Con una selección genética que lleva casi dos décadas de trabajo, Cabaña Doña Magda volvió a destacarse en la Expo de Posadas con la venta de toros a $10 millones y vaquillas preñadas a $7 millones. La firma trabaja con Brangus colorado y negro, insemina el 100% de su hacienda y busca que cada reproductor sea una herramienta para mejorar la productividad de los rodeos.
Para que un reproductor llegue al remate con el respaldo de una genética reconocida, el trabajo comienza mucho antes de una exposición. En Cabaña Doña Magda, la selección de cada animal forma parte de un proceso que lleva 18 años y que tiene como objetivo desarrollar una hacienda adaptada a las condiciones de Misiones, con capacidad para producir carne y generar resultados en los establecimientos que incorporan esa genética.
Esa trayectoria tuvo una nueva muestra en la reciente Expo de Posadas, donde la cabaña llevó seis toros y cuatro vaquillas preñadas. Los toros alcanzaron valores de $10 millones, mientras que las vaquillas fueron comercializadas a $7 millones, precios que superaron las expectativas de la firma y que, para Roberto Comparín, propietario de Cabaña Doña Magda, reflejan la calidad de los animales ofrecidos.
Entre las hembras presentadas estuvo además la que obtuvo el Gran Campeón Hembra de la exposición. El animal fue vendido posteriormente en el remate por $7 millones, completando una jornada que permitió poner en valor el resultado de un trabajo que se desarrolla durante todo el año y no solamente en los eventos ganaderos.


Una genética seleccionada para producir
Cabaña Doña Magda, perteneciente a la empresa Enerbom, trabaja en dos establecimientos ubicados en Cerro Corá y Campo Grande, que en conjunto suman unas 9.500 hectáreas destinadas a la producción ganadera. En ambos campos se desarrolla el mismo esquema de selección y producción de genética.
Desde hace 18 años, la cabaña insemina el 100% de sus vacas y vaquillas, una estrategia que permite incorporar genética seleccionada y orientar cada generación hacia características concretas. Para ello, la empresa trabaja con pajuelas provenientes de distintos laboratorios y también incorporó genética de países como Paraguay y Estados Unidos, siempre evaluando su adaptación a las condiciones productivas de Misiones.
“Buscamos siempre una selección muy minuciosa”, explicó Comparín, al señalar que el objetivo es que quien compra un toro o una vaquilla de Doña Magda tenga la certeza de llevar un animal con buena genética, calidad y estructura física.
La selección tiene además una finalidad concreta: que los reproductores puedan mejorar el rendimiento de los rodeos. En las hembras se busca formar futuras madres capaces de producir un ternero todos los años, mientras que en los machos se apunta a transmitir características que permitan obtener animales con buena estructura y capacidad de ganar kilos.

El Brangus como protagonista
La cabaña trabaja exclusivamente con Brangus, con una composición de 95% Brangus colorado y 5% Brangus negro. La elección de la raza responde a su adaptación a las condiciones de suelo y clima de Misiones y a su aptitud para la producción de carne.
En la mirada de Comparín, la genética debe traducirse necesariamente en productividad. Por eso, uno de los principales objetivos es lograr animales capaces de ganar kilos desde pequeños y aprovechar de manera eficiente el alimento disponible en cada establecimiento.
“Lo que se busca es tener animales de tal manera que sean muy ganadores de kilos desde chiquitos, como para que el productor, con poco pasto, pueda sacar buena cantidad de kilos de carne en la parcela”, explicó.
Ese criterio también está presente en la selección de las hembras. Una futura madre debe tener una estructura adecuada, pero también características que favorezcan su desempeño productivo y reproductivo. La cabaña observa aspectos como el arco de costilla, el cuello, los pezones y la aptitud maternal, además de buscar animales mansos y funcionales.
La hembra que consiguió el Gran Campeón Hembra en la Expo representa justamente ese perfil. Comparín destacó que entre sus características se encuentran su condición de buena madre, los pezones chicos, el cuello corto y un buen arco de costilla. También resaltó un aspecto que considera fundamental: que la vaca tenga aptitud para criar y cuidar a su ternero.

Una inversión que impacta en todo el rodeo
Desde Cabaña Doña Magda entienden que la incorporación de genética no debe verse solamente como la compra de un animal de mayor valor, sino como una inversión que puede modificar la calidad productiva del rodeo durante varias generaciones.
Comparín recomienda especialmente a los pequeños productores que no tengan miedo de invertir en un buen reproductor. Según explicó, un toro de genética seleccionada puede aportar características que posteriormente se expresen tanto en los vientres como en los animales destinados a producción de carne.
Pero además plantea una alternativa que considera fundamental para acelerar ese proceso: la inseminación artificial. “Hablando en contra de mi negocio, yo les recomiendo siempre a mis productores o a mis compradores que hagan inseminación”, sostuvo, porque entiende que es una de las formas más rápidas de incorporar genética de calidad y mejorar las futuras madres.
Para el productor, esa incorporación de genética ya está generando cambios visibles en Misiones. La mejora progresiva de los rodeos puede observarse también en los remates provinciales, donde cada vez aparecen más terneros con mejores características productivas, estructura y calidad genética.
La cabaña comercializa actualmente sus reproductores en Misiones, Corrientes y algunos puntos del norte de Santa Fe, mientras analiza avanzar también hacia Chaco. La intención es ampliar el alcance de una genética que, desde la visión de Doña Magda, debe poder competir en calidad con establecimientos de cualquier punto del país.

Del reproductor al kilo de carne
Si bien la genética es el eje central de la cabaña, el destino final de esa selección es la producción de carne. Doña Magda realiza recría de vaquillas para posteriormente ofrecer animales preñados para servicio y, al mismo tiempo, comercializa carne proveniente de vacas de descarte.
En ese esquema, la producción de genética no se plantea como un objetivo aislado. “Todo lo que hacemos es para tener mayor producción de carne, porque todo lo que hacemos termina después en el gancho”, explicó Comparín.
La idea es que las características seleccionadas en cada animal tengan una consecuencia concreta sobre la producción: más kilos, mejor eficiencia y una hacienda capaz de generar una diferencia económica para quien la incorpora.
Ese trabajo se sostiene además con el acompañamiento de profesionales y veterinarios que participan del proceso de selección. Para Comparín, los reconocimientos obtenidos en las distintas exposiciones son el resultado de un trabajo colectivo y sostenido, más que de una decisión individual.
“No es una ideología o un capricho de una persona, sino de todo un grupo de profesionales apuntando siempre a lo mismo: ser productores de excelente calidad”, remarcó.

Cómo conocer Cabaña Doña Magda
Quienes quieran conocer el trabajo de la cabaña, su genética y los reproductores que produce pueden comunicarse directamente con Roberto Comparín al 3764 231576. Cabaña Doña Magda cuenta con establecimientos en Cerro Corá y Campo Grande, y el propio propietario se encuentra disponible para atender consultas, coordinar visitas y mostrar de primera mano cómo trabajan, sin ningún compromiso de compra.
Con 18 años de trayectoria, una selección genética rigurosa, inseminación sobre el 100% de su hacienda y una apuesta definida por el Brangus, Doña Magda busca que cada reproductor vendido sea mucho más que un animal de calidad: una herramienta concreta para que el productor pueda mejorar su rodeo y producir más carne.




