Desde el sector tealero aseguran que la situación se viene deteriorando desde hace al menos dos años, con suba de costos en dólares, caída del tipo de cambio y pérdida de mercados.
La zafra tealera 2025-2026 transita su tramo final en Misiones, pero lo hace en un contexto complejo para el sector. Aunque el calendario habitual indica que la cosecha se extiende hasta mayo, este año —como ya ocurrió en temporadas anteriores— el cierre se adelantó. La razón, según explican desde la actividad, está directamente vinculada a la pérdida de rentabilidad.
“Venimos finalizando mucho antes de lo normal porque los secaderos van cerrando sus puertas”, explicó Jonathan Klimiuk, propietario de Klimiuk Infusiones, al describir una situación que, lejos de ser nueva, se viene profundizando en los últimos dos años.
El empresario señaló que el principal problema es la imposibilidad de trasladar los costos al mercado externo. “Tuvimos una inflación alta en dólares y un precio en baja. El dólar está bajando y los costos se nos fueron”, afirmó. En ese escenario, el té argentino pierde competitividad frente a otros países productores: “Quedamos caros a nivel mundial y eso hace que perdamos mercado”.
Los números reflejan esa presión. Desde el inicio de la cosecha, los costos logísticos y productivos registraron fuertes incrementos: el flete interno subió más del 50%, el combustible alrededor del 60% y la energía un 40% en apenas seis meses. En contrapartida, el tipo de cambio de exportación cayó más de un 10%, lo que impacta de lleno en los ingresos del sector.
“Esto es una tormenta perfecta para una actividad exportadora como el té”, sostuvo Klimiuk, al remarcar que el 95% de la producción argentina se destina a mercados internacionales. El año pasado, las exportaciones ya mostraron una señal de alarma: “Se perdió un 20% de participación en el mercado, un número histórico, y creemos que este año va a ser peor”.

El impacto no se limita a las empresas exportadoras. La cadena tealera involucra a más de 5.000 productores y unas 40 industrias, además de una extensa red de empleo indirecto en toda la provincia. En ese contexto, la caída de la actividad repercute directamente en la economía regional.
“Esto no es bajar rentabilidad, es trabajar a pérdida”, advirtió el empresario. Y explicó que muchas firmas están sosteniendo su estructura únicamente para cumplir contratos previos, en un esquema que no resulta viable a mediano plazo. “Así como viene la actividad, es inviable iniciar la próxima cosecha”, agregó.
En paralelo, Klimiuk cuestionó el contexto económico actual y la falta de medidas específicas para el sector. “Estamos pagando las consecuencias de dejar que el mercado acomode los costos. La energía y el combustible impactan de lleno y no hay un tipo de cambio que acompañe”, señaló.
De cara a 2026, las expectativas no son alentadoras. “Vemos que va a ser un año más complejo aún”, sostuvo, y advirtió sobre el riesgo de cierre de empresas y pérdida de fuentes de trabajo si no se revierte la tendencia.
Así, el sector tealero no enfrenta una crisis repentina, sino un proceso que se viene profundizando en los últimos años y que hoy muestra señales cada vez más claras de desgaste. Entre costos en alza, caída de competitividad y mercados en retroceso, el desafío será sostener una actividad clave para la economía misionera.
Primeros casos de Scrapie confirmados en ovinos importados 🐑 (Santa Fe y Entre Ríos). La detección preocupa al sector exportador argentino, tras suspensión de Chile.https://t.co/6iFX3PjW8s#Scrapie #Argentina #Ganaderia pic.twitter.com/0eRZZW4c0W
— misionesonline.net (@misionesonline) April 15, 2026



