Cada 12 de agosto se celebra en la Argentina el Día del Cooperativismo Agropecuario, una fecha instituida formalmente por la Ley Nacional 26.271. Sin embargo, en este año 2026, la festividad adquiere una relevancia histórica de carácter excepcional para la provincia de Misiones. Se conmemora el centenario de un doble hito fundacional: el nacimiento de la primera entidad cooperativa yerbatera de la región y la sanción de la norma pionera que impulsó y reguló el cultivo sistemático de la yerba mate en el territorio.
De acuerdo con lo informado por el programa Nuestro Agro de Canal Doce Misiones, este proceso histórico consolidó la identidad productiva del nordeste argentino. En diálogo con dicho medio, Lisandro Rodríguez, doctor en Ciencias Sociales, historiador de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y autor del libro “Yerba mate y cooperativismo en la Argentina”, analizó en profundidad el origen de estas organizaciones. “Las cooperativas en esta región tienen características muy notorias, asociadas al inicio de la siembra sistemática de la yerba mate y a la llegada de la inmigración. En 1926 se dicta la ley yerbatera y, ese mismo año, tres alemanes y 16 italianos fundan la primera cooperativa en Rincón de Bonpland, actual municipio de Almafuerte”, detalló el especialista.
La ley de 1926 y el ejercicio democrático en el Territorio Nacional
La normativa de 1926 sobre colonización yerbatera, la cual se integró orgánicamente en los reglamentos de la Dirección General de Tierras del Estado Nacional, transformó de manera radical la estructura demográfica, social y productiva del entonces Territorio Nacional de Misiones. Hasta mediados de la década de 1920, el consumo interno de yerba mate en la Argentina se abastecía principalmente mediante la recolección silvestre y, en mayor medida, a través de importaciones provenientes de Brasil y Paraguay. Con la promulgación de esta ley, el Gobierno nacional buscó alcanzar el autoabastecimiento interno mediante el fomento del cultivo planificado y el asentamiento efectivo de población en las zonas de frontera.
La necesidad de asociarse surgió de las limitaciones tecnológicas y económicas que enfrentaban los colonos al instalarse y abocarse de lleno al cultivo del suelo. Según explica Lisandro Rodríguez, aunque los pioneros contaban en sus chacras con los tradicionales barbacuás para el proceso de secanza, carecían de la infraestructura industrial de molienda. Para sortear esta barrera económica individual, los productores decidieron unificar sus esfuerzos y recursos con el objetivo de adquirir equipamiento de procesamiento propio.
Más allá del plano estrictamente económico, el historiador resalta que el cooperativismo funcionó como una herramienta de ejercicio democrático fundamental para la época. Debido a que Misiones era un Territorio Nacional, su gobernador era designado de forma directa por el Presidente de la Nación, lo que privaba a los habitantes locales de la posibilidad de votar a sus autoridades políticas. En ese contexto de limitación cívica, las cooperativas se constituyeron en un espacio de participación inédito donde, en palabras de Lisandro Rodríguez, “los colonos sí podían organizarse, votar y decidir sobre su propio destino”.
De Rincón de Bonpland a la consolidación del modelo en la provincia
El camino institucional del asociacionismo agrario misionero se inició formalmente el 26 de diciembre de 1926 con la fundación de la Cooperativa Agrícola Tabacalera y Yerbatera de Rincón de Bonpland. Bajo la presidencia de Bernardino Bertolotti, la entidad gestionó su personería hasta obtener la inscripción oficial en el Registro del Ministerio de Agricultura de la Nación en el año 1930. Las funciones de esta primera cooperativa excedían la mera comercialización de las cosechas; la organización se encargaba de proveer herramientas, insumos agrícolas, líneas de crédito e incluso asumía tareas de infraestructura comunitaria, como la gestión y el arreglo de los caminos rurales de la zona.
Este modelo asociativo se replicó rápidamente en otras zonas productivas clave de la provincia. El 17 de noviembre de 1929 se constituyó la Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá, una iniciativa impulsada por inmigrantes para procesar la materia prima local que terminó convirtiéndose en el principal motor de desarrollo de la zona centro de Misiones. Pocos meses después, el 10 de enero de 1930, se fundó en la localidad de Leandro N. Alem la Cooperativa Agrícola Limitada de Picada Libertad, orientada bajo los mismos principios de industrialización colectiva y progreso comunitario.
En la actualidad, la provincia de Misiones registra un total de 70 cooperativas activas que intervienen activamente en las distintas etapas de la cadena agroindustrial, abarcando desde el acopio de la hoja verde y la molienda hasta la comercialización final en góndola bajo marcas propias. La relevancia de este esquema productivo se refleja en la estructura gubernamental mediante la vigencia del Ministerio de Acción Cooperativa, Mutual, Comercio e Integración de la provincia. A un siglo de sus inicios, el sistema cooperativo continúa operando como el sostén social y económico de las chacras, permitiendo que los pequeños y medianos productores sostengan su competitividad en el mercado yerbatero y tealero.



