La ingeniera agrónoma y observadora climática Carolina Fernández López explicó que, aunque el pico del fenómeno se espera entre octubre y noviembre, sus efectos sobre las precipitaciones podrían prolongarse durante el verano y hasta mayo o junio del próximo año. También señaló que otros sistemas meteorológicos pueden modificar su intensidad y remarcó la importancia de los pronósticos trimestrales para planificar las actividades productivas.
El fenómeno de El Niño podría mantener sus efectos sobre las precipitaciones de la región durante varios meses más, con un escenario que exige anticipación y planificación por parte de los productores agropecuarios. Así lo explicó Carolina Fernández López, ingeniera agrónoma y observadora climática de la Estación Experimental Agropecuaria de Sombrerito, Corrientes del INTA, durante el Seminario Regional sobre El Niño y la variabilidad climática.
La especialista advirtió que el momento de mayor intensidad del fenómeno en el océano Pacífico no coincide necesariamente con el período de mayores precipitaciones en cada territorio. En el caso del noreste de Corrientes y zonas de Misiones con características climáticas similares, las lluvias asociadas a El Niño suelen intensificarse entre octubre y diciembre y pueden continuar hasta abril.
“Preparémonos”, fue la recomendación que Fernández López compartió al recordar las charlas de anticipación que comenzaron en Corrientes durante julio. Según explicó, el escenario previsto requiere pensar las decisiones productivas con varios meses de anticipación, especialmente en las actividades ganaderas y en los establecimientos expuestos a inundaciones o suelos saturados.
Otros fenómenos pueden modificar la intensidad de El Niño
Fernández López explicó que la evolución de El Niño no depende únicamente de los índices que miden su comportamiento en el Pacífico. Otros sistemas meteorológicos pueden potenciar o atenuar sus efectos, por lo que las condiciones previstas deben actualizarse a partir de la información disponible.
“Muchas veces eso depende de otras celdas que hacen que se modifique este rumbo de El Niño”, señaló al referirse a las lluvias superiores a las habituales que también se registran en Formosa y Paraguay, además de Misiones.
La especialista indicó que el oeste de Formosa suele presentar condiciones más secas en esta etapa del año durante episodios de El Niño. Sin embargo, el exceso de precipitaciones observado en la región muestra que la respuesta atmosférica puede apartarse de los patrones habituales.
Por ese motivo, recomendó prestar atención a los pronósticos trimestrales del Servicio Meteorológico Nacional, que se actualizan durante la última semana de cada mes. Estas proyecciones permiten anticipar tendencias de temperatura y precipitación para el trimestre siguiente, aunque no determinan con exactitud cuánto lloverá en cada localidad.

Por qué las mismas lluvias no impactan igual en Misiones y Corrientes
La comparación entre ambas provincias permite entender por qué un mismo fenómeno climático puede generar consecuencias diferentes según las características del territorio.
Fernández López explicó que, en el noreste correntino, los registros de Ituzaingó presentan similitudes con los de Cerro Azul, en Misiones, en cuanto a la distribución de las precipitaciones durante los episodios de El Niño. Sin embargo, las condiciones del relieve modifican el comportamiento del agua sobre el terreno.
En Corrientes, la presencia de extensas llanuras y zonas bajas aumenta la vulnerabilidad ante las inundaciones. La especialista recordó que, durante el último episodio de El Niño analizado por su equipo, el 60% de la provincia quedó cubierto por agua, principalmente en sectores ubicados entre los Esteros del Iberá, el río Corrientes y las llanuras arenosas hacia el oeste.
En Misiones, en cambio, el relieve presenta mayores pendientes y desniveles que favorecen un escurrimiento diferente, aunque eso no elimina los riesgos asociados a las lluvias intensas. La capacidad de las lagunas para recibir agua y el nivel de los ríos también condicionan la respuesta del territorio.
La situación actual de Corrientes refleja parte de esa complejidad. Según detalló Fernández López, la provincia terminó septiembre con déficit de precipitaciones en gran parte de su territorio, pero durante octubre comenzaron a registrarse lluvias más regulares. Al mismo tiempo, se produjeron evacuaciones vinculadas con la crecida de los ríos.
La especialista relacionó parte de esa vulnerabilidad con los tres años de sequía previos, durante los cuales disminuyó la superficie cubierta por agua y algunos terrenos quedaron disponibles para la producción o la construcción de viviendas. Con la recuperación de los niveles hídricos, esos sectores vuelven a quedar expuestos a las inundaciones.


La planificación productiva, una herramienta frente al exceso de agua
Frente a este escenario, Fernández López destacó la importancia de acercar la información climática a los productores para que puedan incorporarla en sus decisiones cotidianas. Si bien los mapas y los pronósticos constituyen herramientas accesibles, su interpretación requiere acompañamiento y adaptación a las características de cada actividad.
En ese trabajo, las agencias de extensión rural cumplen un papel de articulación entre los equipos técnicos y los establecimientos productivos. La especialista explicó que los pronósticos trimestrales se comparten con las agencias para facilitar su interpretación y acercar recomendaciones a los productores.
La ganadería correntina ofrece un ejemplo concreto de esa planificación anticipada. Durante las charlas realizadas en julio, se recomendó evaluar la implantación de pasto Nilo, una especie resistente a las inundaciones, para disponer de una alternativa forrajera capaz de recuperarse después de períodos de anegamiento.
La estrategia apunta a atravesar los meses de verano, cuando los terrenos pueden permanecer cubiertos de agua o con los suelos saturados, y contar con mejores condiciones para la alimentación del ganado cuando disminuyan las aguas, hacia mayo o junio de 2027.
Para la especialista, la clave está en combinar los pronósticos de largo plazo con las actualizaciones de corto y mediano plazo y las alertas meteorológicas. En un contexto en el que El Niño puede interactuar con otros sistemas y generar respuestas diferentes según cada zona, anticiparse permite reducir riesgos y tomar decisiones productivas con mayor información.
La inestabilidad afectará a toda Misiones desde este miércoles 21 de octubre, con los episodios más intensos previstos para la tarde. El mal tiempo continuará el jueves y se extenderá durante el fin de semana.
https://t.co/1qEJucMjdS https://t.co/24k2yahIx4— misionesonline.net (@misionesonline) October 20, 2026



