Entre los bajos pagos y la necesidad de migrar a Brasil: el impacto de la desregulación yerbatera sobre los tareferos cuando termina la cosecha

Son quienes ponen el cuerpo durante la cosecha y representan uno de los primeros eslabones de la cadena yerbatera. Los tareferos recorren los yerbales desde las primeras horas del día, cargan cientos de kilos de hoja verde a sus espaldas y cobran por lo que logran levantar. En un contexto marcado por la desregulación de la actividad tras el DNU 70/23 y la caída de los ingresos en la cadena, el trabajo se vuelve cada vez más exigente y el dinero que reciben no alcanza para garantizar una fuente laboral durante todo el año.

El último fin de semana en Concepción de la Sierra se realizó el Festival Nacional del Tarefero. Ahí asistieron tareferos de la zona sur de la provincia. Compitieron un torneo de fútbol, recibieron premios y homenajes. Expresaron que esta fiesta significa mucho, y quieren que se haga otro torneo para seguir con los equipos armados. Hasta ahí bien, pero no todo es color de yerba.

Los tareferos que llevan toda una vida vinculados a la cosecha contaron cómo atraviesan la desregulación del mercado yerbatero. Oscar Gómez, tarefero y capataz de una cuadrilla, explicó que actualmente se necesitan alrededor de 600 kilos diarios para alcanzar un ingreso mediano, una cantidad que no resulta sencilla de alcanzar.

“Con el precio que están pagando se necesita hacer por lo menos 600 kilos por día, y no es fácil”, relató. Según explicó, el rendimiento depende de las condiciones del yerbal y de la capacidad física de cada trabajador, por lo que alcanzar ese volumen implica una jornada de fuerte desgaste corporal.

Antonio Andrade, otro trabajador tarefero de Concepción de la Sierra, señaló que actualmente cobra alrededor de 70 mil pesos por tonelada, un valor que se acerca a la paritaria actual publicada por la UATRE, aunque reconoció que se trata de un ingreso bajo. “Es poco igual, pero lamentablemente tenemos que laburar a ese precio”, sostuvo.

La situación adquiere otra dimensión cuando termina la cosecha. El trabajo del tarefero está directamente atado a la zafra y, cuando los secaderos dejan de recibir hoja, las posibilidades laborales se reducen. Gómez explicó que, durante el período sin tarefa, dependen de que los patrones los convoquen para realizar tareas culturales como limpieza o macheteada.

“Ahora como paró la zafra, estamos dependiendo de los patrones que nos den limpieza, macheteada, algo así para ir sobreviviendo estos días que no hay zafra”, contó.

Brasil, una alternativa frente a la falta de trabajo

Ante la falta de oportunidades durante los meses en que no hay cosecha, varios tareferos optan por trasladarse temporalmente a Brasil para conseguir empleo. La alternativa puede representar mejores ingresos que los disponibles en Misiones, pero tiene un costo que va mucho más allá del económico: implica alejarse durante meses de sus familias.

Andrade contó que ya viajó seis veces a Brasil y reconoció que allí se puede ganar mejor que en Misiones. Sin embargo, explicó que para hacerlo debe abandonar a su familia durante aproximadamente tres meses.

“Cuando salgo de acá, salgo tres meses lejos de mi familia, y para mí no me conviene”, relató. La edad también empieza a pesar para quienes llevan décadas en la tarefa y ya no tienen la misma posibilidad de trasladarse constantemente en busca de trabajo.

Alberto Flores, también tarefero e hijo de Antonio, atravesó la misma situación. Contó que también viajó seis veces a Brasil, pero que actualmente prefiere permanecer en Misiones y sostenerse con las changas que consigue durante el período sin cosecha.

“No me gustaría estar lejos de mi familia para irme a Brasil tres meses o dos meses”, explicó. Para muchos trabajadores, entonces, la decisión no pasa solamente por dónde se puede ganar más, sino por cuánto cuesta permanecer lejos de los hijos y del hogar.

Una actividad que se sostiene con esfuerzo físico

La tarefa también expone las diferencias generacionales dentro de las cuadrillas. Flores relató que continúa trabajando junto a su padre, de 60 años, y remarcó que para los trabajadores de mayor edad el esfuerzo resulta todavía más difícil.

“El está con 60 años, todo operado y tienen que seguir la yerba”, contó. La necesidad de continuar trabajando aparece así como una consecuencia directa de la falta de otros ingresos y beneficios que permitan afrontar el período sin cosecha.

Mientras los trabajadores más jóvenes buscan alcanzar mayores rendimientos para compensar los bajos valores por kilo, quienes llevan décadas en la actividad deben continuar realizando una tarea físicamente exigente para sostener sus hogares.

Gómez, que se define como tarefero “desde chico”, resumió el vínculo con el trabajo y con la actividad yerbatera: “Ese es el que me da de comer cuando estamos en tiempo de zafra, ese es el que nos da la comida, el pan de cada día”.

El impacto de la crisis en el primer eslabón

Para el intendente de Concepción de la Sierra y productor yerbatero, Hugo Humeniuk, la actividad yerbatera constituye prácticamente la principal fuente económica del municipio. Desde su perspectiva, la desregulación y la caída del valor del producto forman parte de los factores que explican el actual escenario de crisis.

“Para el municipio es la principal actividad económica”, sostuvo Humeniuk, quien además advirtió que la situación del productor repercute directamente sobre quienes trabajan en las chacras.

“Si el productor gana menos, el tarefero también resiente su economía”, explicó. Según detalló, cuando el productor obtiene mejores ingresos puede contratar trabajadores durante todo el año para realizar tareas culturales y mantener activa la chacra incluso fuera de la cosecha.

En cambio, cuando los ingresos se reducen, esas tareas también disminuyen y el impacto llega directamente a los trabajadores que dependen de ellas. “Con el parate de cosecha va a ser realmente un problema”, advirtió.

Así, detrás de cada kilo de yerba que llega desde la chacra aparece el trabajo de quienes deben alcanzar cientos de kilos por jornada para sostener a sus familias. Trabajadores que durante la zafra ponen el cuerpo en los yerbales y que, cuando la cosecha termina, quedan frente a una nueva búsqueda: changas, tareas ocasionales o incluso cruzar la frontera para conseguir en Brasil el ingreso que no encuentran en Misiones, aun cuando eso signifique dejar a sus familias durante meses.

🌎 Extranjerización de tierras: Misiones, entre las provincias con mayor concentración

Más del 11% del territorio misionero está en manos de extranjeros, según el Mapa de Extranjerización elaborado por el Programa de Investigaciones Sobre Historia Agraria (PRIHA).

📍 Iguazú encabeza el ranking provincial, con el 40% de su territorio en propiedad extranjera. También superan el límite del 15% establecido por la Ley de Tierras los departamentos de Montecarlo, Libertador General San Martín, Eldorado y Concepción.

🌲 La forestal chilena Arauco aparece como la principal terrateniente extranjera. Su desembarco se inició en los años 90 con la adquisición de Alto Paraná S.A. y posteriormente sumó decenas de miles de hectáreas en el Norte misionero.

En Corrientes, los departamentos de Ituzaingó (34%) y Berón de Estrada (33%) también presentan niveles elevados de extranjerización.

📊 En total, Misiones cuenta con más de 400.000 hectáreas en manos extranjeras, según datos del Registro Nacional de Tierras Rurales.

👉 ¿Cómo impacta esta concentración sobre la estructura productiva y el futuro de las tierras en la región?

#Misiones #Tierras #Extranjerización #Arauco #Iguazú #Corrientes #Economía #Producción #Forestal #MisionesOnline— misionesonline.net (@misionesonline) October 6, 2026

Últimas Noticias

- Advertisement -Newspaper WordPress Theme

Lo Último