El IFAI busca potenciar la actividad caprina en Cerro Corá

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Desde hace varios años y con el propósito de producir carne, quince productores de Cerro Corá se dedican a la cría de caprinos. Tienen entre 50 y 70 animales en cada unidad productiva de cruzas con boer, anglo nubia y nubia. Hasta el momento, la producción la venden entre vecinos, amigos y conocidos que se acercan hasta las chacras para adquirir el animal entero.

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Desde hace varios años y con el propósito de producir carne, quince productores de Cerro Corá se dedican a la cría de caprinos. Tienen entre 50 y 70 animales en cada unidad productiva de cruzas con boer, anglo nubia y nubia. Hasta el momento, la producción la venden entre vecinos, amigos y conocidos que se acercan hasta las chacras para adquirir el animal entero. Aunque llevan varios años en la actividad, aún no lograron mejorar la infraestructura y el manejo de los animales y es por ello que asisten técnicos del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), que desde el comienzo de este año acompañó a los productores con capacitaciones.

Una de las familias que se inició hace más de diez años en la cría de caprinos es la de Alejandro Narváez. Fue el padre quien comenzó con la actividad en el 2000, llegando a contar con 150 madres hasta el 2010, número que se redujo  de forma notable tras la llegada del asfaltado de la ruta provincial 3, ya que con el mayor tránsito de vehículos sufrieron la pérdida de muchos animales por los accidentes. También fueron afectados por los robos, ya que tenían los animales en un campo al otro lado de la ruta. Ante esta situación, trasladaron a todos los chivos a un solo terreno que es donde se encuentran actualmente y cuentan con 50 hembras.

Narváez comentó que se involucró en la cuenca ovina en la búsqueda de mejorar las condiciones de  cría, “buscamos mejorar la raza”, señaló. Según comentó el productor por estos días se dedican a la cría para el consumo personal y algunos amigos,  “vamos a incrementar la cantidad de madres para vender para las fiestas y ofrecer a otros colonos”, relató. Por el momento, “vendemos para carne, tratamos de que sean mamones, al parir buscamos que el chivito quede en el corral tres meses, no dejamos que vayan al pastoreo. Entonces lo vendemos con seis a siete kilos. Así la carne es tierna”, explicó.

Uno de los desafíos que deben sortear como productores es que, en general, quienes buscan este tipo de carnes prefieren animales de 15 kilos pero, con la llegada de las fiestas, “nos pidieron cabritos de seis a siete kilos, que son los que se venden enteros”, comentó. Los chivitos enteros son requeridos para todo tipo de festejos familiares, semana santa y las fiestas, ya que se consumen completamente en una sola jornada y no se ha extendido aún el consumo diario.

En cuanto a la mano obra necesaria para las tareas de cría, Alejandro explicó que cuenta con un peón, su familia y él se encargan los animales. “Después para mantener la pastura viene gente de afuera, que nos ayuda. También tengo un amigo de Posadas que viene a ayudarme en la semana con la madera de infraestructura y albañilería”, explicó.
Emprendimiento familiar

Otra de las productoras es Clara Suárez, que comenzó con la cría caprina en 2003, con dos hembritas y un macho. Suárez desarrolla un emprendimiento familiar, con el esposo y unos vecinos, “ahora tenemos cerca de 40 cabritos”, señaló y aclaró que el propósito principal de la cría es el consumo familiar. “Nos dedicamos a la venta, no masiva, sino de alguien que viene hasta el lugar”, contó al hablar de la comercialización.

Como en el caso de Narváez, Suárez indicó que el comprador “busca el animal chico” para realizar la reventa. En cuanto a los comienzos, recordó: “habíamos asistido a capacitaciones y exposiciones, siempre tuvimos ese ímpetu por estos animalitos. Nos enamoramos de los chivitos y así empezamos”. Sobre las tareas, explicó que se dividen las distintas actividades con algunos vecinos “la limpieza, alimentación, desparasitar y cuidar de los perros”.

En cuanto a lo que buscan para dar un paso más en la mejora del ingreso económico, la productora comentó que no trabajan aún con razas puras, “son cruzas, provenientes de la raza Boer”. En el futuro pretenden producir animales de raza Boer pura, ya que estos generan un mayor volumen de carne, “y es de bajo nivel de grasa, se pueden hacer distintas comidas, en guiso, estofado o empanadas”, indicó.

 

 

 

 

También lleva años en la actividad Miguel Omar Sosa, en su campo hay alrededor de 80 chivos. Desarrolla el emprendimiento junto a su familia, hermano, esposa e hijos. A diferencia de los otros, Sosa tiene clientes determinados a los que entrega el animal faenado. Su objetivo es seguir creciendo y consolidarse para colocar –durante todo el año- carne caprina en comercios de Posadas.

 

Capacitación y manejo

Si bien la cría de caprinos no es muy compleja, debido a que las cabras son rústicas y se adaptan muy bien a terrenos pedregosos como los Cerro Corá, es necesario mejorar el manejo para lograr volumen y calidad de carne. “En esta primera instancia hicimos un relevamiento, para conocer la cantidad de productores y animales. Designamos a una técnica que trabaja en la mesa ovina y acompaña a los colonos”, explicó Ricardo Maciel, presidente del IFAI.

“Nuestra intención es, a partir de esta recorrida, conocer sus realidades y calidad de la infraestructura. Y en función de eso diseñar un programa, que se implementará el año que viene concentrado en este municipio y zona de influencia. Es que acá ya tienen las condiciones para la cría y los productores experiencia, solo es necesario fortalecer la cuenca”, insistió Maciel.

En la primera etapa el objetivo es  producir carne. “Algunos quieren incorporar la producción de leche, pero debemos ir en forma escalonada. La capacitación es fundamental para el conocimiento y el manejo sanitario. En el caso de la producción de leche se requiere de otros cuidados e infraestructura”, apuntó el titular del IFAI.

“Básicamente, el año próximo haremos hincapié en manejo porque la cabra es un animal que se desplaza en zona amplia en búsqueda de alimento. La idea es que no tengan inconveniente con otras actividades. La propuesta sería de animal de encierro, no dejar que el animal busque su alimento, sino planificar su alimentación. Para ello habrá que construir la infraestructura.”, detalló.

 

Fiesta para promocionar

Por su parte, el intendente de Cerro Corá, Diego Pedrozo, contó que son quince los colonos que tienen la mayor cantidad de animales. Mientras que hay otros pequeños productores que poseen de dos a cinco animales y los destinan al consumo familiar. Con el objetivo de fortalecer la actividad y mostrar cómo trabajan estos productores, la Municipalidad organiza la fiesta del chivo. “Cuando lo planteamos los colonos se engancharon, entonces comenzaron a producir un poco más”, señaló el jefe comunal como uno de los motivos del mayor entusiasmo en la localidad.

Los habitantes, y sobre todo los productores, se preparan para la fiesta provincial que se realizará el domingo 18 de diciembre frente a la plaza 20 de Junio. “Realmente hay colonos que están en la cría. La idea es traer genética nueva, ver la manera de mejorar la infraestructura, y seguir trabajando con el IFAI en la asistencia técnica” dijo el intendente respecto de lo que queda por hacer.