El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) eliminó el límite que hasta ahora condicionaba la cantidad de estampillas oficiales que podían adquirir mensualmente las industrias yerbateras. La modificación fue establecida mediante la Resolución 88/2026, publicada este martes en el Boletín Oficial, y comenzará a regir a partir de este miércoles.
La medida apunta a otorgar mayor libertad operativa a las empresas que envasan yerba mate para el mercado interno, especialmente ante situaciones en las que necesiten aumentar su volumen de producción, ingresar a nuevos mercados o responder a incrementos extraordinarios de la demanda. Al mismo tiempo, la decisión abre interrogantes sobre el impacto que una compra anticipada o en grandes volúmenes podría tener en los registros estadísticos del sector y en la disponibilidad de estampillas para las empresas de menor escala.
Qué cambió con la nueva resolución
La modificación consiste en la derogación del inciso c) del artículo 6° del Anexo I de la Resolución 26/2020. Esa disposición establecía un límite a la cantidad mensual de estampillas que podía solicitar cada firma, tomando como referencia el promedio de las salidas declaradas durante los tres períodos anteriores.
En la práctica, ese mecanismo funcionaba como un techo para la adquisición de estampillas, ya que una empresa no podía solicitar una cantidad significativamente superior a la que venía utilizando según sus declaraciones juradas. Con la nueva resolución, ese promedio histórico deja de operar como límite, aunque permanecen vigentes los demás requisitos establecidos para el control y la fiscalización.
La estampilla oficial es un comprobante fiscal obligatorio que debe colocarse en los envases de yerba mate destinados al mercado interno. Su utilización permite acreditar el pago de la Tasa de Inspección y Fiscalización establecida por la Ley 25.564 y constituye, además, una herramienta vinculada al seguimiento y trazabilidad del producto comercializado.
La resolución fue suscripta el 30 de julio en Posadas por los directores del INYM Rodrigo Martín Correa, Gerardo Ramón Vallejos, Jorge Haddad, María Soledad Fracalossi, Ramón Sorondo, Orlando Bien, Gerardo Daniel López, Luis Oscar Konopacki y Gustavo Barreiro.
El argumento del INYM
Entre los fundamentos de la medida, el organismo sostuvo que el límite anterior podía restringir la capacidad operativa de las empresas que proyectaran incrementar sus volúmenes de envasado. También señaló que la restricción podía afectar a aquellas industrias que buscaran ingresar a nuevos mercados o afrontar períodos excepcionales de demanda.
Desde esta perspectiva, la eliminación del tope pretende acompañar una dinámica comercial en la que las empresas puedan anticipar sus necesidades de estampillas sin quedar atadas exclusivamente al comportamiento registrado durante los tres meses anteriores. El INYM aclaró, sin embargo, que la flexibilización no modifica la obligación de abonar la tasa correspondiente ni implica el abandono de sus facultades de fiscalización.
La decisión se encuentra vinculada con el proceso de revisión normativa que atraviesa el organismo luego del Decreto 812/2025, que establece restricciones respecto de regulaciones que puedan distorsionar los precios de mercado, generar barreras de entrada o interferir en la interacción entre la oferta y la demanda.
Las dudas que quedan sobre el mercado
Aunque la resolución busca ampliar el margen de acción de las industrias, la eliminación del límite también plantea algunas preguntas sobre el funcionamiento del sistema de estampillado. Una de ellas está relacionada con las estadísticas del mercado yerbatero, dado que los registros de producto despachado se encuentran vinculados al proceso de estampillado.
La posibilidad de adquirir estampillas en cantidades superiores al promedio histórico podría permitir compras anticipadas para cubrir necesidades futuras. En ese escenario, queda por observar cómo impactará ese mecanismo sobre la lectura de los datos de comercialización si el volumen de estampillas adquiridas no coincide temporalmente con el producto efectivamente colocado en el mercado.
Otro interrogante está relacionado con las pequeñas marcas. La preocupación surge ante la posibilidad de que las industrias con mayor capacidad financiera puedan adquirir grandes volúmenes de estampillas y anticiparse a sus necesidades, aunque la disponibilidad actual del insumo no necesariamente implica un faltante inmediato.
Según la información disponible, el INYM cuenta con un stock proyectado para aproximadamente tres años. Sin embargo, la impresión y gestión de nuevas tandas requiere presupuesto y atraviesa procesos administrativos que demandan tiempo, por lo que la capacidad de reposición también aparece como un factor a seguir de cerca.
En el mercado interno, las principales posiciones están ocupadas actualmente por la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig y Establecimiento Las Marías, seguidas por CBSé y La Cachuera. En este escenario, la eliminación del límite para la compra de estampillas introduce una nueva herramienta de flexibilidad para las industrias, pero también abre un período en el que habrá que observar cómo se comporta la demanda, cómo se reflejan los movimientos en las estadísticas y qué efecto tiene la medida sobre los distintos tamaños de empresas.
Misiones: Proyecto de emergencia yerbatera avanza. Representantes del sector y diputados se reunieron para su ingreso a la Cámara. 🌿📄 https://t.co/mPf5vHeXXP #Misiones #YerbaMate #Legislacion pic.twitter.com/AX9Keg7ruI— misionesonline.net (@misionesonline) August 3, 2026



