Ola de calor y falta de lluvias en Misiones: alertan por posibles impactos en cultivos y caída del nivel de agua

La provincia de Misiones atraviesa un verano marcado por temperaturas extremas y un marcado déficit de precipitaciones, un combo climático que comienza a encender señales de alerta en el sector productivo. Desde el INTA Cerro Azul advirtieron que las condiciones actuales, si se sostienen, podrían afectar distintos cultivos y ya se reflejan en la baja de ríos, arroyos y vertientes.

La agrometeoróloga Silvia Albarracín, de la estación experimental de Cerro Azul, describió el escenario como “un verano bastante caluroso por las altas temperaturas”, y precisó que este miércoles se registraron máximas de 39 grados en Posadas y Montecarlo, mientras que en Cerro Azul el termómetro alcanzó los 37 grados centígrados. En esa localidad, señaló, “todavía no superamos el registro histórico”, ya que la máxima histórica local fue de 39 grados y ocurrió en 2014, aunque en otras zonas mencionadas sí se habrían igualado o superado marcas elevadas.

A este panorama térmico se suma la escasez de lluvias. Albarracín explicó que en Cerro Azul “hasta ahora no registramos precipitaciones”, aunque sí se dieron chaparrones aislados en otros puntos: en Montecarlo se midieron 2,8 milímetros en los últimos días, el mismo valor que en Santa Rita. Sin embargo, esos aportes resultan insuficientes frente a la demanda hídrica actual.

La especialista remarcó que la combinación de “altas temperaturas y bajas precipitaciones” puede incidir negativamente en varios sistemas productivos. Uno de los cultivos más sensibles en este momento es el mamón, que está iniciando su etapa de floración. Según detalló, estas condiciones pueden provocar “el aborto de las flores y, por lo tanto, perjudicar en la producción de la fruta”.

En el caso de la yerba mate, Albarracín señaló que “hasta ahora no se vieron afectados” los cultivos adultos, aunque advirtió que sí podrían resentirse aquellos yerbales implantados en suelos poco profundos, donde la reserva de humedad es menor y el estrés hídrico se manifiesta con mayor rapidez.

Respecto al maíz, indicó que, sobre todo en la zona del Alto Uruguay, “hasta ahora no están siendo perjudicados”, pero aclaró que si el escenario de calor y falta de lluvias continúa, sí podrían registrarse mermas en la producción.

Donde el impacto ya es visible es en los recursos hídricos. En el campo se observó un “bajo nivel de los ríos, arroyos y vertientes”, situación que contrasta con el cierre de 2025, cuando en diciembre se registraron 502,9 milímetros de lluvia en Cerro Azul. Sin embargo, en enero solo se acumularon 38,5 milímetros y, en lo que va del período actual, no se registraron nuevas precipitaciones en esa localidad.

“Todo esto contribuyó a que hubo una disminución del nivel de agua”, explicó Albarracín, subrayando que la caída de las reservas superficiales ya genera preocupación entre los productores, especialmente en zonas donde el abastecimiento depende de vertientes y cursos menores.

Frente a este escenario, muchos productores comenzaron a solicitar asesoramiento a los técnicos extensionistas del INTA que trabajan en el territorio. La profesional mencionó que, por ejemplo, en Santa Rita se están realizando tareas de protección de vertientes para asegurar el suministro de agua. “Hoy mi compañero estuvo trabajando en la protección de vertientes para abastecer de agua a los productores”, comentó, y destacó que se trata de prácticas que desarrollan las distintas agencias del INTA en Misiones.

Entre las principales recomendaciones, Albarracín hizo hincapié en cuidar y proteger las vertientes para evitar una mayor disminución del caudal en épocas críticas. También sugirió la construcción de lagunas y tajamares que permitan almacenar agua para bebida animal y otros usos productivos.

En el manejo de suelos, recomendó “evitar remover el suelo, no arar, no carpir”, es decir, reducir al mínimo los movimientos que favorecen la pérdida de humedad. A esto sumó la importancia de mantener la cobertura vegetal en los cultivos, una práctica clave para conservar la humedad del suelo y amortiguar los efectos del calor.

Con un verano que todavía tiene varias semanas por delante, desde el INTA siguen monitoreando la evolución de las variables climáticas. Si bien aún no se generalizan los daños, la persistencia de altas temperaturas y la falta de lluvias configuran un escenario que exige manejo cuidadoso y medidas preventivas para sostener la producción.

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