“Hay que trabajar el discurso”, la estrategia para impulsar el consumo de pescado misionero

Durante una charla sobre comercialización en la Fiesta del Pescado de Cultivo, productores y especialistas analizaron cómo ampliar el consumo de pescado en Misiones. El agregado de valor, la comunicación y la construcción de una identidad propia aparecen como ejes centrales para el crecimiento del sector.

La piscicultura misionera empieza a mirar más allá de la producción. En la Fiesta del Pescado de Cultivo realizada en Apóstoles, uno de los ejes de debate pasó por cómo transformar al pescado de estanque en un producto con identidad propia, mayor valor agregado y presencia cotidiana en la mesa de los consumidores.

La charla estuvo a cargo de Adrián Fain, entrenador en comunicación de la Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (ADEMI), quien planteó que uno de los principales desafíos del sector no es solamente producir más, sino construir nuevos hábitos de consumo.

“Hoy estuvimos trabajando en un día histórico, si se quiere, para este tipo de cultivos, porque empiezan a tener un frigorífico, lo que les da más posibilidades de comercialización y de darle valor agregado a la producción”, expresó. En ese sentido, remarcó que la nueva sala de faena representa un punto de partida para avanzar hacia productos elaborados, cortes listos para consumir y nuevas formas de comercialización.

Durante la capacitación, el intercambio giró alrededor de una idea central: el pescado todavía no ocupa en la cultura alimentaria argentina el lugar que sí tiene la carne vacuna. Por eso, uno de los objetivos planteados fue comenzar a construir un discurso que permita posicionar al pescado misionero como un alimento habitual, saludable y accesible.

“Hay que trabajar el discurso, hay que trabajar el marketing”, resumió Fain al explicar que el desafío pasa por mostrar las fortalezas del producto, desde sus cualidades nutricionales hasta el entorno natural donde se produce. “Pensando que es un pez producido en el paisaje misionero, en la selva misionera”, señaló.

La propuesta incluyó pensar estrategias para llegar a nuevos consumidores, generar confianza y derribar algunas barreras culturales vinculadas al consumo de pescado. Entre ellas, aparecieron temas como las espinas, las formas de preparación y la falta de costumbre de incorporarlo a la dieta cotidiana.

En ese marco, el agregado de valor surgió como una herramienta clave. Productores y capacitadores coincidieron en que ofrecer pescado despinado, carne molida, empanados o productos listos para cocinar puede facilitar el acceso de nuevos consumidores y ampliar el mercado más allá de la venta tradicional “a pie de estanque”.

Otro de los puntos abordados fue el crecimiento de nuevos perfiles de consumidores vinculados a la alimentación saludable. Durante la charla se mencionó el potencial del pescado como alimento alto en omega 3, bajo en grasas y compatible con dietas orientadas al bienestar físico.

“Una de las estrategias tiene que ver con generar la necesidad del consumo de pescado, de poder implementarla en la dieta de los misioneros”, explicó Fain. Para eso, planteó la importancia de trabajar junto a nutricionistas, médicos, cocineros e incluso creadores de contenido que ayuden a instalar el producto desde la salud, la gastronomía y las redes sociales.

La capacitación también puso sobre la mesa la necesidad de pensar la piscicultura desde una lógica colectiva y territorial. En varios momentos se remarcó la importancia de dejar de pensar únicamente como productores individuales para comenzar a construir una identidad común alrededor del “pescado misionero”.

Ese enfoque aparece alineado con el llamado “desarrollo a la misionera”, basado en pequeños productores, agregado de valor local, diversificación productiva y construcción de mercados desde el territorio. En este caso, la piscicultura comienza a sumarse a esa lógica histórica de la provincia, articulando producción, tecnología, gastronomía y comercialización.

“Los productores están ansiosos de información, tienen muchas ganas, tienen mucho talento y eso también es para aprovechar y potenciar”, destacó Fain.

Mientras el sector busca consolidarse, el objetivo ya no parece limitarse únicamente a vender pescado, sino también a construir una cultura de consumo alrededor de una producción que crece en las chacras misioneras y que ahora empieza a apostar también a la comunicación, la identidad y el valor agregado.

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