La capacitación se realizó en la EFA de San Ignacio y combinó teoría y práctica para enseñar a cultivar gírgolas con aserrín, viruta de eucalipto y cascarilla de arroz. La iniciativa fue la tercera experiencia educativa de este tipo en 2026 y proyecta extenderse a más escuelas durante 2027.
El cultivo de hongos comestibles comenzó a ganar espacio como una alternativa para diversificar la producción y ampliar las posibilidades de aprovechamiento de los recursos disponibles en las chacras. En ese marco, el Ministerio del Agro y la Producción, en articulación con el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), desarrolló una capacitación en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA) de San Ignacio, destinada a estudiantes de 3.º, 4.º y 5.º año.
Durante la jornada, los jóvenes conocieron las características del reino fungi, los principios básicos del cultivo de hongos y las propiedades nutricionales de las gírgolas (Pleurotus ostreatus), además de explorar distintas formas de incorporar estos alimentos a la dieta cotidiana.
La propuesta combinó formación teórica y práctica. Con el acompañamiento de profesionales del IMiBio, los estudiantes prepararon el sustrato a partir de aserrín y viruta de eucalipto y cascarilla de arroz, que luego mezclaron con semilla miceliada y fraccionaron en bolsas de cultivo. El proceso continuó con el acompañamiento de los docentes, mediante una metodología que articuló el trabajo en la escuela con el seguimiento en los hogares.
El ciclo productivo se extiende aproximadamente durante 45 días, período necesario para que el micelio colonizara el sustrato y comenzara la fructificación. De esta manera, los estudiantes pudieron conocer las distintas etapas de producción y experimentar con una alternativa que podía desarrollarse a pequeña escala y con materiales disponibles en el territorio.
El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó la importancia de acercar nuevas alternativas productivas a las instituciones educativas y fortalecer el vínculo entre la biodiversidad, la formación de los jóvenes y las oportunidades de desarrollo local.
“Acercar el cultivo de hongos comestibles a las escuelas nos permitió mostrar que en los recursos de nuestro territorio existen oportunidades concretas para diversificar la producción y mejorar la alimentación. Apostamos a que los jóvenes conozcan estas alternativas, experimenten con ellas y puedan convertirse en protagonistas de nuevas iniciativas productivas en sus comunidades”, expresó.

Por su parte, el subsecretario de Planificación, Extensión y Financiamiento Rural, Leonardo Amarilla, señaló que estas experiencias permitieron avanzar en el desarrollo de conocimientos y capacidades para incorporar nuevas actividades productivas a escala local.
“Trabajar con hongos comestibles nos permitió vincular la educación con la producción y demostrar que es posible generar alternativas a partir de insumos disponibles en nuestra provincia. El desafío fue transformar ese conocimiento en herramientas prácticas, que los estudiantes pudieran llevar a sus hogares y que, a futuro, contribuyeran a diversificar las chacras, aprovechar los recursos locales y ampliar las posibilidades de producción y consumo”, sostuvo.
Una experiencia que se proyectó a más escuelas
La jornada realizada en San Ignacio fue la tercera capacitación de este tipo desarrollada durante 2026 en establecimientos educativos de la provincia. Las experiencias anteriores tuvieron lugar en el Centro Educativo Polimodal (CEP) N.º 64 de Villa Cabello y en la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N.º 36 de Itaembé Miní, ambas en Posadas.
A estas iniciativas se sumaron experiencias de recolección de hongos silvestres junto con los Institutos de Enseñanza Agropecuaria (IEA) N.º 13 y N.º 4. El trabajo permitió acumular conocimientos, realizar ensayos y evaluar estrategias de enseñanza con vistas al diseño de una propuesta didáctica de mayor alcance para 2027, en articulación con el Centro de Educación Ambiental del Ministerio de Educación.
Biodiversidad que genera oportunidades
Las acciones se enmarcaron en el trabajo conjunto entre el Ministerio del Agro y la Producción y el IMiBio, a través de la Mesa de la Funga Misionera, orientada a impulsar la implementación de la Ley VIII – N.º 114, que promueve el desarrollo del cultivo y la recolección de hongos comestibles. En este contexto, también se avanzó en el registro provincial de cultivadores y recolectores, una herramienta destinada a generar información para planificar y fortalecer la actividad.
Uno de los aspectos destacados de la capacitación fue el uso exclusivo de insumos de origen local para el desarrollo de la experiencia, incluidos los sustratos, las semillas y los medios de cultivo. Esto permitió demostrar que la producción de gírgolas podía realizarse a pequeña escala y aprovechar materiales disponibles en el territorio.
De esta manera, el cultivo de hongos comestibles se incorporó a la agenda de diversificación productiva como una alternativa que vinculó educación, biodiversidad y alimentación. El objetivo fue ampliar el conocimiento sobre los recursos naturales de la provincia, promover su aprovechamiento sostenible y generar nuevas oportunidades para las familias y las comunidades rurales.
El relevamiento de la Jefatura de Policía, a través de sus 15 unidades regionales, confirma que diez cruces sobre el Paraná siguen inhabilitados, mientras el río Uruguay presenta una tendencia ascendente. Las rutas nacionales 12 y 14 mantienen su circulación normal.
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