Mandioca primicia: variedades y nuevas técnicas para anticipar la cosecha

Mientras la mandioca suele asociarse a un cultivo tradicional, de manejo sencillo y ligado al autoconsumo, investigadores del INTA trabajan para cambiar los tiempos de producción y lograr que llegue al mercado mucho antes de lo habitual. El objetivo es obtener una mandioca primicia para la época de las fiestas, mediante plantaciones anticipadas y la selección de variedades adaptadas al consumo fresco.

Propiedad del material audiovisual y entrevista: Fernando Tejedor, del Canal Rural.

Rafael Feltan, ingeniero agrónomo, explicó que actualmente trabajan principalmente con variedades de cáscara negra destinadas al mercado fresco. Entre ellas se destaca la Paraguaya Cerro Azul, una variedad inscripta en el INTA que forma parte de las evaluaciones para adelantar la cosecha.

“Estamos haciendo diferente tipo de evaluaciones, sobre todo por ahí enfocarnos más en el tema de anticiparnos a la cosecha”, señaló Feltan, quien detalló que el trabajo contempla iniciar las plantaciones entre julio y agosto en vivero para luego llevarlas al campo y acortar los tiempos hasta la cosecha.

La estrategia apunta a obtener raíces con apenas 7, 8 o 9 meses de implantación, aprovechando el ciclo de la mandioca antes de que el invierno provoque su entrada en dormancia. “Tratamos de llegar a obtener una mandioca primicia para la época de las fiestas”, remarcó el especialista.

Dos mandiocas, dos formas de producir

El trabajo del INTA parte de una característica particular del cultivo en Misiones: la mandioca tiene un doble destino. Por un lado, existe una producción orientada a la industria, donde las raíces se utilizan para elaborar fécula y almidón. Por otro, está la mandioca destinada al consumo fresco, tanto para autoconsumo como para su comercialización.

Esa diferencia también determina la forma de plantar. Para las variedades industriales, que suelen ser blancas y con poca ramificación, se utilizan marcos más cerrados, de aproximadamente un metro entre líneas y entre plantas. De esta manera, pueden alcanzarse entre 10.000 y 12.000 plantas por hectárea.

En cambio, las variedades destinadas al mercado fresco tienen una mayor ramificación, por lo que requieren más espacio. En estos casos, el marco puede ubicarse alrededor de 1,10 metros entre líneas y una distancia similar entre plantas.

El invierno cambia el ritmo del cultivo

Uno de los aspectos centrales del manejo de la mandioca en Misiones está relacionado con las condiciones climáticas. A diferencia de las zonas más tropicales, la provincia atraviesa inviernos marcados que modifican el comportamiento de la planta.

Cuando llegan las bajas temperaturas y los días comienzan a acortarse, la mandioca entra en un período de dormancia. Esto ocurre habitualmente entre marzo, abril y mayo: la planta pierde sus hojas y prácticamente deja de crecer hasta que vuelve el período favorable.

Por eso, para el mercado fresco, la estrategia consiste en adelantarse a ese ciclo. La intención es plantar durante julio y agosto y aprovechar los meses siguientes para alcanzar una cosecha temprana antes de que el cultivo vuelva a entrar en reposo.

mandioca

Una colección de 35 materiales

En la experimental del INTA también se conserva una colección de aproximadamente 30 a 35 materiales de mandioca, que incluye variedades destinadas tanto al consumo fresco como a la industria.

Durante el invierno, las ramas utilizadas como material de propagación deben conservarse adecuadamente para poder volver a plantarlas en la siguiente campaña. Feltan explicó que se almacenan en posición vertical y se protegen con mallas para evitar que las bajas temperaturas afecten su capacidad de brotación.

Una vez iniciado nuevamente el período de plantación, entre agosto y septiembre, esas ramas se retiran, se acondicionan y se preparan para regresar al suelo.

La calidad del material de plantación es otro de los puntos que los especialistas consideran fundamentales. Antes de cortar una rama, se verifica que conserve su vigor y que el tejido interno continúe verde y con presencia de látex.

Luego se corta en segmentos de aproximadamente cinco a siete nudos o yemas. La cantidad permite aumentar las posibilidades de que alguna de ellas brote incluso si una de las puntas de la estaca no logra desarrollarse correctamente o no tiene un buen contacto con el suelo.

Para la preparación del lote, Feltan explicó que los productores suelen recurrir a una preparación tradicional, aunque desde el INTA recomiendan incorporar herramientas como el subsolador para marcar las líneas de plantación y favorecer las condiciones del suelo.

Un cultivo rústico que busca mayor manejo técnico

A pesar de su rusticidad, la mandioca no está exenta de requerimientos de manejo. Uno de los principales desafíos durante las primeras etapas es el control de malezas, ya que el cultivo necesita mantenerse limpio hasta que logra cubrir buena parte del terreno.

En cuanto a la fertilización, el especialista señaló que actualmente no es una práctica habitual entre muchos productores. Por eso, cuando no se aplica un plan de fertilización, resulta todavía más importante comenzar con un material vegetal de buena calidad.

“Si no lo vas a fertilizar, trata de que sea una buena rama, que tenga buen vigor, que sea de buen tamaño y que esté el menor tiempo conservado posible”, recomendó Feltan.

Así, detrás de un cultivo tradicional y presente en buena parte de las chacras misioneras, el INTA busca ajustar tiempos, variedades y técnicas para que la mandioca pueda llegar antes al mercado y convertirse también en una alternativa comercial con mayor valor agregado.

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