Una capacitación realizada en Apóstoles reunió a productores, técnicos y referentes del sector para abordar el uso responsable de fitosanitarios. La jornada puso el foco en la incorporación de tecnología, la correcta aplicación de los productos y la adopción de prácticas que permitan cuidar la salud de los trabajadores, proteger el ambiente y mejorar la eficiencia productiva.
La actividad contó con la participación del INTA Apóstoles, junto a referentes de empresas y entidades vinculadas al sector. Durante la jornada se abordaron cuestiones prácticas como la calibración de equipos, el tamaño de las gotas, las condiciones meteorológicas y las medidas necesarias para reducir los riesgos durante las aplicaciones.
El jefe de la Agencia de Extensión Rural del INTA Apóstoles, Ramiro Sosa, explicó que desde hace varios años trabajan sobre la necesidad de insistir en el uso responsable de estos productos. Según señaló, el objetivo es avanzar hacia aplicaciones más eficientes mediante la incorporación de conocimientos y tecnología.
“Tenemos diferentes producciones y las aplicaciones pueden realizarse tanto en yerba mate como en la limpieza de un potrero u otros cultivos de la chacra. Por eso tenemos que hacerlo de manera eficiente, respetando las condiciones y utilizando los elementos de seguridad, para que no sea nocivo ni para el aplicador ni para el medio ambiente”, remarcó.

De la mochila a nuevas tecnologías
Uno de los aspectos trabajados durante la capacitación fue la importancia de conocer y calibrar correctamente los equipos utilizados. Incluso en las aplicaciones realizadas con mochilas manuales, calcular el volumen aplicado y la superficie permite determinar con mayor precisión la cantidad de producto necesaria y evitar tanto desperdicios como aplicaciones ineficientes.
En ese sentido, el ingeniero Horacio Torossi, de Spraytec, explicó que la tecnología disponible permite mejorar la calidad de las aplicaciones, aunque su utilización debe estar acompañada por conocimientos técnicos. Entre las herramientas analizadas también estuvo el uso de diferentes tipos de boquillas y sistemas que ayudan a reducir la deriva.
Torossi señaló que, especialmente en aplicaciones de herbicidas, se recomienda evitar las gotas demasiado finas, ya que pueden desplazarse con mayor facilidad. Las tecnologías antideriva y las boquillas con inducción de aire permiten generar gotas de mayor tamaño, que alcanzan el objetivo con más precisión y reducen la posibilidad de dispersión hacia otros sectores.
También se abordaron los desafíos que plantea la incorporación de drones en las tareas de pulverización. Estas tecnologías abren nuevas posibilidades para el sector, pero requieren conocer las características de cada sistema y ajustar correctamente las aplicaciones para evitar pérdidas de producto y posibles impactos fuera del área objetivo.
Aplicar bien también es cuidar
Desde la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, Mariela Pletsch, coordinadora regional del NEA, remarcó que los productos fitosanitarios deben ser utilizados como herramientas para resolver problemas productivos, pero siempre dentro del marco de las buenas prácticas agrícolas.
La especialista advirtió que una aplicación incorrecta puede generar riesgos para el operario y para los recursos naturales. Por eso, conocer el producto que se está manipulando, leer el marbete, respetar las indicaciones y utilizar los elementos de protección son pasos fundamentales antes de realizar cualquier aplicación.
Las condiciones meteorológicas también ocupan un lugar central. Temperaturas elevadas, baja humedad o condiciones de viento inadecuadas pueden impedir que el producto llegue correctamente al objetivo. Como consecuencia, además de perder eficiencia, aumenta el riesgo de que las gotas queden suspendidas o se desplacen hacia otros espacios.
“Lo que buscamos con la aplicación es que el producto llegue al blanco, al objetivo. Si aplicamos con condiciones meteorológicas inadecuadas, la aplicación puede ser ineficiente y también generar un impacto sobre el ambiente”, explicó Pletsch durante la jornada.
Capacitación y cambio de prácticas

Uno de los principales desafíos es acompañar a los productores en la incorporación de nuevos conocimientos. Muchas prácticas se transmiten de generación en generación y, en algunos casos, las aplicaciones se realizan sin calibrar previamente los equipos o sin tener en cuenta todas las condiciones necesarias.
En este sentido, los referentes coincidieron en que la capacitación es una herramienta fundamental para identificar prácticas que pueden mejorarse y avanzar hacia un cambio progresivo. El objetivo no es solamente aumentar la eficiencia productiva, sino también reducir los riesgos para las personas y el ambiente.
Además, durante el encuentro se abordó la importancia de dar un destino adecuado a los envases vacíos de fitosanitarios. Desde el INTA destacaron el trabajo de articulación con municipios, organismos provinciales y otras entidades para acercar información a los pequeños productores y facilitar la correcta gestión de estos materiales.
La tendencia, además, apunta a la incorporación de productos de menor toxicidad y al crecimiento de los insumos biológicos. Estas herramientas se complementan con conceptos vinculados a la agricultura regenerativa, el manejo integrado de plagas, la cobertura de los suelos y otras prácticas orientadas a sostener la productividad mientras se preservan los recursos naturales.
Así, la capacitación desarrollada en Apóstoles buscó acercar conocimientos y herramientas concretas para que cada aplicación sea más precisa y segura. La tecnología, la capacitación y las buenas prácticas aparecen como piezas de un mismo proceso: producir de manera eficiente, cuidando a quienes trabajan en el campo y reduciendo el impacto sobre el ambiente.
Entrevista y material audiovisual producidas por Fernando Tejedor, de Canal Rural.



