El cerdo gana terreno frente a la carne vacuna: más demanda, pero con márgenes cada vez más ajustados para la industria

El fuerte aumento del precio de la carne vacuna está reconfigurando el consumo en Misiones. Cada vez más familias incorporan carne de cerdo como alternativa cotidiana, lo que impulsa la demanda para la industria porcina. Sin embargo, el escenario no es lineal: el crecimiento viene acompañado de costos elevados y márgenes cada vez más finos.

Entrevista realizada en Santa María de las Misiones.

En este contexto, el sector se ve obligado a hacer equilibrio entre vender más y sostener precios accesibles. Se presenta una oportunidad —más consumidores migrando desde la carne vacuna—, pero el desafío es producir con mayor eficiencia para no perder competitividad.

Ricardo Saraceni, presidente de COFRA, explica que la cooperativa enfrenta esta etapa apoyada en un sistema de integración que abarca toda la cadena. “Partimos desde la producción de lechones, seguimos con la producción industrial y terminamos en la comercialización. Coordinando bien todo el proceso nos va mejor, aunque no es sencillo”, señaló.

La estructura incluye dos plantas de alimentos balanceados y alrededor de 50.000 animales entre granjas propias y productores integrados. Este modelo, según Saraceni, les permitió atravesar distintos contextos económicos y sostener el crecimiento en los últimos años.

Uno de los factores que generó preocupación fue el aumento de importaciones de carne porcina, que en el primer semestre de 2025 creció a un ritmo muy alto. Sin embargo, hacia la segunda mitad del año pasado esa tendencia se desaceleró. “Terminamos con un 136% de incremento, no es menor, pero partimos de un piso bajo y la tendencia fue cayendo”, explicó.

Hoy, el eje está puesto en el consumo interno. Desde fines del año pasado, la demanda se disparó. “Desde noviembre nos faltó cerdo. En diciembre batimos récord de ventas en industria: 275 toneladas contra 240 del año anterior”, detalló.

La principal razón es el precio relativo frente a la carne vacuna. “Nosotros crecimos por debajo de la inflación, mientras la carne vacuna duplicó su precio. Un kilo de costilla vacuna puede estar en 20 o 22 mil pesos, y la de cerdo ronda los 10 u 11 mil”, comparó.

Ese diferencial convierte al cerdo en sustituto directo en muchas mesas. “Hoy es un complemento esencial de la carne vacuna. Se consigue y se consiguen productos de calidad”, sostuvo Saraceni, quien también destacó que la genética actual permitió lograr animales más magros que décadas atrás.

Pero el mayor consumo no implica necesariamente mayor rentabilidad. “Los márgenes cayeron muchísimo. El mercado nos puso un límite: si abusamos de los precios, no compran”, advirtió. Por eso, la estrategia cambió: menos foco en subir precios y más en bajar costos.

En ese camino, la productividad es clave. La cooperativa está logrando aumentar el peso de los capones enviados a faena, pasando de 100 a 115 kilos. “Son 15 kilos más por animal, es muchísimo cuando ingresan más de mil por semana”, explicó, como ejemplo de cómo la eficiencia impacta en costos.

Además, COFRA atraviesa un proceso de recambio genético que demanda inversión y tiempo. “Es una etapa de transición compleja, pero ya vemos signos de mejora que van a ser importantes”, afirmó el dirigente.

Con presencia fuerte en Misiones y crecimiento en Corrientes, Chaco y Formosa, la cooperativa proyecta expandirse y lanzar una segunda marca para llegar a otros segmentos de consumidores. En un contexto desafiante, la apuesta es por más eficiencia, más volumen y precios que permitan sostener la demanda.

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