La historia de Playadito comenzó mucho antes de que existiera la marca. En 1924, familias provenientes de Karlsruhe y Pforzheim, Alemania, llegaron a Corrientes después de la Primera Guerra Mundial y se instalaron en un paraje llamado Curuzú. Eran familias que atravesaban una situación económica compleja y que debieron comenzar su vida en la región sin dinero y sin hablar el idioma local.
A unos 40 kilómetros, en Gobernador Virasoro, también en 1924, la familia Navajas iniciaba otro recorrido que décadas más tarde tendría un papel central en la industria yerbatera. En una estancia de 1.000 hectáreas comenzaba a sembrarse la yerba mate que posteriormente daría origen a Taragüí. Dos historias diferentes que se desarrollaron prácticamente en paralelo dentro de una misma región productiva.
Una colonia que comenzó endeudada
La instalación de las familias alemanas en Colonia Liebig estuvo vinculada al acceso a la tierra mediante créditos. Los colonos adquirieron sus parcelas a la Compañía Liebig, con condiciones de pago que representaban una carga importante para quienes recién comenzaban a establecerse.
Según el relato histórico, cada hectárea tenía un valor de 40 pesos, una suma que los colonos no tenían disponible y que debieron afrontar mediante cuotas. La relación económica con la compañía también terminó quedando reflejada en el nombre de la localidad: Colonia Liebig.
En ese escenario, la producción agrícola y particularmente la yerba mate fueron adquiriendo importancia como fuente de ingresos para las familias. Sin embargo, la posibilidad de negociar individualmente resultaba limitada, por lo que la organización colectiva comenzó a aparecer como una alternativa para mejorar la comercialización.
En diciembre de 1926 nació la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig. El objetivo inicial fue reunir a los productores para vender en conjunto y conseguir mejores condiciones comerciales. La estructura cooperativa permitió que los productores asociados participaran de una organización común en lugar de afrontar individualmente las dificultades de comercialización.
Cincuenta años vendiendo yerba a terceros
Durante aproximadamente 50 años, la actividad de la cooperativa estuvo concentrada principalmente en la producción y venta de yerba canchada a molinos. En esa etapa, la materia prima salía de la colonia para ser industrializada y comercializada posteriormente por otras empresas.
El cambio llegó en 1979, cuando los hijos de los colonos impulsaron la instalación de un molino propio. La cooperativa dejó de concentrarse exclusivamente en la venta de materia prima y comenzó a avanzar sobre otra etapa de la cadena: la industrialización y comercialización de yerba mate con una marca propia.
Fue entonces cuando apareció Playadito, nombre tomado de un paraje de la zona de Colonia Liebig, denominado de esa manera por las características de su terreno. La decisión significó pasar de vender yerba canchada a desarrollar un producto terminado con identidad propia.
El proceso no fue inmediato ni sencillo. Durante la década de 1990, la cooperativa comenzó a ampliar la comercialización de Playadito hacia distintos puntos del país, en un mercado caracterizado por la sobreoferta y precios bajos. La estrategia consistió en ampliar la presencia de la marca más allá de su zona de influencia y competir en un mercado donde ya existían empresas con una fuerte presencia nacional.
El crecimiento de Playadito frente a Las Marías
El crecimiento de la marca cooperativa puede observarse también en los volúmenes de comercialización registrados en los últimos años. De acuerdo con las declaraciones juradas presentadas ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en enero de 2025 Playadito registró ventas por 4,89 millones de kilos, mientras que Las Marías alcanzó 4,05 millones de kilos.
La comparación corresponde a un mes y, por lo tanto, no implica por sí sola un cambio definitivo en el liderazgo del mercado. Sin embargo, el dato resulta significativo porque durante alrededor de 40 años Las Marías había mantenido una posición dominante en el mercado de yerba mate.
En el acumulado de 2025, Playadito registró 56,7 millones de kilos vendidos. Ese volumen la ubicó como la marca individual con mayor comercialización en Argentina dentro de los datos mencionados.
Otro dato utilizado para dimensionar ese crecimiento es la comparación con las marcas del grupo Las Marías: las cuatro marcas del grupo reunieron alrededor de 49 millones de kilos, por debajo de los 56,7 millones de kilos atribuidos a Playadito en 2025.
La diferencia no modifica el peso que Las Marías continúa teniendo en la actividad, pero sí permite observar hasta dónde llegó una marca que comenzó dentro de una estructura cooperativa de productores y que, durante décadas, estuvo enfocada principalmente en la producción de materia prima.
De una cooperativa local a una marca internacional
La expansión también se refleja en la dimensión actual de la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig. La organización reúne a unos 130 productores asociados y cuenta con más de 200 empleados, además de haber logrado llevar Playadito a mercados internacionales.
Actualmente, la marca tiene presencia en 29 países, una escala considerablemente diferente a la que tenía la cooperativa durante sus primeras décadas de funcionamiento, cuando la actividad estaba concentrada en la producción y venta de yerba canchada.
Misiones: Proyecto de emergencia yerbatera avanza. Representantes del sector y diputados se reunieron para su ingreso a la Cámara. 🌿📄 https://t.co/mPf5vHeXXP #Misiones #YerbaMate #Legislacion pic.twitter.com/AX9Keg7ruI— misionesonline.net (@misionesonline) August 3, 2026



