Después de dos años de trabajo, un emprendimiento obtuvo sus primeros granos de café producidos íntegramente en la provincia. La iniciativa busca reimpulsar un cultivo que tuvo presencia en Misiones décadas atrás y demostrar que las condiciones agroclimáticas todavía permiten pensar en una producción de mayor escala.
Durante las décadas del 70 y 80, el café llegó a cultivarse en Misiones como una alternativa productiva. Con el paso de los años, aquella experiencia quedó en el olvido y el cultivo desapareció del mapa provincial. Sin embargo, un grupo de emprendedores decidió volver a apostar por esos granos y ya obtuvo su primera cosecha, un paso que marca el inicio de un proyecto que busca recuperar esa historia y demostrar que la provincia todavía tiene potencial para producir café de especialidad.
Detrás de la iniciativa se encuentra Proyecto Cafetal, impulsado por Santiago Martínez y Andrea Parodi, en paralelo con Umbral Coffee, la cafetería y tostadora de especialidad que Martínez integra junto a Martín, Matías y Cacho. El objetivo va mucho más allá de producir unos pocos kilos de café: apunta a generar una comunidad de productores y reactivar un cultivo que, según sostienen, puede convertirse en una nueva alternativa para Misiones.
“Lo que buscamos es generar plantaciones de café y armar una comunidad hermosa alrededor de este cultivo. Queremos incentivar nuevamente el movimiento que hubo en Misiones hace décadas y ofrecer un café cosechado y producido en la provincia”, explicó Martínez.


Un proyecto inspirado en la historia
La idea comenzó a tomar forma gracias a una investigación realizada por el divulgador y especialista conocido como Nacho Cafetero, quien reconstruyó la historia de las antiguas plantaciones de café que existieron en Misiones durante las décadas de 1970 y 1980. Ese trabajo despertó el interés de Martínez y se transformó en el punto de partida del proyecto.
“Nacho hizo un estudio sobre aquellas plantaciones y me propuso volver a incentivar el Proyecto Cafetal. Gracias a eso hoy estamos intentando recuperar ese movimiento que existió en la provincia y darle una nueva oportunidad al café misionero”, relató.
Hace dos años comenzaron las primeras plantaciones. Actualmente el proyecto cuenta con nueve plantas en Posadas y otras 35 en Santa Ana, donde este año lograron obtener la primera cosecha. Aunque el volumen todavía es reducido, representa un resultado esperado después de meses de observación, ensayo y adaptación.


La importancia de la sombra
El café no puede plantarse en cualquier lugar. A diferencia de otros cultivos, necesita condiciones muy particulares para desarrollarse, especialmente protección frente al sol intenso y las bajas temperaturas, dos factores que pueden afectar seriamente su crecimiento.
En Posadas, por ejemplo, las plantas fueron ubicadas debajo de un mango, cuya copa genera el ambiente adecuado para su desarrollo. “Ese árbol las resguarda tanto del sol directo como del frío. Las plantas que quedaron fuera de esa cobertura fueron justamente las que no prosperaron”, explicó Martínez.
La experiencia también dejó aprendizajes en Santa Ana. Allí las plantas crecen bajo distintos árboles, aunque las características del suelo también influyen en su comportamiento. “No quedan exentas de perderse algunas porque es una zona muy pedregosa, pero en general están mucho más protegidas frente a las heladas, que son uno de los principales enemigos del café”, señaló.


De la cereza al café tostado
El primer resultado concreto llegó este año con una cosecha cercana a los 4,5 kilos de cerezas de café. Luego del despulpado, lavado, secado y tostado, el rendimiento final fue de aproximadamente 1,2 kilos de café listo para consumir, una cantidad pequeña, pero suficiente para demostrar que el cultivo puede desarrollarse en Misiones.
“Fue una emoción enorme. Terminamos obteniendo un kilo doscientos de café tostado y decidimos dividirlo en treinta frascos de 27 gramos. Queremos que cada misionero tenga la posibilidad de probar un café que fue plantado, cosechado, procesado y tostado íntegramente en la provincia”, contó.
Ese lote será comercializado como una edición limitada, prácticamente un nanolote, una modalidad habitual dentro del café de especialidad para producciones muy pequeñas y de características únicas. Además de adquirir el producto, quienes lo deseen podrán vivir la experiencia completa en la cafetería L’Arica, donde el café será preparado mediante distintos métodos para apreciar mejor sus atributos.
“La idea es que primero puedan degustarlo filtrado, porque ahí aparecen mucho mejor las notas del café. Después también podrán probarlo como espresso americano y conocer distintas formas de disfrutar un producto que tiene una identidad completamente misionera”, explicó.


Variedades elegidas para el clima misionero
Las plantas utilizadas en el proyecto no fueron seleccionadas al azar. Martínez explicó que antes de comenzar investigó cuáles eran las variedades que mejor se estaban adaptando al sur de Brasil, una región con condiciones climáticas similares a las de Misiones.
“Trabajamos con catuaí amarillo, catuaí rojo, obatá y arará. Son variedades que, según colegas que investigan en Colombia y experiencias del sur de Brasil, muestran una buena adaptación para zonas con características parecidas a las nuestras”, indicó.
Para el emprendedor, esa información fue determinante a la hora de iniciar el proyecto y pensar en su crecimiento futuro. “Tenemos que mirar mucho lo que sucede en el sur de Brasil porque probablemente las plantas que funcionan allí sean las que mejor puedan adaptarse también en Misiones”, sostuvo.


Un potencial que recién comienza
Aunque todavía se trata de una experiencia a pequeña escala, Martínez está convencido de que la provincia reúne las condiciones necesarias para impulsar el cultivo de café mucho más allá de un emprendimiento particular. El clima, el relieve y la disponibilidad de sistemas agroforestales permiten imaginar un escenario con mayor desarrollo productivo.
“Misiones tiene todas las características para que el café pueda cultivarse a gran escala y convertirse en uno de los principales productores del noreste argentino”, afirmó.
Por ahora, el proyecto celebra un logro que puede parecer pequeño en cantidad, pero enorme en significado. Detrás de esos primeros granos hay dos años de trabajo, investigación y paciencia, pero también la ilusión de que el café vuelva a ocupar un lugar dentro de la producción misionera. Si ese objetivo se concreta, esta primera cosecha será recordada como el punto de partida de una nueva historia para el cultivo en la provincia.





