En un escenario marcado por la persistencia de reclamos sectoriales, el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el libertario Rodrigo Correa, ha negado categóricamente la existencia de una crisis en la cadena productiva de la yerba mate, al tiempo que ha defendido las medidas de desregulación implementadas por el Gobierno nacional. Sus declaraciones, emitidas en diálogo con Rivadavia AM630 delinean una visión optimista sobre el presente y futuro del sector.
Correa enfatizó la transformación del modelo económico, afirmando que “hay un cambio de modelo. La desregulación trajo buenas noticias, como por ejemplo que el frente exportador creció y tuvo récord. El consumo interno se estabilizó sin intervención del Estado”. Esta perspectiva contrasta con las preocupaciones manifestadas por diversos segmentos de productores, quienes han expresado inquietudes sobre la rentabilidad y la estabilidad del mercado. No obstante, es pertinente señalar que, si bien Correa mencionó una estabilización, el consumo interno de yerba mate en 2025 se situó en 266 millones de kilos, cifra que, aunque significativa, se encuentra por debajo del récord histórico de 2023, cuando el mercado cerró con 285.430.373 de kilos, el volumen más alto registrado hasta la fecha.
El titular del INYM profundizó en la justificación de la desregulación, indicando que “hay variables que se están corrigiendo. Venimos de un proceso de intervención estatal mediante la fijación de un precio, ahora es el propio mercado”. Esta transición, según sus palabras, busca otorgar mayor autonomía a las fuerzas de la oferta y la demanda en la determinación de los valores de la hoja verde.
En su análisis, Correa también abordó la evolución de la superficie cultivada de yerba mate, señalando un incremento de casi el 40% entre 2016 y 2025. Este crecimiento, interpretado como un signo de “oportunismo” por parte de “nuevos jugadores” atraídos por un negocio con rentabilidad asegurada, motivó una medida del Ejecutivo nacional para limitar las nuevas plantaciones a cinco hectáreas por productor, aunque esta disposición fue posteriormente frenada por la Justicia.
Respecto a la formación de precios, el presidente del INYM sostuvo que “hoy día, los precios se establecen entre privados, la distribución se modificó”. En este sentido, fue explícito al afirmar que “el INYM no cuenta con facultades para intervenir en los precios, esa es la realidad, y como representante del Ejecutivo Nacional apoyo esa idea”. De acuerdo con su visión, las nuevas reglas de juego, donde el valor se rige directamente por la demanda de la hoja verde, “va a generar que se vaya regularizando el valor”.
Un punto central en la exposición de Correa fue la caracterización de los pequeños productores. Según sus estimaciones, “los pequeños productores no son más de cinco mil. Cuando decimos pequeños productores nos referimos a los que van de cinco a diez hectáreas, y también son los que solamente tienen yerba mate y no tienen otros cultivos”. Esta segmentación busca contextualizar la magnitud del colectivo que, a menudo, es el más vocal en los reclamos por precios de referencia.
En conclusión, Rodrigo Correa manifestó que la solución a los desafíos del sector no reside en la fijación de un precio de referencia, sino en “aumentar la demanda del producto”. Esta estrategia, centrada en la expansión del mercado y el consumo, se presenta como la vía principal para asegurar la sostenibilidad y rentabilidad de la cadena yerbatera bajo el nuevo modelo desregulado.
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— misionesonline.net (@misionesonline) April 24, 2026



