“Vamos a ver si podemos sostenerlo”: Cooperativa Las Tunas busca mantener los $380 a la hoja verde en un mercado adverso

La cooperativa se prepara para iniciar la zafra con la intención de mantener los $380 por kilo de hoja verde, en un contexto de fuerte competencia y precios más bajos en el mercado.

A días del inicio de la cosecha gruesa, la Cooperativa Las Tunas se prepara para salir al campo con una decisión tomada: sostener el precio de $380 por kilo de hoja verde. Sin embargo, el contexto no acompaña. Con valores de mercado considerablemente más bajos y una fuerte competencia en góndola, mantener ese monto implica un desafío creciente que pone a prueba toda la estructura de la cooperativa.

“Estamos planeando largar la cosecha el lunes, pero la situación está un poco difícil por el tema del dinero y los precios que se están manejando”, explicó su presidente, Joselo Semienchuk. Según detalló, el valor de $380 se viene sosteniendo desde hace casi dos años, pero el nuevo contexto obliga a revisar la estrategia. “Tuvimos reunión de consejo y vamos a ver si podemos sostener este precio también, porque está complicado”, reconoció.

El principal obstáculo aparece fuera de la chacra. La presencia de yerba más barata en el mercado impacta directamente en la comercialización del producto terminado. “Al haber una oferta mucho más económica, se nos dificulta con el producto en góndola”, señaló. En otras palabras, el precio que recibe el productor depende, cada vez más, de la capacidad de competir en el tramo final de la cadena.

Frente a ese escenario, la cooperativa apuesta a un modelo integrado para sostener el valor. Toda la producción se estaciona, se industrializa en molino propio y se comercializa bajo su marca. “Nosotros tenemos un precio de salida de molino justamente para poder mantener esos $380”, explicó Semienchuk, aunque admitió que “cuando hay precios más bajos en el mercado, se hace difícil vender bien nuestro producto”.

Con una fuerte presencia comercial en Buenos Aires —donde se coloca cerca del 70% de la producción—, Las Tunas sostiene además un esquema de venta directa, con menos intermediarios. “Trabajamos mucho de forma directa, puerta a puerta. La idea es que ese valor llegue al productor”, remarcó.

La estructura de la cooperativa también define su lógica. Está compuesta por 84 socios, de los cuales unos 40 se mantienen activos, además de productores que trabajan de manera vinculada. En total, se trata de entre 60 y 70 familias, en su mayoría pequeños productores con superficies acotadas. “No hay grandes extensiones, son todos minifundistas”, explicó el presidente.

Esa escala, si bien limita el volumen —con una producción anual de entre 1,3 y 1,4 millones de kilos de hoja verde—, también permite cierta flexibilidad en momentos complejos. Sin embargo, no alcanza para disipar la incertidumbre de fondo. Costos en alza, competencia en precios y dificultades de comercialización configuran un escenario donde sostener valores por encima del promedio del mercado se vuelve cada vez más desafiante.

En ese contexto, el cooperativismo aparece como una herramienta central. “Es fundamental ser parte, sentirse dueño, ponerse la camiseta”, sostuvo Semienchuk, al tiempo que destacó que el modelo permite al productor no quedar relegado dentro de la cadena.

Con la cosecha gruesa a punto de comenzar, la decisión de sostener los $380 no está asegurada. Pero en Las Tunas el objetivo sigue siendo el mismo: defender el ingreso del productor, aun cuando el mercado juegue en contra.

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