“Quien luchó y merece conducir el INYM es el productor”: Delapierre reclamó protagonismo para el sector primario y criticó la posibilidad de Biale volver a la gerencia

El exdirector por el sector Secaderos criticó las modificaciones impulsadas en el organismo yerbatero y advirtió sobre el impacto de la desregulación en los productores. También cuestionó a Marisol Fracalossi por su postura frente al mandato de las organizaciones productivas.

El dirigente y productor yerbatero Sergio Delapierre cuestionó las modificaciones impulsadas en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) y la posible designación de Rosana Biale como gerente del organismo. En ese contexto, consideró que los cambios implementados no dieron resultados y puso el foco en los antecedentes judiciales de la postulante, quien, según afirmó, litigó contra la institución y cobró más de $40 millones.

“Los cambios no sirvieron para nada y me parece una barbaridad nombrar en un cargo a una persona que le hizo juicio y se llevó más de $40 millones de la institución. Es como poner a un ladrón a dirigir una comisaría, salvando las distancias”, sostuvo Delapierre en declaraciones a FM Express.

El exdirector por el sector Secaderos insistió en que la posible incorporación de Biale representa una contradicción para el funcionamiento del Instituto. “Me sorprende que se esté hablando de contratar a alguien que litigó contra el Inym y le sacó más de $40 millones. Está fallando el sentido común”, expresó.

En esa línea, remarcó que la discusión sobre las designaciones no puede separarse del papel que históricamente tuvo el organismo en la representación de los distintos eslabones de la actividad yerbatera. Para Delapierre, el sector productivo primario debe ocupar un lugar central en las decisiones institucionales, junto con los secaderos.

“El Inym pertenece fundamentalmente al sector productivo primario y a los secaderos. De ambos, el más importante es el productor, porque fue su lucha la que dio origen a la institución tras los tractorazos. Aunque contenga a otros eslabones, quien luchó y merece conducir el Inym es el productor”, afirmó.

El mandato de los productores y el cuestionamiento a Fracalossi

Delapierre también se refirió a la postura de Marisol Fracalossi, directora representante de la Producción en el Directorio del Inym, en medio de los cuestionamientos de organizaciones yerbateras por su actuación y de las diferencias en torno al funcionamiento del organismo.

El dirigente consideró que quienes ocupan una representación sectorial deben actuar de acuerdo con las decisiones y los mandatos de las bases que los eligieron. “Dentro del Inym los productores rechazan de forma unánime este nombramiento y eso debe obedecerse. Si un director piensa distinto tiene derecho, pero no está representando la voluntad de las bases”, señaló.

En ese sentido, sostuvo que la formación profesional de un representante no alcanza por sí sola para garantizar una representación adecuada. “La ingeniera Fracalossi podrá opinar como quiera, pero debe respetar el mandato de la mayoría. Tiene formación para ser buena directora, pero lo principal es la ética. Si asumís la dirección del Inym, representás a las bases, no a tu criterio personal”, agregó.

Las declaraciones se conocen en un escenario de discusión sobre las designaciones en puestos clave del Instituto y el papel que deben desempeñar sus representantes, mientras distintas organizaciones del sector productivo expresan sus diferencias sobre las decisiones adoptadas y el rumbo institucional.

La desregulación y el rol del Inym

Por último, Delapierre cuestionó los efectos del DNU 70/2023 sobre la actividad yerbatera, especialmente por la pérdida de la facultad del Inym para establecer precios de referencia para la materia prima. A su entender, esa modificación debilitó una herramienta que permitía intervenir en las relaciones económicas entre los distintos eslabones de la cadena.

“El Instituto ayudaba a fijar un valor de referencia para la yerba mate y cumplía una función clave. Lo que hicieron fue una pena y no sirvió de nada: no bajó ningún costo al Estado —ya que el Inym es autárquico y se financia solo— y se le arruinó la vida a miles de productores”, manifestó.

El dirigente consideró que, tras la desregulación, el organismo perdió parte de su capacidad para incidir en las condiciones comerciales de la actividad y cuestionó que su utilidad quede reducida principalmente al suministro de información para la industria.

“Hoy en día, la institución solo le resulta útil a la industria para abastecerse de sus datos”, concluyó.

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