El presidente de la Confederación Económica de Misiones (CEM), Guillermo Fachinello, aseguró que el sector productivo ya se prepara para enfrentar el impacto del fenómeno de El Niño y advirtió que la mayor preocupación pasa por la logística, el estado de los caminos rurales y la continuidad de las actividades industriales.
En el marco del debate sobre el impacto del fenómeno de El Niño en la región, el presidente de la Confederación Económica de Misiones (CEM), Guillermo Fachinello, advirtió que las empresas y los productores de la provincia enfrentan con preocupación el escenario climático previsto para los próximos meses. Si bien consideró que las lluvias extraordinarias son inevitables, sostuvo que la preparación anticipada será fundamental para reducir las pérdidas en las distintas cadenas productivas, especialmente en aquellas que dependen de la logística y del buen estado de los caminos rurales.
Con una amplia convocatoria en el Hotel Julio César de Posadas, se desarrolló el Ciclo de Conferencias 2026 sobre “El impacto del fenómeno de El Niño en la Región de las Misiones”, donde especialistas en clima, organismos públicos y representantes del sector privado analizaron las proyecciones meteorológicas y debatieron estrategias para minimizar las consecuencias económicas y sociales que podrían provocar las precipitaciones intensas previstas para la región.
La logística aparece como el principal desafío para la producción
Durante su intervención, Fachinello explicó que el sector empresarial viene siguiendo con atención los pronósticos climáticos y sostuvo que el objetivo es prepararse para afrontar un escenario complejo. “Sabemos que El Niño no lo podemos evitar, pero tenemos que estar preparados y buscar paliativos, sobre todo para el sector productivo”, afirmó, al remarcar que la prevención será determinante para disminuir el impacto sobre las economías regionales.
El dirigente señaló que una de las actividades más expuestas será la forestoindustria, donde el principal problema no estará en la producción de madera sino en la posibilidad de trasladarla hasta los centros industriales. “En la forestoindustria lo que siempre nos complica es la logística, pero también afecta a toda la cadena productiva, desde quien planta hasta quien cosecha y los aserraderos”, explicó. Según indicó, los caminos anegados y las dificultades para el transporte terminan afectando el funcionamiento de toda la actividad.
Caminos rurales y empleo, las mayores preocupaciones
Fachinello sostuvo que el contexto económico actual agrava aún más el panorama, ya que muchas empresas atraviesan una situación delicada incluso antes de la llegada de las lluvias intensas. En ese sentido, descartó que el fenómeno tenga un efecto inmediato sobre los precios de los productos, aunque advirtió que sí podría repercutir sobre el nivel de actividad y la continuidad laboral.
“Creo que el impacto no va a estar en los precios porque hoy todos los sectores están muy deprimidos. La preocupación pasa por las fuentes de trabajo y por la posibilidad de que las industrias puedan seguir funcionando”, expresó, al considerar que las interrupciones en la producción pueden afectar directamente el empleo en distintas localidades de la provincia.
El empresario también explicó que el efecto del exceso de agua no será igual para todas las actividades. Mientras algunas plantaciones forestales podrán adaptarse con mayor facilidad, otras producciones enfrentarán mayores dificultades debido a la saturación de los suelos. “La yerba mate, la ganadería o quienes producen forrajes seguramente tendrán muchos más problemas que la actividad forestoindustrial”, señaló.
La necesidad de fortalecer la infraestructura y el trabajo conjunto
Otro de los puntos que preocupan al sector es el estado de los caminos terrados, fundamentales para sacar la producción de las chacras. Fachinello reconoció el esfuerzo que realiza la provincia en materia de infraestructura, aunque advirtió que mantener la red vial resulta cada vez más costoso debido al incremento del precio de los combustibles y a los daños que provocan las lluvias sobre alcantarillas, puentes y caminos vecinales.
“El desborde de los arroyos muchas veces no da tiempo para reparar los caminos y hoy, con el costo del combustible, mantener una ruta terrada o un camino vecinal se volvió muy caro”, afirmó. A su entender, esa situación representa uno de los principales desafíos para sostener el movimiento de la producción durante los meses de mayores precipitaciones.
Finalmente, el presidente de la CEM recordó que la provincia pasó en pocos años de enfrentar una severa sequía y grandes incendios forestales a prepararse para un escenario de inundaciones, una situación que obliga a incorporar la variable climática dentro de la planificación empresarial. En ese contexto, consideró indispensable profundizar el trabajo coordinado entre el Estado y el sector privado para reducir los impactos. “No vamos a poder evitar que algunas cadenas de producción se interrumpan, pero sí podemos capacitarnos y buscar la manera de que el impacto sobre la producción sea el menor posible”, concluyó.



