La ONU alertó que El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional hacia fines de 2026 y agravar los eventos extremos

La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el calentamiento del Pacífico tropical podría llegar hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre y enero. El fenómeno podría alterar el régimen de lluvias y temperaturas, con riesgos para la producción agropecuaria, inundaciones en algunas regiones y sequías en otras.

El próximo episodio de El Niño podría alcanzar una intensidad excepcional hacia fines de 2026 y modificar los patrones de lluvias y temperaturas en distintas regiones del mundo. La advertencia fue formulada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que prevé que el fenómeno alcance su punto máximo hacia diciembre, aunque sus efectos podrían extenderse durante los meses siguientes.

Uno de los datos más relevantes de la proyección es que la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical podría ubicarse hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Este calentamiento está asociado al desarrollo del fenómeno climático, que influye sobre la circulación atmosférica y modifica la distribución de las precipitaciones a escala global.

La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que la intensificación de El Niño podría favorecer la aparición de fenómenos meteorológicos extremos. Sin embargo, remarcó que la magnitud de sus consecuencias dependerá también de la preparación de los países y de las medidas que se implementen para anticiparse a los riesgos.

“Un fenómeno de El Niño intenso no tiene por qué ser sinónimo de desastre humanitario. Contamos con la ciencia, los pronósticos y los sistemas de alerta temprana para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia”, sostuvo la funcionaria.

En ese sentido, insistió en la necesidad de adoptar medidas preventivas, especialmente en las comunidades más expuestas a inundaciones, sequías y otros eventos extremos. “Lo que necesitamos ahora son medidas decisivas, especialmente para proteger a las comunidades más vulnerables”, agregó.

Lluvias intensas y riesgo de sequía en América del Sur

El fenómeno de El Niño no genera los mismos efectos en todas las regiones. Mientras algunas áreas pueden registrar precipitaciones superiores a los valores habituales e inundaciones, otras quedan expuestas a períodos secos, temperaturas elevadas y una menor disponibilidad de agua.

En su última actualización climática estacional, la OMM señaló que América del Sur podría experimentar lluvias intensas en el sur del continente. El organismo mencionó las inundaciones registradas en Chile y en la cuenca del Paraná, al tiempo que advirtió sobre un mayor riesgo de sequía en determinadas zonas de la Amazonía.

Este escenario representa un desafío para las regiones agropecuarias, donde tanto el exceso como la falta de precipitaciones pueden generar complicaciones. Las lluvias abundantes pueden dificultar las tareas de siembra y cosecha, afectar los caminos rurales, limitar el movimiento de maquinaria y ganado y provocar anegamientos en áreas productivas.

Por el contrario, los períodos de déficit hídrico pueden comprometer la implantación de cultivos, reducir los rendimientos y limitar la disponibilidad de pasturas y forraje para la ganadería.

En el Litoral argentino, donde las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay ya registraron situaciones de anegamiento, la evolución de las precipitaciones será un factor clave para la planificación productiva. No obstante, la perspectiva climática global no permite anticipar por sí sola el comportamiento de las lluvias en cada localidad ni determinar el impacto sobre una campaña agrícola específica.

La distribución de las precipitaciones, su intensidad y el momento en que ocurran serán determinantes para establecer los efectos concretos sobre los cultivos, la ganadería y la infraestructura rural.

El impacto también podría alcanzar a otras regiones del mundo

Las advertencias de la OMM no se limitan a América del Sur. El organismo también identificó riesgos asociados a las precipitaciones en distintas regiones de África, con escenarios contrastantes según la zona.

En África oriental, las lluvias previstas entre octubre y diciembre podrían superar los valores normales en algunas áreas, lo que incrementaría la preocupación por posibles inundaciones. En África meridional, en cambio, se observa un mayor riesgo de sequía desde noviembre, coincidente con el inicio habitual de la temporada lluviosa, con posibles consecuencias para la producción agrícola y el abastecimiento de agua.

Estas diferencias reflejan la complejidad de El Niño: aunque el fenómeno se desarrolla en el océano Pacífico tropical, sus efectos pueden alterar los patrones climáticos en regiones muy distantes entre sí.

Por eso, la organización remarcó que los pronósticos estacionales deben complementarse con información meteorológica nacional y regional. Estas herramientas permiten identificar con mayor precisión las áreas expuestas y definir dónde resulta necesario reforzar la prevención.

La anticipación, clave para reducir los daños

Saulo insistió en que las previsiones climáticas deben traducirse en decisiones concretas antes de que se materialicen los eventos extremos. La preparación de los sistemas de alerta, la planificación del uso del agua y las medidas de prevención pueden contribuir a reducir los daños sobre las comunidades y las actividades económicas.

“Los pronósticos nos brindan una advertencia anticipada. Y debemos usar esa advertencia para proteger a quienes corren mayor riesgo”, afirmó.

Para el sector agropecuario, el seguimiento de las actualizaciones climáticas será importante para ajustar las decisiones de manejo, anticipar posibles excesos o déficits hídricos y reducir la exposición de los sistemas productivos a condiciones adversas.

La OMM aclaró que sus proyecciones son estacionales y no constituyen predicciones de episodios meteorológicos puntuales. Por lo tanto, la posibilidad de un El Niño intenso no significa que todas las regiones vayan a sufrir inundaciones o sequías, sino que aumenta la importancia de evaluar los riesgos según las condiciones de cada territorio.

“No podemos detener a El Niño. Pero podemos prevenir muchas de sus peores consecuencias para la humanidad”, concluyó Saulo.

El Gobierno nacional mantiene pendientes de aprobación y transferencia más de 20.000 millones de pesos del Fondo Especial del Tabaco (FET) correspondientes a Misiones, según informó el subsecretario provincial de Tabaco, Carlos Pereira. Los recursos corresponden a los ejercicios financieros 2025 y 2026 y están destinados a programas de reconversión productiva, asociaciones de productores, cooperativas y otras iniciativas vinculadas con la actividad tabacalera.

En una entrevista con Misiones Online, el funcionario explicó que una parte importante de los fondos pertenece al componente del 20% de la recaudación del FET, destinado a planes que deben presentarse y aprobarse anualmente. La demora afecta a distintas entidades y proyectos productivos, incluida una cooperativa yerbatera de El Soberbio que permanece a la espera de recursos comprometidos.

Pereira adelantó que existe la posibilidad de que el coordinador nacional de Tabaco visite Misiones durante las primeras semanas de noviembre para reunirse con las entidades gremiales y autoridades provinciales. Sin embargo, aclaró que todavía no existe una fecha confirmada para el encuentro y que esperan avanzar en una solución a los expedientes pendientes.— misionesonline.net (@misionesonline) October 22, 2026

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