El sector yerbatero argentino enfrenta una compleja paradoja: mientras las estadísticas de exportación muestran un dinamismo positivo, la distribución de la riqueza generada en la cadena de valor continúa siendo profundamente desigual, perjudicando directamente a los productores primarios. Así lo sostuvo Sebastián Oriozabala, exministro del Agro de Misiones.
Oriozabala explicó que, si bien los datos de exportación son innegables y reflejan un crecimiento, su impacto real en la economía del productor es limitado. “Que han crecido las exportaciones es innegable, son números, son datos y es una realidad. Ahora, hagamos un brevísimo análisis sobre las exportaciones. Pasaron de un 12-13% a un 18-19% más o menos. Ese porcentaje de crecimiento del 30% es real, pero no deja de ser un 18% del total del universo, es decir, de la cosecha total”, precisó el exfuncionario.
Este incremento en la participación exportadora se complementa con datos recientes que indican que las exportaciones de yerba mate arrancaron el año con un notable crecimiento del 46%, compensando una leve baja en el mercado interno y siguiendo la tendencia récord de 2025.
Sin embargo, el problema de fondo, según Oriozabala, radica en la desigual distribución de los ingresos a lo largo de la cadena de valor. “Yo vengo planteando hace tiempo que hay una transferencia de rentabilidad de ganancias, de los productores hacia los industriales e incluyo en este juego también a los distribuidores, supermercadistas principalmente y grandes distribuidores de los productos alimenticios”, afirmó el exministro.
Para graficar esta disparidad, comparó las cifras que moviliza cada etapa del proceso productivo. “Nosotros estamos más o menos en un movimiento, lo que tiene que ver con yerba mate de hoja, la hoja verde, hablando del 2025, de alrededor de 130 millones de dólares. Pero cuando nosotros transferimos los prácticamente casi 900 millones de kilos de hoja verde al universo de procesada, que son casi 300 mil toneladas, estamos hablando de casi 650 millones de dólares de comercialización de producto molido”, detalló, evidenciando una brecha sustancial entre el valor de la materia prima y el producto final.
La consecuencia directa de este esquema de concentración es que los productores reciben un pago por su materia prima que no solo está estancado, sino que se encuentra muy por debajo de los costos operativos, comprometiendo la sostenibilidad de la actividad. “La torta de la yerba hoy está entre los industriales y no voy a quitar responsabilidad tampoco a los distribuidores que son los supermercadistas, que también están bastante concentrados. Se está pagando 200, 220, 250 pesos y el que mejor puede pagar hoy en las mejores condiciones algunas cooperativas que tienen algunas alianzas con sus socios, es 250, con suerte 260. No pueden pagar más de eso”, indicó Oriozabala.
En contraste con estos precios percibidos, el exministro subrayó la necesidad real de los productores para cubrir sus gastos. “Hoy los costos que se están estableciendo y que están pidiendo los productores, están hablando de por lo menos 420 pesos. Yo coincido con ese número”, consideró. Esta brecha genera un grave deterioro en el tejido social y productivo de la provincia de Misiones.
Oriozabala advirtió sobre las severas secuelas de esta crisis: “Se está viendo venta de chacras, se está viendo obviamente un proceso de migración de la ruralidad a las zonas urbanas, todo eso está sucediendo. Y obviamente está sucediendo que no hay mantenimiento de los yerbales, que hay productores que han dejado de cosechar y eso va a seguir sucediendo mientras las condiciones sean estas”, lamentó.
El análisis del ex funcionario se extendió más allá del sector yerbatero, abarcando otras actividades productivas del país. Afirmó que la política de desregulación impulsada por el Gobierno nacional perjudica a la totalidad de las economías regionales. “Yo creo que no conocen la Argentina profunda, creo que no conocen la realidad de los productores, no conocen la realidad de las economías regionales. Hablamos de libre competencia, pero nosotros no competimos de la misma forma que podemos competir con la logística que tenemos con el centro del país”, manifestó.
El exministro enumeró otros sectores que atraviesan dificultades significativas. Sostuvo que la industria láctea experimenta una “crisis profunda”, que la vitivinícola es “una de las peores industrias del país hoy en día”, que el sector algodonero del Chaco está “totalmente en crisis” y que la forestoindustria misionera y correntina también enfrenta una “situación crítica”.
Finalmente, Oriozabala reflexionó sobre el impacto político de la crisis en los productores que, en su momento, apoyaron al actual gobierno. “El minifundista, el yerbatero, el tealero, el productor pequeño, ha ido cambiando su mirada. Lo critican mucho, hay mucha crítica hacia Milei en el aumento de los servicios, en la desregulación incontrolable, en no poder llegar a fin de mes, pero al no haber otro espacio político que capture la atención y una proyección de mejora, hace que la gente todavía no te diga ‘yo no lo voto’”, concluyó, exponiendo la complejidad del escenario socioeconómico y político en las zonas productivas.



