El dirigente de APAM aseguró que la crisis yerbatera se profundizó desde la desregulación del sector y cuestionó duramente la gestión de Rodrigo Correa al frente del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Advirtió sobre la caída de ingresos, la migración de trabajadores, el avance de la mecanización y el futuro de las chacras misioneras.
Para Hugo Sand, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM), la crisis que atraviesa el sector yerbatero tiene un origen claro: la desregulación impulsada por el Gobierno nacional y la falta de respuestas del Instituto Nacional de la Yerba Mate. Por eso, la entidad solicitó formalmente la renuncia del presidente del organismo, Rodrigo Correa.
“Desde que asumió el presidente Correa no se implementó ninguna medida de protección o de resguardo hacia los pequeños productores y hacia los obreros rurales”, sostuvo Sand. Según afirmó, el actual titular del INYM no sólo no logró contener la crisis sino que terminó profundizando las consecuencias del modelo económico impulsado por el Gobierno nacional.
“No queremos ser cómplices y por eso pedimos el alejamiento del presidente del instituto. Sabemos que probablemente no va a renunciar, pero tenemos la obligación de seguir insistiendo porque hay que cambiar este modelo”, expresó.
Un INYM debilitado y sin respuestas
Para el dirigente, el organismo perdió capacidad de intervención en el momento de mayor crisis del sector. La eliminación de herramientas de regulación y el debilitamiento de áreas técnicas y de fiscalización dejaron a los pequeños productores sin respaldo institucional.
“El problema agrario es un problema netamente político”, afirmó Sand. “La política generó este grave problema que tenemos en el sector yerbatero y la política tiene que solucionarlo”.
El dirigente también cuestionó el funcionamiento actual del Instituto. “Se desmantelaron estructuras que significaban apoyo a los pequeños productores, como el INYM, como el INTA o como el SENASA. ¿Qué futuro tenemos con este gobierno?”, se preguntó.

La yerba “regalada” y una producción sin rentabilidad
Sand sostuvo que la desregulación profundizó la concentración económica de la cadena yerbatera y dejó a los productores en una situación de quebranto.
“Vienen por la materia prima y la están consiguiendo prácticamente regalada”, afirmó. Según explicó, los productores reclaman un valor de 700 pesos por kilo de hoja verde, aunque sostuvo que actualizado por inflación el precio debería superar los 1.000 pesos.
“La industria está pagando entre 200 y 250 pesos. A eso hay que descontarle el flete, la corresponsabilidad gremial y además los cheques llegan a 30, 60 o 90 días. Es imposible trabajar de esa manera”, sostuvo.
Para Sand, el problema excede la cuestión del precio. “Nos están pagando por debajo del costo. Nos están empujando a la miseria y eso es consecuencia directa de la desregulación”, aseguró.
La crisis social: tareferos que migran y chacras en venta
Uno de los aspectos que más preocupa al dirigente es el impacto social que la crisis está teniendo sobre las familias rurales. “Nuestros obreros rurales tienen que ir a Brasil a buscar el pan”, afirmó. Según explicó, miles de trabajadores migran temporalmente porque la actividad yerbatera ya no les permite sostener a sus familias.
Sand señaló que el fenómeno también alcanza a los jóvenes. “Los estudiantes nos dicen que tienen que ir a Brasil para juntar unos pesos y poder pagar la pensión porque sus padres ya no pueden ayudarlos”.
Al mismo tiempo, advirtió sobre el creciente número de chacras en venta. “Ya se ven carteles al costado de la ruta. Nosotros le decimos a los colonos que no vendan la tierra. La chacra es patria, la chacra no se vende”.

El futuro de la yerba y las nuevas amenazas
El dirigente también manifestó preocupación por otros temas que, a su entender, ponen en riesgo el modelo productivo misionero. Uno de ellos es la posible incorporación de la Ilex Dumosa al código alimentario. “Si permitimos eso, vamos a perder soberanía sobre la yerba mate. ¿Qué hace Misiones si no tiene la yerba?”, planteó.
También cuestionó el avance de la mecanización de la cosecha. “Una máquina desplaza entre diez y quince obreros. Si reemplazamos trabajadores por máquinas, ¿qué hacemos con esas familias?”, se preguntó.
“No queremos una agricultura sin agricultores”, afirmó. “Tenemos que defender el trabajo rural y la cosecha artesanal que caracteriza a nuestra provincia”.

La política, la justicia y la esperanza de un cambio
Sand aseguró que tanto la política como la Justicia han fallado en dar respuestas al sector. “Pedimos la inconstitucionalidad del DNU y la Justicia no lo trata. Los diputados tampoco avanzan. La política y la Justicia son cómplices del poder económico”, afirmó.
También se mostró sorprendido por la falta de movilización social. “Nos están pasando por arriba y no estamos reaccionando como deberíamos. Antes por mucho menos salíamos todos a la ruta”.
Pese al escenario que describe, el dirigente aseguró mantener expectativas de cambio. “Así como el viento cambia de dirección, esto también va a cambiar. Hay que resistir, defender la chacra y defender la agricultura con agricultores”.
43 profesionales del INTA Misiones aceptaron el retiro voluntario. 📉 El ajuste vacía sectores clave, comprometiendo investigación y operatividad en la provincia. https://t.co/agWgKYK8vW #INTA #Misiones #Ajuste #Campo pic.twitter.com/R3wosrqiaC— misionesonline.net (@misionesonline) June 23, 2026



