Bajante del río Paraná: ¿Cómo impactará en el agro y en el ambiente?

No ocurría una situación de sequía hidrológica a este nivel desde 1944. Técnicos del INTA trabajan para determinar los impactos productivos y ambientales de la bajante extraordinaria y brindar recomendaciones. 

 

La crisis del Paraná no solo es grave por lo pronunciado de la bajante, sino también por su prolongación en el tiempo. En pocas semanas se inicia la tercera primavera en esta situación, y los efectos e impactos no solo se observan sobre el cauce, sino que se propagan en lo profundo de los territorios aledaños al río.

 

“La Cuenca del Paraná es un sistema complejo –represas, humedales, planicies aluviales, lagunas, delta– y de mucha extensión territorial. La normalización de su régimen hidrológico llevará tiempo y dependerá de la regularización de las lluvias”, explicó Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA.

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Desde el Instituto Nacional del Agua (INA) indicaron que la bajante del río Paraná “es la peor desde 1944, con la probabilidad de superar aquella emergencia histórica”. El INA trazó un escenario que indica que el río en Santa Fe alcanzaría sus niveles más bajos de la historia a fines de septiembre, superando la marca de 1944 cuando se registró -1,04 metros.

 

Mediante el Decreto 482/2021, publicado este lunes en el Boletín Oficial, el Gobierno declaró el estado de emergencia hídrica por los próximos 180 días en las provincias de Formosa (norte), Chaco (norte), Corrientes (noreste), Santa Fe (centro-este), Entre Ríos (este), Misiones (noreste) y Buenos Aires (este), al verse afectadas por la bajante histórica del río Paraná.

 

“Analizando el pronóstico, en un contexto de bajante es importante lo que tiene que ver con alivios temporarios como son lluvias sobre el cauce medio en territorio argentino, o sobre el Iguazú que al estar muy poco regulada es de rápido aporte de caudal al Paraná, luego de pasar por las Cataratas”, expresó Mercuri.

De acuerdo con el director del CIRN, “se esperan lluvias moderadas durante los primeros días de agosto en la Cuenca del río Iguazú, pero las lluvias en la Cuenca alta, se activarían luego del periodo invernal a partir de septiembre”. Y agregó: “dependemos de la magnitud y la frecuencia de las mismas durante la primavera para visualizar el escenario futuro más probable”.

 

Debido a este análisis, “es muy probable que convivamos con la situación de emergencia que genera la bajante durante los próximos meses de este año”, puntualizó Mercuri.

 

“Lo que ocurre en el Paraná y en otros grandes ríos del planeta (sea por excesos o déficit extremo) es un indicador de la gran problemática que el cambio global y climático genera sobre el elemento agua”, afirmó el director.

 

“Por eso es importante replantear, priorizar y focalizar en cada territorio y sistema de producción estrategias innovadoras para el uso y gestión eficiente del agua”, hizo hincapié el director del CIRN.

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Un abordaje integral

El INTA elaboró un proyecto emergente para determinar los impactos sobre los sistemas de producción y los efectos ambientales acumulativos de esta prolongada bajante en los territorios, trabajando con los referentes y los especialistas de esta amplia región. Integran esta iniciativa el Centro de Investigación de Recursos Naturales y los Centros Regionales de la Cuenca (Buenos Aires Norte, Santa Fe, Chaco-Formosa, Corrientes, Entre Ríos y Misiones).

 

Entre algunos de los principales impactos productivos se puede mencionar la ganadería de islas, bajos y de áreas de ribera afectadas por la baja disponibilidad y calidad del forraje, así como por la falta de agua para bebida y los problemas en la captación de agua por las arroceras.

Cómo impactará la bajante del río Paraná en el agro y en el ambiente

También la bajante afecta a la apicultura dado el impacto en la floración de especies nativas o por la aparición de especies invasoras, la pesca comercial y la artesanal, y demoras para el traslado de madera en zonas del Delta y al menos otros 10 impactos hoy claramente observados en los sistemas de producción de cada una de las regiones que atraviesa el río.

 

Pero lo problemas no son solo productivos. Desde el INTA Santa Fe describieron también los impactos ambientales, entre los que se puede destacar el incremento del riesgo de incendios de pastizales dadas las condiciones ambientales que favorecen su propagación, la afectación de la biodiversidad tanto de la flora como la fauna y la dinámica de los humedales abastecidos por el río.

 

También, los ciclos de la fauna ictícola alterados nuevamente, la degradación de bosques nativos insulares y albardones, aparición de especies invasoras y una amplia gama de servicios ambientales ecosistémicos que brinda el río a lo largo de su trayecto.

 

El INTA recomienda el seguimiento de alturas en los diversos puertos en las páginas web institucionales de la Prefectura Nacional, y las alertas hidrológicas de la Cuenca en el portal del INA que es la institución responsable del seguimiento del río y la descripción de las mismas.

 

Fuente: Agrositio