Cada año la historia se repite y agrava un poco más. La caída del precio, el aumento de costos, los problemas en la cadena de pagos y la falta de definiciones configuran un escenario complejo para la actividad yerbatera en Misiones.
La actividad yerbatera atraviesa un momento delicado en Misiones, con una combinación de factores que golpean directamente la rentabilidad de los productores. La fuerte caída del precio de la hoja verde, sumada al aumento de los costos y a problemas en la cadena de pagos, genera un escenario de creciente preocupación.
Según explicó el referente rural Cristian Klingbeil, la situación se agravó notablemente en el último año. “En marzo de 2024 la yerba llegó a valer 410 pesos y hoy estamos hablando de 220 o 230 pesos, con plazos de hasta 120 días”, detalló. Esta caída representa una pérdida significativa, sobre todo en un contexto donde los costos productivos no dejaron de aumentar.
El desfasaje entre ingresos y gastos es uno de los principales problemas. Combustible, fertilizantes, energía y mantenimiento continúan en alza, lo que hace que los valores actuales no alcancen para sostener la actividad. En ese sentido, Klingbeil fue contundente: “La pérdida del productor es enorme”.
En paralelo, algunas cooperativas lograron ofrecer precios más altos, que oscilan entre los 350 y 450 pesos. Sin embargo, estos valores no se trasladan al conjunto del mercado, ya que están dirigidos principalmente a sus socios. Aun así, desde el sector advierten que esos números tampoco resuelven el problema de fondo. “Se habla de 350 como precio justo, pero de justo no tiene nada. Un valor real debería estar arriba de los 650 pesos”, planteó.
Pagos diferidos y problemas en la cadena
Más allá del precio, la modalidad de pago es otro de los puntos críticos. En muchos casos, los productores deben esperar hasta 120 días para cobrar, lo que genera un fuerte desfasaje financiero.
Esta situación se agrava con la aparición de cheques rechazados. “Hay mucha desconfianza, hay gente que todavía no pudo recuperar esos cheques”, explicó Klingbeil. El problema es que, en muchos casos, la yerba ya fue entregada y facturada, por lo que el productor debe afrontar impuestos sin haber recibido el dinero.
El impacto de este esquema es profundo. Algunos productores se ven obligados a endeudarse o incluso a desprenderse de bienes para poder sostener su actividad. “Hay gente que termina vendiendo su tractor o su camioneta para poder cumplir”, señaló.
A esto se suma un factor que incrementa la incertidumbre: la circulación de cheques falsos en el mercado. “Están apareciendo cheques truchos y eso complica aún más la situación”, advirtió.
Efecto en la economía regional y falta de definiciones
La crisis yerbatera ya tiene impacto en la economía regional. La caída de ingresos en las chacras repercute directamente en el comercio y los servicios, generando un efecto en cadena.
Uno de los indicadores más claros es la baja en el valor de las propiedades rurales. Según el sector, chacras que antes se vendían por más de 100 mil dólares hoy se ofrecen por menos de la mitad. A esto se suma la creciente cantidad de inmuebles y locales comerciales en venta.
En este contexto, también crecen los cuestionamientos hacia el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), donde no se logró avanzar en la fijación de un precio de referencia. Para los productores, esto implica una falta de previsibilidad en el mercado.
“Si dicen que no hay crisis, ¿por qué no se puede fijar un precio?”, cuestionó Klingbeil, marcando la contradicción entre el diagnóstico oficial y la realidad del sector.
Consumo estancado y perspectivas negativas
El escenario se completa con una caída del consumo interno, que se mantiene estancado desde mediados del año pasado, y una situación desfavorable en las exportaciones.
Si bien el volumen exportado creció, el precio internacional cayó de manera significativa, lo que reduce los ingresos del sector. A esto se suman costos en aumento que presionan aún más la rentabilidad.
De cara a la zafra, las perspectivas tampoco son alentadoras. Se estima una caída en la producción de entre el 25% y el 30%, producto de factores climáticos como la sequía y la falta de inversión en los yerbales.
“Va a ser un año muy bravo”, resumió Klingbeil. A pesar de la menor oferta, los precios no muestran señales de recuperación, lo que profundiza la incertidumbre.
Con este panorama, la cadena yerbatera enfrenta un escenario complejo, donde la combinación de precios bajos, costos en alza y falta de definiciones pone en riesgo la sostenibilidad de la actividad en la provincia.
Misiones convoca a una mesa de trabajo yerbatera el 23 de abril. 🤝 Productores e industrias dialogarán para buscar acuerdos ante el contexto actual. @passalacquaok
— misionesonline.net (@misionesonline) April 8, 2026
🌿 https://t.co/29TcCxh2yV #Misiones #YerbaMate #Agro pic.twitter.com/0gKKvuDSKi



