La planta frigorífica COFRA apuesta a la economía circular en la localidad de Leandro N. Alem para seguir trabajando en el cuidado del medio ambiente

La Cooperativa Frigorífica COFRA trabaja para lograr instalar una economía circular en su planta, asumiendo la responsabilidad de cuidar al medioambiente durante todo el proceso de producción. Es una estrategia que plantea la reducción, el reciclaje y la reutilización de productos como plásticos. Además, con este mismo compromiso añadieron como parte del proceso de producción la planta para el tratamiento del agua utilizada.

Sergio Peñalva – Canal 12


La planta frigorífica ubicada en Leandro N. Alem trabaja para obtener una certificación que avale y compruebe la decisión de incorporar una economía circular dentro del proceso de producción, como medida de protección del medioambiente.

 

Sergio Peñalva, veterinario que trabaja como gerente de producción de la planta, explicó que se trata de una estrategia que busca reducir la cantidad de insumos básicos que utiliza como plásticos y combustibles, para evitar todo impacto negativo que generan en el medio ambiente.

 

Contó que el principio básico de esta estrategia es “reducir, reciclar y reutilizar” los elementos que dañan el entorno ambiental. Para cumplir con este objetivo Peñalva señaló que “la cooperativa tiene previsto para el 2021 entrar en un esquema de certificación de normas vinculadas a la economía circular y a la huella de carbono, que pondría en un diferencial con muchas industrias frigoríficas en Argentina que trabajan en este mismo tema”.

 

Además, recordó que COFRA es una empresa de integración productiva, es decir, que trabaja con dos cuestiones. Por un lado, cuentan con una de la producción de maíz y cerdos más grandes de la zona, distribuidas en tres granjas. Y por el otro, realizan el proceso industrial donde transforman a los animales en una variedad de productos para su posterior comercialización.

 

Por esto, Peñalva mencionó que hace años cumplen con el compromiso de cuidar el agua utilizada a lo largo de todo el proceso de producción.  Para esto, implementaron el uso de una planta modelo para el tratamiento de este recurso, donde se recicla el agua utilizada en lugar de ser desechada sin ningún procedimiento como lo hacen algunas empresas.

 

Lo que hacen en esta planta es tratar el agua que queda contaminada luego de ser usada para limpiar a los animales y otro tipo de actividades que se realizan en el proceso, desde que llegan los animales, hasta que el producto llega a los comercios.

 

En esta planta trabajan por etapas, donde primero filtran el agua, separan la materia orgánica de los desechos y luego hacen un filtrado final donde interviene la misma naturaleza que termina de absorber todos los desechos a través de camalotes y otras plantas. Recién ahí vierten el agua ya purificada.

 

“El frigorífico representa una industria de alto impacto sobre el medio ambiente. La cooperativa frigorífica, desde sus inicios, hizo un compromiso muy fuerte con el entorno con todos los trabajos que se tienen que llevar adelante y fundamentalmente el cuidado y reciclado del agua. Toda el agua que se procesa en los frigoríficos debe ser tratada antes de volver a la naturaleza.  Nosotros nos hemos profesionalizado en el trabajo de volver a incorporar esa agua a los cauces de los arroyos sin que genere un impacto negativo”, explicó Peñalva