El frío gradual y las heladas débiles son ‘positivos’ para la producción misionera, afirma agrometeorólogo José Olinuk

Las condiciones climáticas recientes, caracterizadas por un descenso gradual de las temperaturas y heladas de baja intensidad, están resultando “positivas” para el sector agropecuario de la provincia de Misiones. Esta evaluación fue proporcionada por el agrometeorólogo José Olinuk, en el marco de una entrevista concedida al medio Santa María de las Misiones. El especialista enfatizó la importancia de una transición térmica pausada para la salud y el desarrollo futuro de las plantas, en contraposición a las caídas abruptas que pueden generar perjuicios significativos.

Según explicó Olinuk, la gradualidad en el descenso térmico es un factor crucial. “Es peor cuando en algunos años las temperaturas en el mes de mayo se mantienen relativamente elevadas y en forma brusca descienden en el mes de junio y en julio”, afirmó el agrometeorólogo. En este sentido, rememoró que el año anterior se registraron temperaturas extremadamente bajas durante los meses de junio y julio, y subrayó que la magnitud de los daños se acrecienta considerablemente cuando las temperaturas previas al invierno se mantienen en niveles elevados.

Las actuales temperaturas, junto con las heladas que describió como “muy suaves, muy débiles”, han generado daños mínimos, focalizados principalmente en algunas pasturas de alta sensibilidad y en zonas bajas. “De lo contrario, prácticamente daños no podemos casi remitir, muy puntualmente puede ser algo”, agregó Olinuk.

Análisis agrometeorológico: beneficios del frío pausado para la producción Misionera

El agrometeorólogo destacó que el frío actual es “positivo” porque permite que las plantas “van entrando en reposo en forma más pausada, más gradual”. Este proceso es vital para la fisiología vegetal, ya que facilita una adaptación progresiva a las condiciones invernales. Adicionalmente, este período contribuye a la acumulación de “horas frío”, un requerimiento fundamental para la posterior floración de diversas especies frutales. La capacidad de las plantas para alcanzar su reposo invernal de manera óptima es un prerrequisito para un ciclo productivo exitoso en la primavera siguiente, lo que subraya la relevancia de estas condiciones graduales.

La provincia de Misiones, de acuerdo con el experto, ya se encuentra dentro del período de ocurrencia de heladas. Sin embargo, la frecuencia e intensidad varían significativamente a lo largo del calendario. En abril, las heladas se presentan de forma “muy esporádica”, con registros de solo “tres oportunidades” en los últimos 60 años. En mayo, su ocurrencia es más frecuente, mientras que en junio y julio, la intensidad aumenta “muchísimo”. Posteriormente, en agosto, la frecuencia disminuye, para reaparecer de manera esporádica en septiembre.

Patrones estacionales de heladas y riesgos para la agricultura regional

Olinuk también hizo referencia a un comportamiento “muy interesante” observado hasta hace aproximadamente diez años, cuando la frecuencia de heladas en septiembre había experimentado un notable incremento. No obstante, en los años más recientes, esta frecuencia ha vuelto a descender. Para el agrometeorólogo, las heladas que se manifiestan en septiembre son las “más peligrosas”. Su peligrosidad radica en que, para ese momento, “lógicamente las plantas ya están comenzando a brotar, a florecer, están en una etapa, en un proceso, en una etapa muy sensible”, explicó. Como ejemplo de los impactos negativos, mencionó que el cultivo del té, al iniciar su brotación en septiembre, es particularmente vulnerable a estas heladas tardías, lo que “muchas veces se ha perdido una cosecha”.

 

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