gran parte de los alimentos disponibles, por lo que sobre ellas recae la gran responsabilidad de la seguridad alimentaria. Teniendo en cuenta que el 76 por ciento de la población que vive en la extrema pobreza se encuentra en zonas rurales, garantizar el acceso de las mujeres rurales a recursos agrícolas productivos empodera a las mujeres y contribuye a reducir el hambre y la pobreza en el mundo.