El geólogo Lucas Moretti explicó cómo el trabajo conjunto de investigadores, especialistas y técnicos permite elaborar cartografía para orientar las decisiones productivas. Tras el estudio de Guaraní, que demandó dos años y medio, el objetivo es avanzar hacia nuevos departamentos y completar a largo plazo el mapa provincial.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) proyecta continuar los relevamientos de suelos en Misiones, con los departamentos 25 de Mayo y Cainguás como próximos objetivos. La iniciativa busca ampliar la información disponible para la planificación agropecuaria y avanzar, a largo plazo, hacia una cartografía semidetallada que abarque toda la provincia.
Lucas Moretti, geólogo del INTA Cerro Azul y coordinador de la Red de Cartografía y Evaluación de Tierras del organismo, explicó que el desafío consiste en sostener un trabajo científico que requiere especialistas, campañas de campo y análisis técnicos. La experiencia desarrollada en Guaraní constituye una base para continuar con los departamentos vecinos y extender progresivamente el conocimiento sobre los suelos misioneros.
“Tenemos la convicción de que se puede continuar, no parar este trabajo y aprovechar el grupo de especialistas”, sostuvo Moretti, quien remarcó que para avanzar será necesario contar con apoyo institucional y financiamiento.
La proyección contempla aprovechar los antecedentes y la información generada en los relevamientos anteriores para orientar las nuevas observaciones, calicatas y muestreos. De esa manera, el equipo podrá avanzar sobre otros territorios sin comenzar desde cero, aunque cada departamento requiere estudiar sus propios paisajes y características.


Un trabajo que demanda años y la participación de especialistas
El relevamiento de suelos es una línea de trabajo que el INTA desarrolla desde la década de 1960. Sin embargo, Moretti señaló que en Misiones la cartografía detallada todavía tiene un alcance limitado y que durante mucho tiempo la información disponible correspondía a una escala provincial con poco nivel de detalle.
La cartografía semidetallada permite identificar con mayor precisión cómo se distribuyen los suelos en los distintos paisajes. Para obtener esa información, los investigadores combinan observaciones en el terreno, toma de muestras, análisis de laboratorio y estudios técnicos que permiten clasificar los suelos y determinar sus propiedades.
El trabajo realizado en el departamento Guaraní demandó dos años y medio e involucró aproximadamente a 20 especialistas del INTA de distintos puntos del país, según detalló Moretti. La iniciativa contó, además, con el acompañamiento del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones y financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI).
La participación de profesionales de diferentes áreas resulta fundamental para integrar los datos obtenidos durante las campañas de campo con los resultados de laboratorio y la interpretación de los paisajes. Esa combinación permite elaborar mapas que no solo muestran dónde se encuentra cada tipo de suelo, sino que también aportan información para evaluar sus posibilidades y limitaciones productivas.
Moretti explicó que la cartografía constituye una información básica sobre la cual después se pueden desarrollar evaluaciones de aptitud para diferentes cultivos, como yerba mate, maíz y pino. También permite analizar cómo puede responder el recurso ante un cambio de uso de la tierra y qué medidas de conservación son necesarias.


Conocer el suelo para planificar la producción
La utilidad de estos estudios está vinculada con la diversidad de ambientes que presenta Misiones. Aunque la provincia suele asociarse con la tierra colorada, las características del suelo pueden variar considerablemente incluso en distancias cortas.
“Tenemos mucha variabilidad de perfiles y cambian a veces en pocos metros. Por eso hay que conocer el paisaje y, cuando cambia el paisaje, cambian los suelos”, explicó el geólogo.
En términos generales, Moretti señaló que alrededor de un tercio de la superficie provincial corresponde a suelos rojos, otro tercio a suelos pedregosos y el tercio restante a suelos de colores pardos y otros ambientes con características particulares, incluidos sectores afectados por exceso de agua.
Estas diferencias condicionan la profundidad efectiva, la disponibilidad hídrica, la fertilidad y el comportamiento del agua en el terreno. También influyen en los riesgos de escurrimiento y erosión, especialmente en zonas con pendientes pronunciadas.
Por ejemplo, los suelos rojos suelen presentar buenas propiedades físicas y condiciones favorables para cultivos perennes como la yerba mate y el té, además de la forestación. Los suelos pedregosos, en cambio, pueden tener una fertilidad química elevada, pero su menor profundidad y las pendientes requieren un manejo cuidadoso.
Contar con información específica permite evaluar esas condiciones antes de definir una implantación o modificar el uso de un terreno. Así, los mapas pueden contribuir a orientar las inversiones, seleccionar cultivos adecuados y establecer prácticas de conservación según las limitaciones de cada ambiente.


Una inversión que busca permanecer en el tiempo
Uno de los objetivos del equipo es que los relevamientos no queden limitados a proyectos aislados, sino que puedan sostenerse a lo largo de los años hasta cubrir progresivamente más departamentos.
Moretti destacó que la cartografía básica se elabora a partir de propiedades del suelo relativamente estables, por lo que conserva su utilidad a largo plazo. Aunque las herramientas de relevamiento y los sensores remotos pueden mejorar y permitir una delimitación más precisa, la información continúa funcionando como referencia para la planificación territorial.
“Es una inversión que se hace en un tiempo y esto queda para siempre”, afirmó.
El especialista aclaró que esa permanencia no significa que los suelos no puedan degradarse o modificar algunas de sus propiedades. Por el contrario, la información básica también permite monitorear esos cambios y detectar procesos que requieren medidas de manejo y conservación.
La continuidad de los relevamientos dependerá de la posibilidad de sostener los equipos técnicos y conseguir los recursos necesarios para ampliar el trabajo de campo. El objetivo de máxima es completar la cartografía semidetallada de toda Misiones, una herramienta que permitiría conocer mejor las condiciones de cada territorio y planificar su aprovechamiento productivo con mayor precisión.




