El té del INTA suma cinco reconocimientos y avanza en la búsqueda de nuevas variedades de especialidad

Los tés verde y rojo elaborados por el INTA Cerro Azul fueron distinguidos en la última Competencia de Tés Artesanales de Sudamérica. Los nuevos reconocimientos se suman a una línea de investigación que busca identificar el potencial de los cultivares desarrollados por el instituto para elaborar tés artesanales con mayor valor agregado.

Desde Cerro Azul, el trabajo del ingeniero agrónomo Guillermo Arndt junto al equipo de Yerba Mate y Té de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA vuelve a mostrar resultados que ponen en valor el potencial de los materiales genéticos desarrollados por el instituto.

En la quinta edición de la Competencia de Tés Artesanales de Sudamérica, organizada por la Academia Pei Chen Tea Palace, los tés elaborados por el INTA fueron reconocidos en las categorías verde y rojo. Ambos obtuvieron la categoría gourmet, correspondiente a puntuaciones de entre 70 y 80 puntos.

Con estas nuevas distinciones, el organismo acumula cinco reconocimientos en esta competencia a lo largo de los años. Para el equipo de investigación, las evaluaciones representan una forma concreta de demostrar que los cultivares desarrollados originalmente para la industria tealera también pueden expresar características de interés cuando se destinan a elaboraciones artesanales.

Los resultados, además, abren nuevas posibilidades para avanzar en la diferenciación de la producción. El objetivo es conocer con mayor precisión qué materiales presentan mejores características para elaborar productos de especialidad y, de esta manera, generar alternativas que permitan agregar valor desde el cultivo hasta la taza.

Ciencia desde el cultivo hasta la taza

La producción de té gourmet todavía representa un segmento incipiente en Misiones, tanto por el volumen económico como por la cantidad de productores involucrados. Sin embargo, presenta posibilidades de crecimiento a partir de la diferenciación, la calidad y la elaboración de productos destinados a mercados que buscan características particulares.

En este contexto, el INTA cuenta con 24 cultivares desarrollados por la entidad e inscriptos en INASE. “Originalmente, estos cultivares fueron desarrollados para la industria tealera con el objetivo de producir tés negros molidos para fines industriales y que actualmente se ofrece al productor evaluar estos materiales genéticos, pero en una versión de elaboración artesanal”, explica Arndt.

La propuesta permite que empresas, productores y elaboradores conozcan de primera mano el comportamiento de los distintos materiales. Así, pueden evaluar cuáles presentan mejores condiciones para incorporarlos a sus elaboraciones o incluso utilizarlos como parte de una estrategia para ampliar y diversificar sus plantaciones.

Esta mirada permite vincular el trabajo científico con las necesidades de un sector que busca nuevas alternativas. La caracterización de los cultivares no se limita al rendimiento productivo, sino que también incorpora aspectos sensoriales que pueden definir la calidad y el perfil de un té artesanal.

El próximo desafío: identificar los mejores cultivares para té blanco

Una de las líneas que actualmente profundiza el INTA es la evaluación de los cultivares para la elaboración de té blanco artesanal. Se trata de un producto obtenido a partir de brotes tiernos que puede convertirse en una alternativa para diversificar la producción tealera y generar mayor valor agregado.

Para avanzar en esta identificación, el instituto realizó una primera cata de los 24 cultivares orientados a la elaboración de té blanco. “Con una respuesta más que positiva, se evaluaron tres parámetros sobre nuestros cultivares: aroma, sabor y color”, señaló Arndt.

La evaluación sensorial estuvo a cargo de catadores y sommeliers vinculados a distintas escuelas de té, quienes analizaron diferentes características de la hebra seca, la hebra infusionada y el licor. Este tipo de análisis permite establecer diferencias entre los materiales y detectar cuáles presentan atributos más interesantes para la elaboración artesanal.

Los resultados mostraron una importante variabilidad entre los cultivares. El promedio general fue de 19,43 puntos sobre 30, mientras que se destacaron CH 715, CH 410, TG 8107, SG 7291 y SG 443.

Entre ellos, el CH 715 alcanzó 23,47 puntos y sobresalió especialmente por el color del licor y las características observadas tanto en la hebra seca como en la elaborada. Estos resultados permiten identificar materiales que podrían tener un mejor desempeño en productos de especialidad.

La próxima jornada permitirá replicar la experiencia junto a productores de té artesanal. La intención es acercar los resultados de la investigación al sector productivo y avanzar en la identificación de los materiales con mejores características organolépticas para este tipo de elaboraciones.

“Existe una importante variabilidad sensorial entre cultivares, lo que permite seleccionar materiales con mayor aptitud para este tipo de productos. La elaboración artesanal de té blanco constituye una alternativa viable para agregar valor a los cultivares de té”, sostiene Arndt.

Una red para difundir el té argentino

El trabajo de investigación también encuentra aliados en instituciones y espacios vinculados con la promoción del conocimiento y la cultura del té. La Academia Pei Chen Tea Palace, El Club del Té, La Cofradía, Saan Blends, Firenze Casa de Té y Gyokuro Círculo Argentino de Té forman parte de una red que permite acercar el trabajo del INTA a catadores, elaboradores, productores y consumidores.

Estos vínculos generan espacios para presentar los resultados obtenidos en las investigaciones y, al mismo tiempo, recibir nuevas miradas desde quienes trabajan directamente con la elaboración y evaluación sensorial de los productos.

En esa misma línea se encuentra “Apasionados por el Té”, un encuentro organizado por El Camino del Té en Villa General Belgrano, Córdoba, que reúne anualmente a productores y tea blenders. Para el INTA, este tipo de encuentros representan una oportunidad para compartir los avances científicos y mostrar el potencial de los cultivares desarrollados en Misiones.

Así, la investigación que se realiza desde Cerro Azul busca ampliar las posibilidades de una producción que todavía tiene margen para crecer en segmentos de especialidad. Los cinco reconocimientos obtenidos y las nuevas evaluaciones sobre té blanco muestran que los materiales desarrollados por el INTA pueden abrir caminos hacia productos diferenciados y de mayor valor agregado para la cadena tealera.

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