Maciel cuestionó el avance sobre el INYM: “Nación se ensañó con el INYM, pero el afectado es el productor”

El subsecretario de Asuntos Yerbateros de Misiones cuestionó la posible transferencia de funciones del INYM al Senasa y sostuvo que el proceso de desregulación afecta especialmente a los pequeños productores. “El Gobierno nacional se ha ensañado con el INYM”, afirmó, y reclamó recuperar las facultades del organismo para enfrentar la crisis que atraviesa la actividad.

La discusión por el futuro del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) volvió a ocupar el centro de la agenda yerbatera, en medio de la preocupación de productores y representantes del sector por la pérdida de herramientas de regulación y control sobre la cadena.

El subsecretario de Asuntos Yerbateros de Misiones, Ricardo Maciel, cuestionó las medidas impulsadas por el Gobierno nacional y advirtió que el impacto de las decisiones adoptadas sobre el organismo no queda limitado al funcionamiento institucional, sino que repercute directamente sobre quienes producen yerba mate en las chacras.

“El Gobierno nacional se ha ensañado con el INYM y al ensañarse con el INYM no solamente rompe la institución, sino que también se ensaña con el sistema productivo de pequeños agricultores”, sostuvo.

Para el funcionario, uno de los principales puntos de inflexión fue la pérdida de las facultades del instituto para intervenir en la discusión del precio de la materia prima. A partir de ese cambio, los productores quedaron sin una herramienta que históricamente había permitido establecer referencias para la comercialización de la hoja verde y la yerba mate canchada.

“Primero nos quitaron las facultades para fijar precio mínimo, que es lo que permitió recuperar a los productores. Y ahora se está discutiendo delegar facultades propias del instituto al Senasa”, señaló Maciel.

El debate por las funciones que podría asumir Senasa

El funcionario también se refirió al proceso de reordenamiento normativo del INYM que se encuentra bajo análisis y que contempla modificaciones en los mecanismos de registro, fiscalización y control de la actividad.

Uno de los aspectos que genera preocupación es la posibilidad de que determinadas funciones que actualmente desarrolla el instituto pasen a estar bajo la órbita del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Según Maciel, entre esas tareas se encuentran herramientas vinculadas con el seguimiento de la producción y la comercialización. “Eso es cederle al Senasa actividades que veníamos realizando, que básicamente son registro, control de stock, la trazabilidad del producto”, explicó.

El subsecretario reconoció que el organismo sanitario nacional ya posee competencias relacionadas con la actividad, pero marcó una diferencia respecto de las funciones específicas que fueron desarrolladas por el INYM desde su creación.

“Como el Senasa no tiene la capacidad para poder hacer la tarea, es que se hizo un organismo como el INYM, específico de la actividad yerbatera, y es eso lo que hoy se está poniendo en debate”, afirmó.

La preocupación de los representantes de los productores está relacionada con la posibilidad de perder herramientas que permiten conocer el movimiento de la materia prima y del producto elaborado dentro de una cadena que involucra a productores, secaderos, cooperativas e industrias.

Para el sector, la discusión sobre registros, stock y trazabilidad no es solamente administrativa: también está vinculada con la capacidad de contar con información sobre el funcionamiento del mercado y detectar posibles desequilibrios entre los distintos eslabones de la cadena.

Una actividad marcada por la caída de los precios

El debate institucional ocurre además en un momento de fuerte preocupación entre los productores por los valores que reciben por la materia prima y por la ausencia de un mecanismo nacional que establezca un precio mínimo.

En ese contexto, los representantes del sector vienen reclamando recuperar herramientas que permitan mejorar la posición de los pequeños productores frente a los demás actores de la cadena.

Maciel vinculó la situación actual con otros períodos de crisis atravesados por la actividad yerbatera y sostuvo que la recuperación de las facultades del INYM constituye una de las principales alternativas para evitar un escenario similar.

“Queremos volver a que el INYM recupere facultades porque consideramos que es la mejor herramienta que nos permitió recuperar la actividad de una situación similar a la que estamos viviendo en los 90”, afirmó.

El planteo se produce mientras dentro del propio INYM continúa el análisis de las modificaciones regulatorias propuestas a nivel nacional, en un escenario donde los representantes de productores, trabajadores rurales, secaderos e industrias mantienen posiciones diferentes respecto del alcance que debería tener la institución.

La emergencia yerbatera, otra herramienta en discusión

En paralelo a la disputa por el futuro del INYM, los productores misioneros impulsaron en la Cámara de Representantes de Misiones un proyecto para declarar la emergencia yerbatera en la provincia.

La iniciativa apunta a generar herramientas de carácter temporal para amortiguar el impacto de la crisis sobre las chacras, particularmente ante la caída de los valores de la materia prima y las dificultades que atraviesa el sector productivo.

Consultado sobre esta alternativa, Maciel sostuvo que debe ser analizada como una herramienta de emergencia y no como un reemplazo de las funciones que históricamente tuvo el instituto.

“Es una salida temporaria de emergencia, por eso tiene una temporalidad de funcionamiento para mitigar la situación. Eso está en tratamiento en la Cámara de Diputados, viendo la factibilidad y la posibilidad de poder implementar algo que sirva”, explicó.

Al mismo tiempo, el funcionario planteó que cualquier medida debe evaluarse en función de su capacidad concreta para aliviar la situación de los productores.

“Si vemos o se analiza que no va a solucionar y va a traer más complicaciones, es preferible no aplicarlo”, advirtió.

En ese sentido, insistió en que la discusión central continúa siendo la recuperación de las capacidades del organismo yerbatero. “Hasta ahora la mejor herramienta que teníamos o que tenemos es la del INYM. Creo que es allí donde tenemos que centrarnos”, concluyó.

La disputa por las facultades del instituto se mantiene así como uno de los principales ejes de la crisis yerbatera: mientras productores reclaman herramientas para mejorar su posición en la cadena, el Gobierno nacional avanza con un proceso de revisión de las funciones regulatorias y de fiscalización del organismo.

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