El precio de la carne vacuna aumentó casi el doble que la inflación durante 2025. Especialistas del sector ganadero señalan que una combinación de menor oferta, retención de hacienda y fuerte demanda externa e interna explica el comportamiento de los valores.
La carne vacuna fue el alimento que más presionó sobre el bolsillo de los argentinos durante 2025. Según datos del Indec, el precio promedio aumentó 65,3% en el año, muy por encima de la inflación general, que cerró en 31,5%. Para el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la suba fue aún mayor y alcanzó el 69,8% interanual.
El incremento se reflejó con fuerza en los cortes más consumidos. El asado subió 59,6%, la nalga 68,4%, el cuadril 66,3%, la paleta 69,6% y la carne picada común 60,6%, todos con aumentos que superaron con amplitud el índice general de precios.
Especialistas del sector explican que esta dinámica respondió a una combinación de factores productivos, climáticos y de mercado que se acumularon a lo largo del año. El primero de ellos fue la menor disponibilidad de animales al inicio de 2025, como consecuencia de la sequía registrada en los años previos.
“La falta de pasto obligó a muchos productores a vender hacienda antes de tiempo y eso dejó menos stock”, explicó Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores. “Hoy tenemos poco stock, mucha demanda internacional y un consumo interno que se mantiene”, agregó, al tiempo que cuestionó la ausencia de políticas sostenidas para incentivar la producción.
El segundo factor fue el cambio de escenario climático durante 2025. Las abundantes lluvias generaron una excelente oferta forrajera, lo que permitió a los productores retener animales y engordarlos a bajo costo, en lugar de venderlos rápidamente.
Paloma Fontana, analista de Ganados y Carnes de AZ-Group, señaló que “las condiciones climáticas fueron muy favorables y permitieron retener terneros para recriarlos a pasto, incorporando kilos de manera económica”. Esa estrategia mejoró la rentabilidad por animal, pero redujo la oferta inmediata de carne.
En tercer lugar, la oferta de hacienda se volvió más ordenada a lo largo del año. La salida escalonada de animales por peso y categoría evitó picos de sobreoferta que suelen provocar caídas de precios.
Juan Eiras, directivo de la Cámara Argentina de Feedlot, explicó que “la oferta fue escalonada, desde animales livianos hasta novillos pesados para exportación, y eso ayudó a sostener los valores durante todo el año”, incluso en los meses de mayor encierre en corrales.
El cuarto factor clave fue la demanda internacional, que se mantuvo firme durante 2025. Mercados como Estados Unidos, Europa, China y Corea absorbieron una parte importante de la producción y pagaron precios atractivos, especialmente por animales pesados.
“Con una demanda exportadora sostenida y precios firmes en el exterior, el novillo tiene precio y eso arrastra al resto de las categorías”, señaló Eiras. Fontana agregó que los valores internacionales, en un contexto de récords exportadores de países como Brasil y Australia, influyeron directamente en el mercado local.
El quinto elemento fue la convalidación del consumo interno. A diferencia de otros períodos, no hubo fuertes restricciones a las exportaciones y, pese a las subas, el consumo no se desplomó. “El consumo terminó convalidando nuevos valores”, indicó Eiras, incluso en momentos de alta demanda como las fiestas.
Además, los aumentos se dieron de forma gradual y en línea con otras carnes, lo que evitó un reemplazo masivo por pollo o cerdo. El resultado fue un combo de menos cabezas disponibles, más kilos por animal y una demanda firme que sostuvo los precios durante todo el año.
Fuente: Campo, La Nación.
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