La cooperativa enfrenta una mayor competencia por las importaciones de carne de cerdo desde Brasil y el ingreso de productos sin controles sanitarios. Su presidente, Ricardo Saraceni, señaló que los precios que recibe el sector crecieron a la mitad del ritmo de la inflación y reclamó acciones de las autoridades nacionales, provinciales y municipales.
La producción porcina atraviesa un escenario de contrastes en el mercado argentino: mientras crecen el consumo y las ventas, la rentabilidad de los productores y de la industria enfrenta una fuerte presión por los precios deprimidos y el avance de las importaciones. En Misiones, la Cooperativa Frigorífica Leandro N. Alem (COFRA) registró un crecimiento cercano al 40% en las ventas de media res y cortes frescos, aunque ese incremento no se tradujo en una mejora equivalente de sus márgenes.
“En media res tuvimos un crecimiento de casi el 40%, porque además mejoramos la producción, tenemos más cerdos, crecimos en todo eso. Pero con un margen insignificante”, explicó Ricardo Saraceni, presidente de COFRA, al describir la situación que atraviesa la actividad.
El dirigente señaló que el consumo de carne porcina continúa en expansión, tanto en los cortes frescos como en los productos industrializados, entre ellos embutidos y chacinados. Sin embargo, advirtió que el aumento de las ventas convive con una pérdida de rentabilidad, en un contexto en el que los precios que recibe el sector evolucionaron por debajo de la inflación.
Según detalló, los valores de la producción porcina crecieron entre un 15% y un 16% interanual, frente a una inflación del 33%. “Nuestros precios crecieron a un 50% de la inflación interanual”, sostuvo. Esta diferencia, explicó, redujo de manera significativa los márgenes de la actividad, pese al esfuerzo por incrementar la producción y mejorar la eficiencia.
Las importaciones de Brasil presionan sobre los precios
Uno de los principales factores que inciden en el mercado es el crecimiento de las importaciones de carne porcina, impulsadas por la situación que atraviesa Brasil. Saraceni explicó que el país vecino registró una sobreproducción que llevó a sus productores a vender a valores considerablemente más bajos, una situación que favoreció el ingreso de mercadería al mercado argentino.
Como referencia, indicó que el precio del capón en Brasil pasó de casi nueve reales en enero a menos de cinco reales en los días previos a la entrevista. Aunque observó señales recientes de recuperación, afirmó que los valores todavía se encontraban lejos de los niveles registrados a comienzos de año.
El impacto alcanza tanto a las industrias elaboradoras como a las cadenas comerciales. De acuerdo con Saraceni, las fábricas de embutidos y chacinados pueden optar por comprar materia prima importada cuando resulta más económica, mientras que las grandes cadenas de supermercados incorporan cortes terminados provenientes del exterior.
Entre esos productos mencionó la bondiola, las costillitas, el pechito y el solomillo, cortes que representan una parte importante del valor comercial de cada animal. Esa competencia, señaló, limita la posibilidad de mejorar los precios que reciben los productores argentinos.
El presidente de COFRA estimó que las importaciones representan alrededor del 8% de la producción porcina total, aunque advirtió que su incidencia sobre los precios puede ser mayor que esa proporción. En ese sentido, sostuvo que la oferta externa establece un techo para los valores internos y profundiza las dificultades de rentabilidad de los establecimientos nacionales.

El contrabando y los riesgos sanitarios en la frontera
A la competencia de la mercadería importada por vías legales, Saraceni sumó su preocupación por el ingreso de productos cárnicos desde Brasil sin los controles sanitarios correspondientes. Según afirmó, esta situación ya no se limita a las localidades fronterizas, sino que también alcanza otros puntos de Misiones.
“Hoy atraviesa toda la provincia. Llega a la ruta 12”, advirtió, y consideró que existen responsabilidades compartidas entre las autoridades nacionales, provinciales y municipales para abordar el problema.
El dirigente aclaró que no es investigador del fenómeno, pero sostuvo que la cooperativa recibe información a través de sus vendedores y preventistas que recorren distintos puntos de la provincia. En ese marco, cuestionó la circulación de medias reses transportadas sin garantías sanitarias y sin una cadena de frío adecuada.
La preocupación no se limita a la competencia comercial. Saraceni remarcó que la comercialización de carne sin controles puede implicar riesgos para la salud de los consumidores, mientras que los establecimientos habilitados deben afrontar los costos de cumplir con las exigencias sanitarias.
“Tenemos acá Senasa, cumpliendo con todas las normativas sanitarias que corresponden, que tienen costos. Y resulta que vienen con medias reses traídas en una camioneta”, planteó.
Frente a ese escenario, reclamó que se refuercen los controles y que los municipios también asuman un rol activo mediante sus áreas de bromatología. “No pongamos en riesgo una actividad que costó mucho llevarla a este nivel”, pidió.
Una actividad que sostiene a productores tabacaleros y trabajadores
COFRA se consolidó como una alternativa de diversificación productiva para familias tabacaleras de Misiones. Según precisó Saraceni, el proyecto reúne a unos 140 productores y sostiene alrededor de 270 puestos de trabajo en su sistema productivo.
La iniciativa se desarrolló con recursos del Fondo Especial del Tabaco y surgió del sector tabacalero provincial, con participación de la Asociación Plantadores de Tabaco de Misiones. El objetivo fue generar otra fuente de ingresos para los productores y desarrollar una actividad capaz de abastecer una parte importante del mercado provincial.
Saraceni destacó que la cooperativa logró estabilizar su funcionamiento durante la última década y que actualmente tiene una posición relevante en el abastecimiento de carne porcina en Misiones. Por eso, advirtió que la combinación de precios deprimidos y competencia sin controles puede comprometer un esquema productivo construido durante años.
Al mismo tiempo, sostuvo que la entidad trabaja para mejorar su competitividad. Hace un año y medio inició un proceso de renovación genética que demanda dos años y ocho meses, con más de la mitad del período transcurrido. Según indicó, los primeros resultados son alentadores y forman parte de una estrategia para elevar la productividad.

Nuevos mercados y productos para sostener el crecimiento
Frente a las dificultades, COFRA avanza en una serie de medidas comerciales y productivas para mejorar la rentabilidad y ampliar la salida de su producción. Entre los proyectos, Saraceni anticipó el lanzamiento de una segunda marca durante el primer trimestre de 2027.
También señaló que la cooperativa abrió un camino comercial en Tucumán, con perspectivas de crecimiento, y que busca incrementar las ventas en Corrientes y Resistencia, además de sostener su presencia en Formosa.
Otra de las líneas de trabajo consiste en ampliar la oferta de productos cárnicos envasados al vacío, tanto para la parrilla como para preparaciones de olla. La estrategia apunta a diversificar las opciones disponibles para los consumidores y generar nuevos canales de comercialización para la producción propia y la de las familias integradas al sistema.
En paralelo, la entidad trabaja en mejorar sus procesos internos de gestión y eficiencia, con el objetivo de recuperar rentabilidad. También mantiene expectativas de avanzar hacia la exportación a Paraguay, una posibilidad que, según indicó Saraceni, se encuentra en análisis junto con el Ministerio de Industria de Misiones.
“Estamos haciendo muchas cosas. No nos cruzamos de brazos para nada”, afirmó. No obstante, insistió en que las medidas empresariales deben complementarse con acciones de control estatal para garantizar condiciones de competencia y proteger tanto a los consumidores como a los productores y trabajadores que dependen de la actividad porcina.



