ElNiñoEnMisiones | El director regional de la OMM advirtió que el cambio climático potenciará los efectos de El Niño

El director regional para las Américas de la Organización Meteorológica Mundial, Julián Báez Benítez, aseguró que El Niño ya está en desarrollo y advirtió que podría alcanzar una intensidad comparable a los eventos históricos de 1997-98 y 2015, con fuertes impactos sobre la región.

En el marco del debate sobre el impacto del fenómeno de El Niño en la región, el director regional para las Américas de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Julián Báez Benítez, advirtió que el evento climático ya se encuentra en desarrollo y que las proyecciones indican una alta probabilidad de que alcance una intensidad similar a los episodios históricos registrados en 1997-98 y 2015. Según explicó, el escenario previsto para el último trimestre del año estará marcado por lluvias extraordinarias, tormentas severas y un aumento en los niveles de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay.

Con una amplia convocatoria en el Hotel Julio César de Posadas, se desarrolló el Ciclo de Conferencias 2026 sobre “El impacto del fenómeno de El Niño en la Región de las Misiones”, donde especialistas de la Organización Meteorológica Mundial, el CONICET, el INTA, el Servicio Meteorológico Nacional y referentes de Argentina, Brasil y Paraguay analizaron las proyecciones climáticas para los próximos meses y las estrategias de prevención frente a eventos extremos.

Durante su exposición, Báez Benítez explicó que el fenómeno ya comenzó a manifestarse y que los modelos climáticos muestran una tendencia hacia un fortalecimiento progresivo. “El Niño está en franco desarrollo y hay bastante probabilidad de que se intensifique y sea un Niño muy fuerte“, afirmó.

El especialista comparó el escenario actual con algunos de los eventos más importantes registrados en las últimas décadas y recordó que tanto el episodio de 1997-98 como el de 2015 provocaron precipitaciones extraordinarias y severas consecuencias en gran parte de la región.

En ese sentido, sostuvo que las perspectivas para el trimestre comprendido entre octubre, noviembre y diciembre indican un marcado exceso de precipitaciones, con posibles crecidas de los principales cursos de agua. “Las expectativas son de mucha lluvia y muy probables consecuencias en los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, con aumentos en sus niveles“, señaló.

El desafío de las lluvias concentradas y las tormentas severas

Durante la conferencia, Báez Benítez explicó que uno de los principales cambios observados en los últimos años no pasa únicamente por la cantidad de lluvia, sino por la intensidad con la que ocurren los eventos. “Estamos observando que las precipitaciones son cada vez más intensas, es decir, mucho volumen en poco tiempo“, advirtió.

Según explicó, esa dinámica incrementa el riesgo tanto para las ciudades como para las zonas rurales, ya que dificulta el escurrimiento del agua y favorece la ocurrencia de inundaciones repentinas.

Además, indicó que estas lluvias suelen estar acompañadas por fenómenos meteorológicos severos como granizo, ráfagas intensas, tornados o microdescendentes, capaces de provocar importantes daños sobre la infraestructura y los cultivos. “Una granizada o un tornado puede generar mucho daño a los cultivos y también afectar seriamente a las áreas urbanas“, sostuvo.

El representante de la OMM valoró el desarrollo alcanzado por los sistemas de alerta temprana en Argentina y en otros países de la región, aunque advirtió que todavía existen dificultades para transformar esa información en acciones concretas. “Los sistemas de alerta temprana están desarrollados, pero muchas veces lo que falla es la articulación interinstitucional“, afirmó.

En ese sentido, explicó que la gestión del riesgo depende de cuatro pilares fundamentales: el conocimiento de las amenazas, el monitoreo permanente, la comunicación oportuna de las alertas y la capacidad de respuesta de las instituciones y de la comunidad.

Para Báez Benítez, los organismos meteorológicos cumplen un papel esencial al generar información científica de calidad, pero remarcó que esa tarea debe complementarse con el trabajo de municipios, organismos de emergencia y organizaciones sociales para reducir el impacto de los eventos extremos.

El cambio climático y el consenso científico

Consultado sobre el debate público en torno al cambio climático, el especialista aseguró que dentro de la comunidad científica existe un amplio consenso sobre el origen y la evolución del fenómeno. “La academia siempre tiene espacio para la duda, pero hay un consenso cada vez mayor basado en las observaciones“, explicó.

Argumentó que las mediciones de temperatura y de concentración de gases de efecto invernadero muestran incrementos sostenidos durante las últimas décadas y sostuvo que esos registros permiten afirmar con evidencia científica que el planeta atraviesa un proceso de calentamiento.

Finalmente, diferenció ese consenso técnico de las discusiones políticas que suelen surgir alrededor de las medidas para enfrentar el cambio climático. “Desde el lado de la ciencia tratamos de mantener la objetividad, basada en datos e informar. Qué se hace después es una decisión de cada Estado y de cada gobierno“, concluyó.

https://t.co/21H2jYn3rH— misionesonline.net (@misionesonline) July 29, 2026

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