La Fiesta del Lechón se desarrolla este domingo en Bonpland con una jornada que combina gastronomía, música, jineteada, artesanías y emprendimientos locales, en un predio preparado para recibir a familias y visitantes de distintas localidades.
Desde temprano, el movimiento se concentra alrededor de los asadores, donde productores de la zona ponen a disposición una importante cantidad de lechones preparados para la celebración. Según explicó Sergio Nevel, productor de cerdos, son alrededor de 146 lechones enteros, además de distintas opciones de carne al espeto.
“Hay de todo tamaño: mediano, grande, chico”, contó Nevel, quien señaló que los precios varían según el tamaño de cada pieza. La propuesta gastronómica se completa con costillas de cerdo y de vaca al espeto, pensadas para compartir durante la jornada.
Detrás de la oferta que llega a las mesas hay meses de trabajo. El productor explicó que un lechón puede demandar entre cuatro y siete meses de crianza, dependiendo del sistema de alimentación y del desarrollo del animal. “Es mucha inversión, mucho gasto, porque no es fácil criar un lechón”, remarcó.







La celebración también funciona como una vidriera para los emprendimientos de la zona. Teresa llegó con una variedad de productos elaborados junto a su familia, entre ellos panes, pan cuca, ensaladas, mandioca, batata y pickles. “Todo caserito, todo hacemos nosotros”, destacó, y contó que buena parte de los productos utilizados para acompañar la comida provienen de la chacra.
La diversidad de propuestas se extiende más allá de la gastronomía. Valeria Patricia Núñez, de Santa Ana, participa con su emprendimiento familiar F y S Ropa Gaucha, dedicado a indumentaria de estilo rural. Para ella, la fiesta representa una oportunidad para mostrar su producción y generar ventas. “Vendí re bien, gracias a Dios re bien”, contó, y señaló que las chombas, bombachas de campo y prendas para bebés son algunos de los productos más buscados.
A su vez, la fiesta permite conocer procesos de agregado de valor vinculados directamente con la producción porcina. Eduardo, emprendedor de Bonpland, presenta elaboraciones familiares de embutidos y chacinados, entre ellos chorizos, pancetas, salamines y longanizas, tanto ahumados como curados y secos.
El emprendedor explicó que su propuesta parte de la compra de carne de cerdo de la zona para transformarla en productos elaborados. “Nosotros compramos la carne y ahí hacemos el agregado de valor”, explicó. La actividad comenzó este año como un pequeño emprendimiento familiar y encuentra en este tipo de eventos una oportunidad para darse a conocer.
Mientras los emprendimientos y productores sostienen la propuesta gastronómica y comercial, la programación de la fiesta suma espectáculos musicales, danzas y jineteada. Daniel Doreto, presidente de la comisión organizadora, explicó que durante la jornada participan artistas y grupos de Misiones y Corrientes, además de una tropilla proveniente de Virasoro.







La propuesta busca extenderse durante toda la jornada y aprovechar el amplio predio de Bonpland, que cuenta con espacios de sombra y sectores destinados a distintas actividades. Doreto destacó además que parte de los recursos obtenidos durante la celebración se destinan a mejorar las instalaciones y la infraestructura del lugar.
“Todos los años estamos haciendo algo”, señaló el presidente de la comisión, al mencionar las mejoras realizadas en la zona de servicios, la cámara de frío, las mesadas y los sanitarios.
Con el asado y los lechones como protagonistas, la jornada reúne así distintas expresiones de la producción y la cultura local: desde quienes crían los animales y elaboran alimentos hasta las familias que llegan con productos de la chacra, emprendimientos artesanales e indumentaria gaucha. Todo se concentra en una celebración que busca poner en valor el trabajo y las tradiciones de Bonpland.











