La cosecha de yerba volverá a ser récord y los productores exigen medidas para evitar sobreoferta

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Salvo que ocurra una catástrofe climática, en 2016 se romperá por segundo año consecutivo el récord de cosecha de yerba mate y por tercer año se obtendrá un volumen cercano o superior a los 800 millones de kilos. Atentos a una posible profundización de una crisis que ya se manifestó con fuerza en la última zafra de invierno, productores exigen que se adopten medidas tales como el cambio en el método de medición de contenido de palo y reducción del máximo permitido, la puesta en marcha del Centro de Transacciones, cupificación de cosecha y limitación de nuevas plantaciones.

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Salvo que ocurra una catástrofe climática, en 2016  se romperá por segundo año consecutivo el récord de cosecha de yerba mate y por tercer año se obtendrá un volumen cercano o superior a los 800 millones de kilos. Atentos a una posible profundización de una crisis que ya se manifestó con fuerza en la última zafra de invierno, productores exigen que se adopten medidas tales como el cambio en el método de medición de contenido de palo y reducción del máximo permitido, la puesta en marcha del Centro de Transacciones, cupificación de cosecha y limitación de nuevas plantaciones.

Datos difundidos por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) señalan que de enero a septiembre los yerbales de Misiones y Norte de Corrientes entregaron casi 803 millones de kilos de hoja verde, lo que sugiere que en diciembre cuando comience la zafriña de verano, se superará el récord histórico de 810 millones alcanzado el año pasado. En otro momento ese dato podría haber sido una buena noticia para los productores, pero ahora no lo es, dado que la abundancia de materia prima luego de tres cosechas voluminosas, amenaza con planchar aún más los precios. Se espera además que la zafriña de verano también venga cargada, ya que las temperaturas altas y los buenos niveles de lluvia de septiembre anticiparon el ciclo de brotación de las plantas y la continuidad de  dichas condiciones ambientales durante octubre, propiciaron un buen desarrollo de las hojas.

Desde las principales asociaciones de productores advirtieron que muy atrás quedaron los  tiempos en los que la industria estaba dispuesta a pagar en efectivo y por encima de los valores oficiales, práctica que fue común en 2013 y 2014, tan es así que en la última cosecha de invierno que finalizó en septiembre, se pagó con cheques posdatados cuyo plazo de pago llegaba a diez meses en muchos casos.

Ocurre que mientras aumenta la cantidad de materia prima cosechada, las ventas del producto elaborado se reducen porque el mercado interno se mantiene prácticamente en los mismos niveles de consumo desde hace diez años, mientras que este año se redujeron significativamente las exportaciones, principalmente por la guerra en Siria, principal comprador de la yerba argentina fuera del país. La situación del país asiático preocupa seriamente a los yerbateros, ya que casi la totalidad de las exportaciones de yerba de Misiones va a ese país golpeado por guerra y la inestabilidad política y resulta poco probable que ese mercado se recupere en el corto plazo.

La suba en la producción combinada con una reducción en las ventas está provocando un incremento en los niveles de yerba stockeada y un consecuente desequilibrio entre oferta y demanda.  Si bien el Inym dejó de informar los niveles de stock que mantienen secaderos y molinos, desde el sector advierten que ya hay unos 300 millones de kilos de canchada almacenada, lo que equivale a más de una cosecha entera, ya que para elaborar un kilo de canchada se necesitan tres de hoja verde.

Desde el sector además señalan que una guerra de precios entre las dos principales marcas está afectando la rentabilidad de toda la cadena.

Voces calificadas como el presidente de Piporé, el contador Raúl Karabén, reconocieron que este año ya hubo problemas por exceso en la oferta de hoja verde, pero advierten que el año próximo sería peor.

Control de palo

El tema fue abordado en una reunión de representantes de asociaciones del sector productivo que se realizó la semana pasada en Campo Viera y en la que participaron referentes de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (Apam), de la Asociación de Productores Yerbateros Chimiray y de la filial provincial de la Federación Agraria Argentina, entre otros. En ese marco se planteó la necesidad de avanzar con firmeza en tres acciones que ya fueron anunciadas muchas veces tanto por el Gobierno provincial como por el INYM: la modificación del método de medición de la cantidad  de palo en la yerba molida, la reducción del contenido máximo permitido de palo  y la puesta en funcionamiento del Centro de Transacciones propuesto por el propio ministro del Agro de Misiones, José Luis Garay.

Los productores explicaron que si logran que se reduzca el porcentaje máximo de palo permitido, automáticamente aumentaría la demanda de hoja verde porque sería necesaria una mayor cantidad de hoja verde para elaborar un kilo de yerba molida.

Pero advirtieron que la prioridad es cambiar la forma en que se mide dicho porcentaje,  argumentan que el método basado en mallas que se utiliza desde hace décadas no es fiable porque permite que el palito molido pase como polvo de hoja. Desde las asociaciones afirman  que algunos molinos incluyen más de 45 por ciento de contenido de palo en sus envases, cuando el máximo permitido es de 35.

Destacan además que hay métodos mucho más efectivos que ya fueron probados con éxito por el INYM, pero que todavía no se aplican, a pesar de que tanto el instituto yerbatero como el ministerio del Agro de la provincia ya reconocieron la necesidad del cambio.

JRC EP