Los recientes episodios registrados en Puerto Rico, Eldorado y durante un partido de fútbol en Garupá pusieron el foco sobre la presencia de enjambres en espacios urbanos. Un técnico superior en Producción Apícola explicó que la primavera es época de enjambrazón, diferenció el comportamiento de un enjambre en tránsito del de una colonia ya establecida y brindó recomendaciones para evitar situaciones de riesgo.
La aparición de enjambres de abejas puede generar preocupación cuando ocurre en calles, viviendas, vehículos o espacios donde hay concentración de personas. En las últimas semanas, distintos episodios registrados en Misiones mostraron los riesgos que pueden surgir cuando estos insectos coinciden con actividades cotidianas, aunque no todos los casos responden necesariamente al mismo comportamiento.
En Puerto Rico, un automovilista de 63 años habría sufrido múltiples picaduras mientras circulaba y posteriormente perdió el control de su vehículo, embistiendo a un ciclista. La Policía investiga si el eventual ataque de las abejas tuvo relación directa con el siniestro.
En Eldorado, en tanto, una mujer de 85 años fue encontrada desvanecida dentro de su propiedad luego de ser atacada por un enjambre y presentar múltiples picaduras. Los efectivos que ingresaron para rescatarla también sufrieron picaduras leves durante el procedimiento.
A estos episodios se sumó una situación registrada durante un partido entre Crucero del Norte y Guaraní Antonio Franco, cuando un enjambre ingresó al sector de la platea del estadio Andrés Guacurarí y provocó corridas, picaduras y el despeje preventivo del lugar.
Sin embargo, la presencia de un enjambre no significa necesariamente que las abejas estén buscando atacar. Según explicó Vilmut Schenigar, técnico superior en Producción Apícola, la primavera es una época en la que las colonias incrementan su población y puede producirse la denominada enjambrazón, un proceso natural de reproducción de las abejas.
“Todas las colmenas tienden a enjambrar”, explicó el especialista, quien señaló que durante este proceso se forma una nueva colonia que abandona la colmena original y comienza a desplazarse en busca de un lugar donde instalarse.

Un enjambre en tránsito no es lo mismo que una colmena establecida
Schenigar remarcó que es importante diferenciar entre un enjambre que se encuentra desplazándose y una colonia que ya encontró un sitio para establecerse. Durante el proceso de enjambrazón, las abejas pueden posarse temporalmente sobre árboles, vehículos, viviendas u otras estructuras mientras buscan una cavidad adecuada.
Ese período puede durar varias horas e incluso más de un día. Mientras el enjambre permanece en tránsito, explicó el especialista, las abejas no necesariamente presentan un comportamiento agresivo.
El problema puede aparecer cuando las personas reaccionan intentando espantarlas, golpeándolas o realizando movimientos bruscos. Además, si una abeja es aplastada, puede liberar feromonas que alerten a otras y favorezcan una respuesta defensiva.
Por eso, ante un enjambre, la principal recomendación es mantener la calma y alejarse lentamente, sin intentar combatir o dispersar a los insectos.
“Lo esencial es quedarse quieto, tratar de alejarse, pero no bruscamente”, explicó Schenigar. En ese sentido, señaló que no es recomendable intentar golpear o ahuyentar las abejas, ya que esa reacción puede aumentar el riesgo de que se produzcan picaduras.
¿Qué hacer si el enjambre aparece en una casa?
La situación requiere mayor atención cuando las abejas dejan de estar simplemente de paso y encuentran un sitio donde instalarse. Si el enjambre ingresa en una pared, techo, cavidad u otra estructura de una vivienda y comienza a formar una colonia, el comportamiento puede cambiar.
Una colonia ya establecida puede defender el espacio que ocupa, por lo que el riesgo es diferente al de un enjambre que se encuentra momentáneamente posado mientras busca dónde instalarse.
En esos casos, Schenigar recomendó no intentar retirar la colonia por cuenta propia y solicitar asistencia de personas capacitadas. Dependiendo de la situación, puede recurrirse a Bomberos, Policía o a un apicultor con experiencia que pueda evaluar la situación y realizar el retiro de manera adecuada.
La recomendación adquiere especial importancia cuando en el lugar hay niños, adultos mayores, personas alérgicas o una circulación frecuente de personas.

La clave: no confundir presencia con ataque
Para el especialista, comprender el comportamiento natural de las abejas permite evitar reacciones que pueden terminar generando una situación de mayor riesgo.
Durante la primavera, la aparición de enjambres forma parte del ciclo reproductivo de las colonias. Por eso, encontrarse con un grupo de abejas desplazándose o posado temporalmente sobre un árbol, un vehículo o una estructura no significa necesariamente que se trate de un ataque.
La conducta más segura es evitar intervenir, mantener distancia y permitir que el enjambre continúe su desplazamiento. Si permanece en un lugar donde representa un peligro o comienza a establecerse dentro de una vivienda, la intervención debe quedar en manos de personas con experiencia.
En definitiva, ante la aparición de un enjambre, mantener la calma, evitar movimientos bruscos y no intentar ahuyentar o manipular las abejas son las primeras medidas para reducir el riesgo de picaduras.




