Glifosato y yerba mate: qué cambió en Misiones y qué controles siguen vigentes sobre la producción

La modificación de la normativa provincial dejó sin efecto la prohibición específica sobre el herbicida, pero su utilización continúa alcanzada por las regulaciones nacionales para fitosanitarios. Desde el INYM remarcaron la necesidad de diferenciar la autorización de uso de un producto, los límites máximos de residuos y la presencia efectiva de sustancias en la yerba mate.

La reciente modificación de la normativa sobre glifosato en Misiones volvió a poner el foco sobre una de las herramientas utilizadas para el manejo de malezas en distintas actividades productivas de la provincia. En el caso de la yerba mate, el cambio legislativo no significa que el herbicida pueda utilizarse sin restricciones, sino que su empleo vuelve a quedar encuadrado en el esquema general de regulación de los fitosanitarios.

La Cámara de Representantes de Misiones aprobó el 3 de septiembre la modificación de la Ley VIII N.º 103 de Promoción de la Producción de Bioinsumos y dejó sin efecto la prohibición específica que alcanzaba al glifosato. La decisión fue aprobada por unanimidad y abrió una nueva etapa en el debate sobre el uso de herbicidas, la producción y la transición hacia alternativas de menor impacto.

En este nuevo escenario, desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) aclararon que la modificación provincial no elimina las exigencias nacionales que regulan la utilización de fitosanitarios. El organismo nacional competente en esta materia es el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que interviene en el registro y evaluación de estos productos y establece, entre otros aspectos, condiciones de uso, períodos de carencia y niveles de tolerancia de residuos.

Qué debe verificar un productor antes de aplicar un fitosanitario

La autorización para utilizar un producto no depende solamente de que el principio activo esté permitido. Para una aplicación determinada deben contemplarse las condiciones específicas establecidas para el producto y el cultivo.

Entre los principales puntos a verificar se encuentran la inscripción vigente del fitosanitario ante el SENASA, el uso autorizado para el cultivo correspondiente y las indicaciones incluidas en el marbete.

El propio SENASA actualizó durante 2026 los criterios de etiquetado de fitosanitarios mediante la Resolución 373/2026. La normativa incorporó nuevas pautas de información y comunicación de riesgos en los marbetes, con el objetivo de brindar herramientas más precisas para el uso responsable de estos productos.

Por eso, la eliminación de una prohibición provincial no equivale a una autorización general para utilizar cualquier producto, en cualquier cultivo o bajo cualquier modalidad.

Cómo se utiliza el control de malezas en los yerbales

En la producción de yerba mate, el manejo de malezas puede realizarse mediante diferentes estrategias. Entre ellas se encuentran el desmalezado manual, el manejo mecánico, la utilización de cubiertas verdes y el control químico localizado.

Cuando se recurre a un herbicida, el manejo puede realizarse mediante aplicaciones dirigidas o localizadas, evitando el contacto con las partes verdes de la planta de yerba mate. La elección de la estrategia depende de las características del lote, las especies de malezas presentes, las condiciones ambientales y el sistema productivo.

En este punto, el manejo integrado de las malezas también permite combinar herramientas en lugar de depender de un único método. El INYM ha difundido materiales técnicos sobre cubiertas verdes espontáneas en yerbales, una práctica que permite mantener cobertura sobre el suelo y manejar la vegetación entre las líneas de plantación.

La incorporación de estas alternativas puede contribuir a reducir la necesidad de eliminar completamente la vegetación y forma parte de un esquema de manejo que busca preservar las condiciones del suelo y disminuir la competencia de las malezas con el cultivo.

glifosato

Autorización de uso, límite de residuos y presencia real: tres conceptos diferentes

Uno de los principales puntos que busca aclarar el INYM es la diferencia entre tres conceptos que suelen aparecer mezclados cuando el tema se discute públicamente: autorización regulatoria, límite máximo de residuos y presencia efectiva de un compuesto en un alimento.

La autorización regulatoria establece que un producto fitosanitario puede comercializarse y utilizarse bajo determinadas condiciones y para usos específicos. El marbete define precisamente esas condiciones de aplicación.

El límite máximo de residuos (LMR), en cambio, refiere a la concentración máxima de un residuo que puede admitirse legalmente en un alimento o producto agrícola bajo el marco regulatorio correspondiente. La normativa argentina contempla valores específicos para diferentes productos y sustancias. En la documentación oficial consultada del Código Alimentario Argentino figura un límite de 0,40 mg/kg para té, yerba mate y otros vegetales para infusión.

La tercera cuestión es la presencia efectiva de residuos en un alimento. Para determinar si un compuesto se encuentra o no en una muestra concreta no alcanza con conocer que su uso está autorizado: es necesario realizar un análisis sobre el producto y contar con una muestra y una metodología que permitan obtener ese resultado.

Por eso, el cambio de la legislación provincial no constituye por sí mismo evidencia de que la yerba mate comercializada contenga residuos de glifosato. Del mismo modo, la autorización de uso de un fitosanitario tampoco permite concluir, sin un análisis específico, cuál es la concentración que eventualmente pueda encontrarse en un producto determinado.

El control no termina en la chacra

La regulación de los fitosanitarios contempla distintas etapas, desde el registro de los productos hasta las condiciones de aplicación y el control de residuos.

El SENASA señala entre sus funciones la evaluación técnica de los principios activos y productos formulados, el establecimiento de períodos de carencia y niveles de tolerancia de residuos y la intervención en el control de la elaboración, comercialización y uso de los productos fitosanitarios.

Además, el Código Alimentario Argentino constituye el marco nacional para las condiciones higiénico-sanitarias y bromatológicas que deben cumplir los alimentos comercializados en el país.

Esto permite separar dos momentos diferentes de la cadena: por un lado, las condiciones bajo las cuales un productor puede utilizar un fitosanitario; por otro, los requisitos que debe cumplir el alimento que llega al consumidor.

Buenas prácticas y manejo responsable

En este contexto, desde el sector yerbatero remarcan que cualquier utilización de fitosanitarios debe realizarse de acuerdo con las instrucciones del marbete y las condiciones de seguridad establecidas para cada producto.

Esto incluye respetar dosis, modalidad de aplicación, equipos de protección, restricciones, períodos de carencia y las restantes indicaciones técnicas. También contempla el almacenamiento y transporte seguro de los productos y la prevención de derrames y exposiciones accidentales.

El manejo responsable requiere además observar las condiciones del cultivo antes de decidir una aplicación y recurrir al asesoramiento técnico correspondiente. La definición de qué producto utilizar, dónde aplicarlo y bajo qué condiciones no debería desprenderse únicamente de la disponibilidad del herbicida, sino de las características concretas del lote y del problema que se busca resolver.

Qué significa el cambio para la yerba mate

Con la modificación aprobada en Misiones, el glifosato dejó de estar alcanzado por la prohibición provincial específica y volvió a quedar dentro del esquema general aplicable a los fitosanitarios. Esto no elimina los registros nacionales, los usos autorizados, las condiciones de aplicación ni los límites de residuos establecidos por la normativa vigente.

Para la cadena yerbatera, el desafío pasa ahora por profundizar el manejo técnico de las malezas, combinar distintas estrategias y sostener los controles sobre la producción y el producto final.

La discusión también se inscribe en un proceso más amplio: la provincia mantiene el objetivo de avanzar hacia sistemas productivos con mayor utilización de bioinsumos y alternativas sustentables, mientras que distintos sectores productivos habían planteado que la transición debía contemplar la disponibilidad de herramientas técnicamente eficaces para las condiciones de Misiones.

En definitiva, que el glifosato vuelva a estar permitido bajo el marco regulatorio general no significa que su uso sea irrestricto ni que la yerba mate comercializada contenga necesariamente residuos del herbicida. Son cuestiones diferentes que deben analizarse a partir de la normativa aplicable, las condiciones de uso y, cuando se busca determinar la presencia de un compuesto en un alimento, de resultados analíticos concretos.

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