El productor tealero de San Vicente, Fabián Laban, advirtió que la zafra recién comenzaría en los primeros días de noviembre, pese a que el calendario oficial establecía el inicio para el 1 de octubre. Además, cuestionó el precio de $110 por kilo de brote verde y sostuvo que el sector necesita entre $170 y $180 para sostener las inversiones.
La cosecha de té en Misiones acumula un atraso de aproximadamente un mes debido a las heladas tardías, las bajas temperaturas y el ataque de ácaros que afectó a las plantaciones durante el inicio de la brotación. En este contexto, los productores anticipan una disminución en la cantidad de kilos de la campaña y advierten que el precio acordado para el brote verde resulta insuficiente para afrontar los costos de producción.
Fabián Laban, productor tealero de San Vicente, explicó que la zafra debía comenzar el 1 de octubre, pero las condiciones climáticas impidieron el desarrollo normal de las plantas. Según estimó, recién durante los primeros días de noviembre podría comenzar la cosecha, siempre que la evolución del tiempo permita recuperar la brotación.
“Este año pensamos que iba a ser un año bueno porque se anunciaban lluvias y la lluvia en abundancia al té personalmente le ayuda un montón. Lo que no le ayuda es el frío”, señaló el productor al describir el escenario que atraviesa el sector.
Las precipitaciones, que forman parte de un contexto climático marcado por los efectos de El Niño, representan un aporte de humedad para las plantaciones, pero también generan complicaciones cuando están acompañadas por temperaturas bajas. En las chacras, esa combinación se suma a las heladas tardías y retrasa el desarrollo de los nuevos brotes.
Laban recordó que durante el último fin de semana se registraron temperaturas de apenas 8 grados y que incluso hubo manchas de helada en sectores bajos de la zona donde vive. “El té no empieza a brotar cuando tiene mucho frío porque necesita una temperatura cálida para que inicie la brotación”, explicó.

El ataque de ácaros complicó el inicio de la brotación
A las dificultades climáticas se agregó la presencia de ácaros, pequeños organismos que se alimentan de la savia de las plantas y provocan que las hojas adquieran una coloración marrón, similar al daño que puede ocasionar una quemadura solar.
El productor indicó que el ataque se produjo cuando las plantaciones todavía no habían desarrollado los nuevos brotes. Por eso, los ácaros se alimentaron principalmente de las hojas maduras, mientras que la falta de brotación prolongó el problema.
Según explicó, cuando aumenten las temperaturas, estos organismos tenderán a desaparecer al quedarse sin alimento. En las parcelas donde todavía no se produjo la brotación, consideró que no sería necesario realizar aplicaciones de acaricidas por el momento. Sin embargo, aclaró que los productores que ya tienen brotes y registran una presencia importante de la plaga podrían necesitar tratamientos específicos.
En ese escenario, Laban sostuvo que las plantas no necesariamente deberán cortarse nuevamente para eliminar el material afectado. La expectativa es que puedan recuperarse y volver a brotar, aunque ese proceso demorará el comienzo de la cosecha.

Prevén menos kilos de té por el atraso de la zafra
El retraso de la primera cosecha tendrá consecuencias sobre el volumen de producción de la campaña. Laban afirmó que la reducción de los kilos será inevitable, debido a que se perderá parte del período productivo y las siguientes cosechas se desplazarán hacia fechas menos favorables para el desarrollo de los brotes.
El productor recordó que habitualmente las cosechas más importantes se concentran entre fines de diciembre y los primeros días de enero. Sin embargo, como este año la primera recolección se realizaría recién en noviembre, la segunda podría trasladarse hacia la segunda mitad de enero.
“Este año va a ser un año que va a faltar té. Por lo menos vamos a tener menos té nosotros los productores”, advirtió.
La preocupación radica en que las últimas etapas de la zafra suelen presentar una brotación menos abundante. De esta manera, el atraso inicial no solo reduce el tiempo disponible para cosechar, sino que también puede afectar el rendimiento de las recolecciones posteriores.
A las pérdidas productivas se suman las dificultades para ingresar a las chacras. En las colonias, gran parte de los caminos son de tierra y las lluvias intensas pueden impedir el tránsito de los vehículos y la salida de la materia prima hacia los secaderos.
Laban advirtió que el té necesita cosecharse en el momento adecuado para conservar su calidad. Si los brotes crecen demasiado porque no pueden recolectarse a tiempo, el producto puede perder las condiciones necesarias para su comercialización y algunos secaderos directamente dejan de comprarlo.
El precio de $110 por kilo queda lejos de lo que reclaman los productores
A la incertidumbre por el clima y la caída prevista de la producción se suma la discusión por la rentabilidad. En la reunión de la Comisión Provincial del Té (CoProTé) se acordó un precio de $110 por kilo de brote verde para la campaña 2026/2027, un valor que Laban consideró insuficiente para sostener las inversiones necesarias en las chacras.
El productor reconoció que el monto representa un incremento respecto de la campaña anterior, pero sostuvo que todavía está lejos de las necesidades del sector. Según explicó, los productores consideran que deberían recibir entre $170 y $180 por kilo para alcanzar un valor cercano a los 10 centavos de dólar.
“Con este precio hoy lamentablemente nosotros los productores nos estamos quedando arreglando a duras penas las máquinas que tenemos y de cambiar de máquina ni se habla porque no hay forma”, afirmó.
Para Laban, la diferencia entre el precio acordado y el que consideran necesario condiciona la posibilidad de renovar equipamiento, mejorar las instalaciones y sostener la competitividad de las explotaciones. También remarcó que el cultivo demanda trabajo durante todo el año y que las plantaciones requieren mantenimiento antes de comenzar a generar ingresos.
El productor señaló, además, que el mercado del té atraviesa una situación que genera incertidumbre. Según su experiencia, algunas empresas están dejando de comprar antes de que finalice el período habitual de cosecha, una situación que preocupa especialmente ante la perspectiva de una menor disponibilidad de materia prima.
A esto se suma el incremento de los costos laborales, mientras que, de acuerdo con Laban, el precio de exportación del té se mantiene. Esa diferencia presiona sobre los márgenes de los productores y limita su capacidad para absorber nuevos gastos.
“Siempre el que más pierde es el que produce”, sostuvo, al describir las dificultades que enfrenta el eslabón primario para recuperar las inversiones realizadas y sostener la actividad.
El exceso de agua también perjudica a la yerba mate y al tabaco
La situación climática también repercute sobre otras producciones de las chacras misioneras, en un contexto de precipitaciones intensas asociado al fenómeno de El Niño. Laban explicó que las lluvias favorecen a los yerbales ubicados en zonas altas, pero perjudican a las plantaciones asentadas en sectores bajos, donde el agua se acumula y no logra escurrirse. “Se pudren las plantas por exceso de agua”, señaló. En el caso del tabaco, advirtió que los productores de zonas bajas enfrentan problemas de murchadera, que provocan el deterioro y la pérdida de plantas. Por ese motivo, estimó que también podría registrarse una menor producción tabacalera en Misiones.




