El panorama económico actual ha sumido al sector agroindustrial yerbatero en una situación de extrema vulnerabilidad, llevando a empresas a operar con una capacidad drásticamente reducida y a enfrentar desafíos sin precedentes en la gestión de costos y la sostenibilidad de los precios. En este contexto, Juan Barney, propietario de la reconocida yerba orgánica Anna Park, ha expresado su profunda preocupación por la coyuntura, describiendo un escenario “gravísimo” que compromete la continuidad de numerosos productores en la provincia de Misiones.
Barney reveló que su firma opera a “media máquina” como medida de subsistencia, viéndose obligado a reducir la jornada laboral de su personal para apenas lograr cubrir los salarios. “En vez de trabajar cinco días, como en un mundo normal, trabajás tres”, afirmó Juan Barney en diálogo con el programa El Primer Día de Misiones Online, evidenciando una estrategia de ajuste que se ha generalizado para mantener la actividad.
El empresario yerbatero ilustró esta dificultad con una experiencia concreta sobre la fijación de precios de su producto, el cual lleva un proceso de elaboración de cuatro años: “En el 2023 me reuní con mi máximo distribuidor de Buenos Aires y yo vendía la unidad de medio kilo a $4200 en ese entonces, al por mayor. Como no se vendía y no queríamos fundir, bajamos a $3300 la unidad. De ahí fui subiendo por mes despacito hasta llegar a $4200 en un año y medio y tuve que bajar otra vez, porque no se vende”.
Esta dinámica, según Barney, genera una “ecuación que tiene fecha de vencimiento”, donde los costos operativos suben constantemente, pero la imposibilidad de aumentar los precios de venta conduce inevitablemente al colapso financiero de las empresas.
Impacto de la desregulación del mercado y críticas a la gestión nacional
El empresario misionero no escatimó críticas hacia la desregulación del mercado yerbatero impulsada por el gobierno nacional, cuestionando abiertamente sus beneficios. “Seamos sinceros y con una mano en el corazón… ¿a quién le sirvió la desregulación del mercado del gobierno? A tres o cuatro empresas. ¿A quién más le sirvió? A nadie más, porque cae el precio de la hoja, no le cierra al productor, no puede comprar gasoil, no puede limpiar sus chacras y se van abandonando los yerbales”, sentenció Juan Barney, quien es también un referente del sector.
Barney lamentó la profunda desconexión entre las autoridades y la realidad de los actores productivos. Recordó que su madre, antropóloga, solía comentar que antaño el kilo de yerba mate procesada tenía un valor equivalente al de un kilo de queso o un kilo de carne, subrayando el esfuerzo y el tiempo que demanda la producción de un kilo de hoja de yerba mate. “Lo mismo le digo a los políticos que están en un departamento en Buenos Aires y no tienen la más remota idea de qué se trata esto. En este caso perjudicó a 12.000 familias, que son los pequeños productores, esto es gravísimo. Hay gente que está sufriendo”, enfatizó el propietario de Anna Park.
Sus críticas se extendieron directamente hacia las figuras políticas nacionales: “El presidente Milei se fue 20 veces a Estados Unidos, nunca vino acá. ¿Y Sturzenegger, por qué no viene acá a ver lo que es un yerbal? Vos para tomar medidas como las que se tomaron, tenés que saber algo, no podés tomar decisiones tan complejas sin saber de qué se trata todo”.
Ante la hipotética convocatoria de los sectores productivos por parte de las autoridades, Juan Barney remarcó la necesidad de un cambio de enfoque radical. “Lo primero es ir a un yerbal y hablar con la gente. Involucrarse en la realidad de cada día de un productor de yerba. Proteger a la industria nacional no te hace ni comunista ni zurdo. Lo hacen las grandes potencias”, sostuvo.
Asimismo, el empresario consideró inviable la apertura de fronteras sin una simultánea reducción de impuestos, advirtiendo que, de lo contrario, “la industria nacional se funde”. Aunque admitió no tener una solución exacta, Barney aseguró que las acciones tomadas hasta el momento están “absolutamente mal”.
En este sentido, instó a observar modelos exitosos como el de Brasil y a reconocer el vasto potencial global de la yerba mate, que se cultiva en un territorio limitado del planeta y cuya popularidad y productos derivados están en constante crecimiento. “No están viendo lo que se puede hacer con la yerba mate a nivel mundial, el ingreso de dólares, generar industria. Están haciendo todo mal”, concluyó.
La difícil situación afecta incluso a los productos de alta gama, como la yerba orgánica Anna Park. A pesar de su calidad y valor agregado, el mercado se contrae significativamente. “El argentino se asusta telepáticamente y se baja de marca. Todos lo hacemos. Ni en Recoleta se vendía Ana Park. Porque hasta el rico se asusta y nos vamos bajando de marca y estos productos quedan solos en góndola. La gente se va ajustando como puede. Los números dicen que estamos peor”, lamentó Juan Barney, reflejando la tendencia del consumidor a optar por marcas más económicas en tiempos de incertidumbre económica.




