Las lluvias intensas, los vientos y la saturación de los suelos ya generan complicaciones en las chacras, con riesgo de pérdidas productivas y dificultades para trasladar las cosechas. Técnicos del INTA advirtieron sobre una posible caída de los rendimientos y difundieron recomendaciones para reducir los daños en cultivos, yerbales y caminos rurales.
El fenómeno de El Niño genera preocupación en el sector agropecuario de Misiones por el impacto de las precipitaciones intensas, las ráfagas de viento y la acumulación de agua en los suelos. Las condiciones climáticas afectan el desarrollo de distintos cultivos, deterioran la infraestructura productiva y complican la logística en las chacras, en un escenario en el que se prevé que las lluvias continúen durante los próximos meses.
Entre las producciones más expuestas se encuentran el tabaco, uno de los principales motores económicos de la provincia, y la mandioca, un cultivo clave tanto para la comercialización como para la alimentación de las familias misioneras. En el caso del tabaco, el exceso de humedad puede frenar el desarrollo de las plantas y favorecer la aparición de enfermedades, mientras que en la mandioca puede provocar la pudrición de las raíces.
La horticultura también enfrenta dificultades. Las fuertes ráfagas pueden dañar invernaderos, cubiertas plásticas, mallas de sombreo y postes, con consecuencias para cultivos como el tomate. A su vez, las pérdidas en las producciones de hoja, entre ellas la lechuga y la cebollita de verdeo, contribuyen a reducir la oferta en los mercados locales.
Advierten sobre una posible caída de los rendimientos
“Las producciones más vulnerables son los cultivos anuales como el tabaco, la mandioca, los hortícolas, la sandía, el melón y el pepino. Son cultivos que el productor planta para obtener rentabilidad en 90 o 100 días y hoy están seriamente condicionados por el clima”, advirtió Ariel Villasanti, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
El especialista explicó que la elevada humedad también favorece el desarrollo de enfermedades y aumenta los costos operativos, debido a las mayores necesidades de seguimiento y manejo sanitario de las plantaciones.
“Estamos ante una posible disminución considerable de rendimientos”, sostuvo Villasanti, al señalar los riesgos que las condiciones climáticas representan para las producciones de ciclo corto, cuya rentabilidad depende de lograr resultados en períodos relativamente breves.
A las complicaciones dentro de las chacras se suma el deterioro de los caminos rurales. Las precipitaciones extraordinarias afectan la transitabilidad y dificultan el traslado de la producción, una situación que golpea especialmente a las familias de la agricultura familiar, que dependen de esas vías para comercializar sus cosechas.
La ganadería también enfrenta riesgos por las crecidas
La situación climática alcanza además a los establecimientos ganaderos, donde las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay y el aumento del caudal de arroyos internos obligaron a trasladar animales hacia terrenos más elevados para reducir el riesgo de pérdidas por anegamiento.
En este contexto, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones convocó a una reunión para evaluar el escenario junto con representantes del INTA, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Defensa Civil y otras organizaciones. El encuentro está previsto para las 10 en el Museo Aníbal Cambas, en Posadas.
Las previsiones apuntan a que el período de mayores precipitaciones se concentre en noviembre y diciembre, aunque se advierte que los efectos del fenómeno podrían extenderse hasta mediados de 2027. La evolución de las lluvias será determinante para definir el alcance de las complicaciones en los sistemas agrícolas y ganaderos.
Qué recomienda el INTA para proteger los cultivos
Frente a este escenario, el INTA elaboró recomendaciones de manejo preventivo a partir de sus registros agrometeorológicos históricos. Las pautas buscan adaptar las prácticas agrícolas a las condiciones de elevada humedad y precipitaciones, con especial atención a la protección del suelo, la ventilación de las plantas, el manejo del agua y la prevención de enfermedades.
En los yerbales, se recomienda mantener una cobertura vegetal implantada o espontánea para reducir la erosión del suelo. Esta práctica adquiere especial importancia en las plantaciones jóvenes donde se realizaron labores de remoción, como aradas o rastreadas.
También se aconseja favorecer una estructura de planta abierta y bien aireada, para disminuir las condiciones que facilitan el desarrollo de enfermedades en ambientes húmedos.
Horticultura: controlar la humedad y reforzar los invernaderos
En las producciones hortícolas bajo cubierta, el manejo del riego, la ventilación y el estado de las estructuras resulta fundamental para reducir los daños.
Villasanti recomendó ajustar la frecuencia y la intensidad del riego de acuerdo con las condiciones del suelo. “Verificar la humedad del suelo en los cultivos es fundamental para no encharcar los cultivos”, señaló.
La renovación del aire también es importante, especialmente en producciones de tomate, pimiento y pepino. Para favorecer la ventilación, se aconseja levantar las cortinas durante la mañana cuando las condiciones meteorológicas lo permitan y no haya precipitaciones.
En estos cultivos, las podas de las hojas más viejas y cercanas al suelo contribuyen a mejorar la circulación del aire. En especies de hoja, como la lechuga, se recomienda evitar densidades excesivas y respetar distancias entre plantas que favorezcan la ventilación y reduzcan la humedad acumulada.
Otro punto clave es revisar las cubiertas plásticas. Deben mantenerse bien tensas y con una inclinación adecuada para facilitar el escurrimiento del agua y evitar que se formen bolsas que incrementen el peso sobre la estructura. Las cortinas rompevientos con especies arbóreas también pueden ayudar a disminuir el impacto de las ráfagas.
A estas medidas se suma el monitoreo sanitario permanente. La combinación de humedad y temperatura puede favorecer enfermedades, por lo que se recomienda planificar las aplicaciones de productos fitosanitarios según las necesidades de cada cultivo y respetar las indicaciones de uso.
Caminos rurales: drenaje y mantenimiento para reducir la erosión
El manejo preventivo de los caminos rurales es otro de los ejes señalados por el organismo. Ramiro Sosa, ingeniero agrónomo y jefe de la Agencia de Extensión Rural del INTA Apóstoles, destacó la importancia de realizar tareas que permitan mejorar el drenaje, reducir la erosión y conservar la transitabilidad durante los períodos de lluvias intensas.
Entre las primeras medidas se encuentra la revisión de las cunetas, que conducen el agua hacia los sectores de descarga. Cuando presentan erosión, es necesario recuperar su perfil e incorporar disipadores de energía ubicados a distancias adecuadas para disminuir la velocidad del agua y estabilizar el terreno.
También se recomienda limpiar y desobstruir cunetas, alcantarillas, sangrías y drenajes laterales. La acumulación de sedimentos reduce la capacidad de evacuación del agua y puede provocar desbordes sobre la calzada.
El mantenimiento de los pozos de decantación y las trampas de sedimentos permite retener el material arrastrado por las precipitaciones y evitar que se acumule en los cursos de agua. A su vez, el perfilado y el abovedado de los caminos facilitan el escurrimiento hacia los laterales, en lugar de concentrar el agua sobre la huella de circulación.
Las lomadas también deben conservar su forma y contar con suelo adecuadamente compactado para prevenir cortes y procesos de socavación en los sectores próximos a las cunetas.
En una provincia donde buena parte de la producción depende de la agricultura familiar y de la circulación por caminos rurales, estas tareas resultan centrales para sostener la actividad durante los períodos de precipitaciones intensas.
Mientras se aguarda la evolución de El Niño, el desafío para los productores misioneros será adaptar el manejo de sus cultivos y establecimientos a las condiciones climáticas, reducir los riesgos de pérdidas y sostener la comercialización en un contexto de mayor incertidumbre.



