Sin lana, con una fuerte aptitud para la producción de carne y adaptada a condiciones de temperaturas elevadas, la raza Dorper comienza a ganar espacio en Misiones. La incorporación de esta genética permite avanzar hacia majadas más preparadas para el clima de la región y, al mismo tiempo, reducir algunas tareas de manejo como la esquila.
Producir ovinos en Misiones implica tener en cuenta una característica central del territorio: el clima. Las altas temperaturas, especialmente durante el verano, pueden generar mayores dificultades para los animales con lana y obligan a pensar en sistemas y razas que puedan adaptarse mejor a las condiciones subtropicales.
En ese escenario, el Dorper aparece como una alternativa. Se trata de una raza de origen sudafricano, desarrollada con una marcada aptitud carnicera y que se diferencia de otras razas tradicionales por ser deslanada. Es decir, la producción no está orientada a obtener lana, sino a concentrar el sistema en la generación de kilos de carne.
Para el médico veterinario Miguel Godina, la diferencia puede observarse especialmente durante los meses de mayores temperaturas. “El animal con lana sufre más las temperaturas que tenemos nosotros”, explicó, al comparar el comportamiento de los ovinos lanudos con aquellos que poseen características deslanadas.

Adaptarse al calor sin perder el objetivo carnicero
Una de las principales razones para incorporar Dorper en Misiones está vinculada, justamente, con su comportamiento frente al clima. Al tratarse de animales deslanados, se busca reducir el impacto que pueden tener las altas temperaturas sobre las majadas, manteniendo al mismo tiempo un fuerte perfil para la producción de carne.
“Todo eso son ganancias en el sentido de tener unas razas mucho más estables para el clima que tenemos, sin perder el objetivo de producir carne”, sostuvo Godina.
Además de la adaptación, la condición deslanada también puede modificar el manejo productivo. A medida que una majada incorpora y consolida las características genéticas del Dorper, disminuye la presencia de lana y, con ello, la necesidad de realizar la esquila.
Esto representa una simplificación de las tareas dentro del campo. “A medida que la penetración de la sangre Dorper va avanzando, se va a ir deslanando la majada general y vamos a evitar hacer esquila. Un trabajo menos que hacer”, señaló el veterinario.

¿Cómo se incorpora la raza?
El paso hacia una majada Dorper no necesariamente implica reemplazar todos los animales de manera inmediata. La transformación puede realizarse de forma progresiva, a través de la incorporación de genética y del avance de esa sangre dentro de las generaciones siguientes.
De esta manera, una majada que originalmente cuenta con razas lanudas puede comenzar un proceso de cambio gradual. Con el paso del tiempo, la presencia de genética Dorper aumenta y se buscan animales que reúnan las características deseadas: menor presencia de lana, adaptación a las condiciones ambientales y aptitud para producir carne.
En Misiones, incluso, la posibilidad de producir ovinos carniceros con razas deslanadas también fue objeto de análisis académico. Un trabajo realizado en la Universidad Nacional de Misiones comparó el desempeño de los biotipos Dorper y Santa Inés, dos alternativas orientadas a la producción de carne, y analizó variables relacionadas con el desarrollo de los animales y la calidad del producto. El estudio planteó resultados favorables para el desarrollo de estos sistemas en las condiciones productivas de la provincia.

La experiencia de una cabaña que ya inició el cambio
Un ejemplo concreto de esta transformación es el de Cabaña La Armonía, un establecimiento que lleva cerca de 20 años dedicado a la producción ovina. Su propietario, Gabriel Montiel, explicó que el proyecto comenzó originalmente como una cabaña orientada al trabajo genético y al mejoramiento de los animales.
Con el paso del tiempo, el sistema fue modificando sus objetivos. “Cuando empezamos habíamos arrancado exclusivamente con una cabaña para hacer genética. Hoy seguimos teniendo esa parte, pero ya no es tan importante, sino que lo que más hacemos es producir kilos de carne”, explicó Montiel.
Sin embargo, el trabajo con genética continúa siendo una parte importante del sistema. El desafío fue utilizarla como una herramienta para orientar la producción hacia animales que puedan responder mejor a las condiciones del establecimiento y, al mismo tiempo, mantener las características necesarias para una producción carnicera.

La base genética original de la majada fue la raza Hampshire Down, una raza carnicera con lana y de origen británico. Hace cuatro años, La Armonía comenzó a incorporar Dorper como parte de una transformación progresiva que busca avanzar hacia una majada deslanada.
Según explicó Montiel, el cambio no significa abandonar el trabajo realizado durante años, sino sumar una genética que permita adaptar el sistema a nuevas condiciones y objetivos productivos. “Ahora estamos haciendo la transformación y el cambio de pasarnos a una raza sin lana, una deslanada que es la Dorper”, sostuvo.
Los resultados obtenidos durante este proceso fueron también el motivo para abrir las puertas del establecimiento y compartir la experiencia con otros productores. La jornada permitió recorrer los corrales, observar distintos modelos de animales y conocer cómo se viene desarrollando la incorporación de esta raza dentro de la majada.
La intención, según explicó Godina, fue mostrar en el propio campo los resultados que viene dando esta transformación. “Queremos contarles a los productores la experiencia que venimos viviendo con el Dorper”, señaló el veterinario, quien destacó que el impacto de la incorporación de esta genética fue positivo.

De esta manera, la experiencia de La Armonía funciona como un ejemplo de un proceso que busca responder a una pregunta cada vez más presente en la producción ovina de la región: cómo producir más kilos de carne con animales capaces de adaptarse a las condiciones climáticas de Misiones.



