En el encuentro el Ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se reunió este mediodía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con los representantes de cada eslabón de la cadena productiva que conforman el directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Durante la cita, el funcionario ratificó la política de desregulación que rige para la actividad, aseverando categóricamente que “no habrá cambios” en la orientación adoptada por el Gobierno nacional.
La reunión culminó sin alcanzar resultados satisfactorios para los representantes del sector yerbatero. Este desenlace generó una inmediata reacción por parte del Ministro del Agro de Misiones, quien manifestó la profunda preocupación que atraviesa la provincia, principal productora de yerba mate del país, ante el panorama expuesto.
Implicancias de la desregulación y reacción del sector
La postura inalterable del Ministro Sturzenegger respecto a la desregulación yerbatera mantiene en vilo a un sector que históricamente ha dependido de marcos regulatorios para estabilizar precios y condiciones de comercialización. La decisión implica la continuidad de la ausencia de intervención estatal en la fijación de precios de la materia prima, una función que hasta hace poco recaía en el INYM y que era considerada vital por gran parte de los productores para garantizar una rentabilidad mínima.
La falta de un acuerdo o la negativa a revisar el esquema de desregulación fue calificada como “no satisfactoria” por los asistentes del sector productivo. Esta situación se agrava al considerar el contexto económico actual, donde los costos operativos para la producción de yerba mate han experimentado incrementos significativos.
La imposibilidad de consensuar precios o establecer mecanismos de protección frente a la volatilidad del mercado deja a los productores expuestos a las fluctuaciones de la oferta y la demanda, sin herramientas que les permitan asegurar la cobertura de sus inversiones y trabajo.
En este marco, el Ministro del Agro de Misiones, cuya identidad no fue especificada en la fuente original, expresó con vehemencia la delicada situación que enfrentan los actores de la cadena productiva. “Detrás de cada decisión hay miles de productores, cooperativas y trabajadores rurales que hoy no llegan a cubrir sus costos”, afirmó el funcionario misionero, subrayando el impacto directo que las políticas de desregulación tienen sobre el sustento de las familias y la viabilidad de las economías regionales.
Esta declaración pone de manifiesto la brecha existente entre la visión macroeconómica de la desregulación y la realidad microeconómica de los pequeños y medianos productores, que constituyen la base de la producción yerbatera.
A su vez, en declaraciones dadas al medio, el director de Asuntos Yerbateros del ministerio del agro y director por la producción, Ricardo Maciel, afirmó que si bien “fuimos con cero expectativa, pero aún así salimos más decepcionados”, demostrando el nivel de desencanto con el que salieron de la reunión.
El rol del INYM y la tensión en la cadena
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) es un organismo de derecho público no estatal, creado con el objetivo de promover, fomentar y fortalecer el desarrollo de la producción, elaboración, industrialización, comercialización y consumo de la yerba mate.
Su directorio está integrado por representantes de todos los eslabones de la cadena: productores, secaderos, molinos, cooperativas, trabajadores rurales, además de representantes de los gobiernos de Misiones y Corrientes, y del Poder Ejecutivo Nacional. Históricamente, una de sus funciones cruciales fue la de acordar los precios de la hoja verde y la canchada, buscando un equilibrio entre la rentabilidad de los productores y la competitividad de la industria.
La ratificación de la desregulación, sin embargo, limita significativamente la capacidad de acción del INYM en este aspecto central, trasladando la determinación de precios exclusivamente al ámbito del mercado. Esta situación genera una tensión creciente dentro de la cadena, donde los productores, a través de sus representantes en el directorio, buscan mecanismos que aseguren la sustentabilidad de la actividad, mientras que la visión gubernamental apunta a una mayor liberalización económica.
La preocupación expresada desde Misiones refleja el temor a una profundización de las asimetrías y a un deterioro de las condiciones económicas para los eslabones más vulnerables de la cadena yerbatera, en un contexto donde la cobertura de costos se vuelve una meta cada vez más desafiante.



