Misiones registra cinco brotes de rabia paresiante

Gabriel Russo jefe del programa de rabia del Senasa precisó que las localidades afectadas por dichos brotes son Eldorado, Campo Grande y Panambí. Informó que desde su cartera están realizando diversas acciones para evitar la transmisión de la enfermedad. Recordó que el animal que produce esta enfermedad es el murciélago de tipo vampiro y no las demás especies que son parte del ecosistema y son necesarios.

 

El jefe del programa de rabia del Senasa, Gabriel Russo informó que  hasta la fecha solo en Misiones se han registrado cinco brotes de rabia paresiante. “Ya no son alertas, están confirmado. En la tierra colorada tenemos cinco brotes, dos pequeños cerca de Eldorado, dos en Campo Grande y uno en Panambí”, advirtió.

 

¿Qué hacer en esos casos?

El Veterinario explicó que ante el primer caso de un animal que registra la enfermedad, lo que se hace es identificarlo. “Luego determinamos un área de trabajo que es más o menos de 10 km de radio y en ese espacio lo que se hace es interdictar esos establecimientos para evitar que la gente consuma animales posiblemente enfermos o incubando la enfermedad. Fomentamos la vacunación y la exigimos para que esos animales de ese extensión  generen anticuerpos y una vez que están protegidos contra la enfermedad sí puedan ser consumidos».

 

Señaló que esas acciones ya están aplicándolas en las zonas intervenidas. También explicó que están en la búsqueda de resurges de vampiros, “que son difíciles de encontrar, pero no imposibles.

 

Recordó que los vampiros, dentro de la familia de murciélagos, es el único que es una plaga y en la Argentina existen poco menos de 70 especies distintas de murciélagos que son sumamente útiles. El único perjudicial es el vampiro (desmodus rotundus), el resto nos ayuda a vivir y digo esto porque luego de un brote de rabia paresiante, las personas creen que todo lo que vuela es dañino y debe exterminarse y no es así”.

 

 

«Si bien es preocupante, la población misionera conoce la enfermedad y es algo que está mucho tiempo instalada. Por allí hay años que no hay y otros en los que resurge, pero no es algo que desaparece, sino que la enfermedad va circulando de población en población de vampiros».

 

Transmisión

Indicó que la transmisión sigue siendo entre vampiros, es decir un herbívoro no puede contagiar a otro , no obstante, es perjudicial para la producción local.

 

«El animal es su fondo del saco, pero  teniendo yo un herbívoro muerto con diagnóstico positivo de rabia me está indicando que hay un brote de rabia paresiante en la población de vampiros. Entonces con la vacunación se logra proteger el capital».

 

Informó que se  trata de impedir el consumo de animales no porque la carne cocida tengan algún problema, porque el virus se inactiva en los 80 grados “pero todo lo que conlleva a que la carne esté en el plato, es un riesgo potencial. Hay propagación de virus rábico  por saliva, pero sobre todo por lagrimas y ojo”. Recordó que en las faenas se debe partir la media res por la mitad y el operario estará en contacto estrecho con todo lo que es el sistema nervioso del animal y si este está infectado es un grave riesgo.

 

Otra recomendación es que las personas aficionadas a la caza en zonas cercanas a los brotes, eviten hacerlo y consumir esos animales por la posibilidad de transmisión.

 

Vacunación

El especialista explicó que la vacunación se da en tres tipos: Emergencial que es cuando se da una emergencia y dentro de ese brote, la segunda es la especial que se establece en espacios que tienen ciertas características como ser un tambo, un engorde de corral, cabañas, porque tienen los flujos distintos en entrada y salida de animales y en venta de productos hace que la vacunación tenga que ser permanente en el establecimiento, haya o no rabia en la zona.

 

La tercera es en aquellos establecimientos ganaderos en los que los encargados no quieren que en ningún momento nadie le interdicte su establecimiento en movimiento – porque seguro paga costos fijos- y por eso voluntariamente incorpora la vacunación de rabia como un costo de producción de su establecimiento y lo mantienen todos los años con la cobertura vacunacional de todos sus animales independiente que haya o no rabia.

 

«Una vez que pasa la rabia por un lugar existe lo que se llaman periodos interepidémicos, sin la enfermedad, es decir hoy yo tengo en Panambí un brote de rabia paresiante, la circulación de rabia en ese lugar puede estar dando vuelta hasta los 18 meses, pero una vez que pasa eso, puede estar entre 3 o cuatro años sin rabia ,aunque pueden variar las cifras, pero algunos establecimientos en ese periodo interepidémico de la enfermedad van a continuar con las vacunas para proteger su capital«, expresó el especialista.

 

Las pérdidas también se generan no solo por la rabia, sino por el vampiro mismo.  Señaló que la agresión del vampiro de sacar sangre al ganado también es una perdida ganadera, incluso mayor. «La población de vampiro va sacando más o menos 25 centímetros cúbicos de sangre por vampiro para alimentarse de ese ganado, pero también deja una chorradura de más o menos 25 o 30 centímetros cúbicos que hace más o menos 25 centímetros cúbicos de sangre de pérdida ganadera todas las noches independientemente de la rabia».

 

Por eso es que se trabaja en varios frentes, desde la vigilancia epidemiológica  la eliminación de los nidos del vampiro, entre otros. Recordó que la rabia va a parar debido a que cuando la población de vampiros enferme  va a bajar a tal punto que en algún momento y esté por debajo del umbral de contagio.

 

SPM

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