El presidente de AMAYADAP, Enrique Bongers, alertó que las crecidas del Piray Guazú y el Paranay complican el abastecimiento de materia prima y los despachos de productos terminados. Los desvíos pueden superar los 150 kilómetros y las lluvias ya provocaron daños en aserraderos de la zona norte.
Los cortes de circulación en los puentes sobre los arroyos Piray Guazú y Paranay complican la actividad forestoindustrial del norte de Misiones. La interrupción de estos pasos dejó camiones con rollos de madera entre Montecarlo y Puerto Piray, dificulta el abastecimiento de los aserraderos y encarece el transporte de la materia prima y de los productos terminados.
El presidente de la Asociación de Madereros, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), Enrique Bongers, advirtió que el escenario se agrava por las precipitaciones persistentes y la falta de combustible que comenzaba a registrarse en Montecarlo.
“Nos afecta no solamente por el acopio de las materias primas en estos días de lluvias y de extensas lluvias que estamos teniendo, sino que nos complica bastante el abastecimiento y también los despachos de los productos terminados hacia el puerto de Buenos Aires”, explicó.
Según indicó, la interrupción de los principales corredores viales de la zona norte tendrá consecuencias sobre la logística de las industrias y podría afectar la continuidad de la producción si las condiciones no mejoran durante los próximos días.

Camiones con rollos quedaron entre los cortes
Una de las consecuencias inmediatas de la crecida es la imposibilidad de trasladar la madera que ya se encontraba en tránsito. Bongers señaló que algunos socios de AMAYADAP tienen camiones de acopio de rollos detenidos entre Montecarlo y Puerto Piray, sin posibilidad de completar los recorridos habituales.
A esta dificultad se suma la falta de materia prima en los establecimientos industriales. El titular de la entidad indicó que algunos aserraderos de Eldorado ya comenzaban a quedarse sin rollos debido a las lluvias recurrentes, que complican las tareas de acopio y el ingreso de nuevos cargamentos.
“Si no bajan las aguas en dos o tres días, seguramente ya se van a estar quedando sin materias primas”, advirtió al referirse a las industrias ubicadas en las zonas afectadas por los cortes.
El problema no se limita al abastecimiento. La imposibilidad de trasladar los productos elaborados también dificulta los despachos hacia el puerto de Buenos Aires, con posibles demoras en las entregas y mayores costos para las empresas.

Desvíos de más de 150 kilómetros y falta de combustible
La interrupción de los pasos sobre los arroyos obliga a buscar recorridos alternativos para mantener el movimiento de la producción. Bongers explicó que, para trasladar materia prima desde la zona de Jardín América, las empresas deben evaluar desvíos desde Eldorado hacia Pozo Azul, continuar por San Pedro y conectar con la Ruta Nacional 14 para retomar el trayecto.
De acuerdo con el dirigente, esos recorridos pueden superar los 150 kilómetros, frente a trayectos habituales de aproximadamente 60 kilómetros. La diferencia implica más tiempo de viaje, mayor consumo de combustible y un incremento de los costos de transporte.
“Es una carga económica para el industrial”, remarcó.
En paralelo, Bongers señaló que un socio de la cámara le había informado sobre faltantes de combustible en Montecarlo. La situación agrega otra dificultad para el funcionamiento de las empresas y para los traslados en una zona que quedó afectada por la interrupción de los principales pasos viales.

Los temporales también dañaron instalaciones industriales
Las complicaciones provocadas por las crecidas se suman a los daños materiales que las tormentas de las últimas dos semanas ocasionaron en establecimientos vinculados a AMAYADAP.
Bongers contó que, en su propia industria, el temporal provocó la voladura de techos y columnas de un tinglado de 600 metros cuadrados. También mencionó el caso de un aserradero de Colonia Victoria, donde el viento dañó parte del techo del sector de remanufactura y afectó los paneles solares utilizados para generar energía.
En la zona de Puerto Esperanza también se registraron voladuras de techos en tinglados de aserraderos. En Santiago de Liniers, en tanto, las tormentas provocaron la caída de árboles y afectaron plantaciones forestales, además de animales de establecimientos ganaderos pertenecientes a socios de la cámara.
“Este efecto que está causando el tiempo, o lo que es El Niño, comenzó a entregar los resultados que son básicamente estas pérdidas que estamos teniendo los que estamos en la actividad productiva”, sostuvo.
De esta manera, las empresas deben afrontar tanto los daños en sus instalaciones como las dificultades para acceder a la materia prima y distribuir la producción. La persistencia de las lluvias también condiciona las tareas de acopio y el funcionamiento cotidiano de los aserraderos.



AMAYADAP pidió prever rutas alternativas para el norte provincial
Frente a este escenario, Bongers planteó la necesidad de mejorar la infraestructura vial para evitar que localidades y sectores productivos queden aislados cuando las crecidas impiden el paso por determinados puentes.
El presidente de AMAYADAP consideró que la provincia debe prever alternativas de circulación, incluidas nuevas rutas asfaltadas, que permitan sostener la conexión entre los municipios del norte incluso cuando los corredores habituales quedan fuera de servicio.
“Desde la provincia de Misiones hay que prever que municipios tan importantes de la zona norte no queden aislados”, expresó.
Además, cuestionó la planificación de los cortes y consideró que se podría haber organizado con mayor anticipación la circulación y la señalización durante las horas previas a que el agua alcanzara los puentes. Según su planteo, una mejor organización del tránsito podría haber reducido parte de las complicaciones para los transportistas y las industrias.
La recuperación de la actividad dependerá de la evolución de los niveles de agua y de la rehabilitación de los pasos afectados. Mientras continúen las restricciones, el sector forestoindustrial deberá afrontar mayores costos logísticos, dificultades para reponer rollos y posibles interrupciones en la producción.




