La comunidad Perutí impulsa una yerba mate propia basada en saberes ancestrales

Con producción agroecológica y un proceso inspirado en técnicas históricas guaraníes, las familias de Perutí avanzan en un proyecto que busca fortalecer la autonomía económica y preservar su identidad cultural.

La comunidad mbya guaraní Perutí, ubicada en El Alcázar, dio un nuevo paso en la valorización de sus prácticas productivas y culturales con el lanzamiento de su propia marca de yerba mate. El proyecto combina producción agroecológica, trabajo comunitario y la recuperación de métodos tradicionales de elaboración utilizados históricamente por los pueblos guaraníes.

La iniciativa surgió a partir de decisiones tomadas en asambleas comunitarias y representa una apuesta colectiva por agregar valor a la producción local. En las 700 hectáreas que habitan unas 200 familias, la comunidad desarrolla cultivos para subsistencia como mandioca, maíz, batata y frutas, además de contar con unas 30 hectáreas de yerba mate plantadas por generaciones anteriores.

“El yerbal tiene un significado muy importante para nosotros porque lo plantaron nuestros abuelos hace muchos años”, expresó el cacique Cristian Cabrera al referirse al proceso que llevó a la creación de la marca propia. Según explicó, la decisión de avanzar con la cosecha, elaboración y envasado del producto fue debatida y consensuada dentro de la comunidad.

Uno de los aspectos distintivos de la yerba Perutí es su forma de elaboración. El producto contiene únicamente hojas de yerba mate secadas a baja temperatura, un método inspirado en técnicas utilizadas durante la época de las Reducciones Jesuíticas y que, según quienes impulsan el proyecto, permite conservar mejor las propiedades naturales de la planta.

La experiencia contó con el acompañamiento de organizaciones sociales, productores agroecológicos y actores privados. Entre ellos se encuentra el empresario Mario Paredes, quien trabajó en la recuperación de antiguas formas de procesamiento de la yerba mate vinculadas a las comunidades guaraníes.

De acuerdo con Paredes, antiguamente existían métodos diferenciados de producción y una de las variedades más valoradas era la denominada “yerba mirí” o “miní”, elaborada únicamente con hojas y sin exposición directa al humo. Esa producción alcanzaba un importante reconocimiento comercial en distintos puntos de la región.

El proyecto también tiene un fuerte componente social y comunitario. Desde las organizaciones que acompañan el proceso señalaron que la iniciativa busca generar mejores condiciones de vida para las familias, promover el arraigo de los jóvenes y fortalecer la continuidad de las prácticas culturales mbya.

Además del desarrollo productivo, la marca incorpora elementos identitarios de la comunidad. El diseño del packaging fue realizado a partir de dibujos hechos por niños y niñas de Perutí, integrando así expresiones culturales propias al producto final.

Actualmente, la comunidad avanza en nuevas etapas de producción y comercialización con la expectativa de consolidar una propuesta sustentable, basada en la autonomía, el trabajo colectivo y la revalorización de conocimientos ancestrales.

Fuente: Canal 12.

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