El desarrollo agroindustrial y la sostenibilidad de la agricultura familiar encuentran un punto de convergencia estratégico en la provincia de Misiones. Según informó oficialmente el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, el programa de Escuelas de Campo ha cumplido seis años de trayectoria, consolidándose como una política pública de formación y acompañamiento productivo directamente en el territorio. Desde su inicio en el año 2021, la propuesta se ha estructurado como un espacio sistemático de capacitación que entrelaza la agroecología, la producción sustentable y el intercambio horizontal de saberes entre familias agricultoras, jóvenes, estudiantes y equipos técnicos gubernamentales.
La metodología de trabajo se fundamenta en el relevamiento de las demandas concretas de cada comunidad rural, evitando esquemas de capacitación genéricos y priorizando las necesidades específicas de cada microregión. De esta manera, las jornadas formativas se trasladan de forma itinerante a chacras, colonias, escuelas agrotécnicas y diversos establecimientos vinculados de manera directa con la actividad agropecuaria misionera. Durante estos encuentros, se abordan temáticas críticas para la eficiencia y sostenibilidad del sector, tales como la elaboración de bioinsumos y biopreparados, el manejo eficiente del recurso hídrico, el diseño estructural de invernaderos, las pautas de bienestar animal y los principios fundamentales de la transición agroecológica.
Articulación territorial y relevo generacional en la chacra
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la agricultura familiar en la región es el relevo generacional y el arraigo de los jóvenes en el medio rural. En este sentido, las Escuelas de Campo actúan como un puente de vinculación entre las instituciones de enseñanza agropecuaria y la práctica productiva real. Al involucrar activamente a estudiantes y jóvenes en las dinámicas diarias de la toma de decisiones en la chacra, se busca dinamizar la adopción de nuevas tecnologías de bajo impacto ambiental y abrir perspectivas de desarrollo económico viable dentro de sus propias comunidades de origen.
En el marco de esta agenda de trabajo territorial, el pasado miércoles 26 de agosto se llevó a cabo una nueva jornada de capacitación en las instalaciones de la escuela N° 243, ubicada en el municipio de Los Helechos. El encuentro contó con una participación activa de alumnos, productores locales y los equipos técnicos del ministerio, quienes trabajaron de forma conjunta en la resolución de problemáticas técnicas y agronómicas directamente sobre el terreno, validando el enfoque práctico que caracteriza al programa.
La visión de las autoridades y el balance del período 2021-2026
La institucionalidad del programa y su impacto en la matriz productiva fueron destacados por las máximas autoridades del área agropecuaria de la provincia. Al respecto, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, remarcó la importancia de sostener y financiar estos entornos de aprendizaje no formales pero de alto impacto técnico: “Las Escuelas de Campo permiten llevar la formación al territorio y generar un intercambio concreto entre quienes producen, los estudiantes y los equipos técnicos. Es una herramienta que se construye a partir de las necesidades de cada comunidad”, señaló el funcionario.
Asimismo, la subsecretaria de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, puso de relieve el enfoque metodológico participativo que sustenta el éxito de la iniciativa tras seis años de vigencia continua en la provincia: “El valor de estas escuelas está en que no se trata solamente de transmitir conocimientos, sino de aprender junto a las familias agricultoras, recuperando sus experiencias y construyendo herramientas que puedan aplicarse en cada chacra”, explicó.
A lo largo del sexenio comprendido entre 2021 y 2026, la iniciativa ha logrado expandir su capilaridad territorial alcanzando a diversos municipios de la provincia de Misiones. Los resultados acumulados muestran la consolidación de un modelo de extensión rural que no solo transfiere paquetes tecnológicos, sino que promueve la soberanía alimentaria mediante la agroecología y fortalece de manera estructural la resiliencia de la agricultura familiar frente a los desafíos climáticos y económicos actuales.



